Nueva York

Un baile en el matadero

Un baile en el matadero, de Lawrence Block

Liam Neeson tiene un puñado de películas intercambiables. Pero hace unos años me topé con una llamada Caminando entre las tumbas. En ella interpretaba a un detective privado sin licencia, ex policía y alcohólico en recuperación. Se llamaba Matthew Scudder y tenía el carisma de los que no necesitan un arma en la mano para imponerse. A Scudder le bastaba con su presencia, su observación y su capacidad de conversación para ir alimentando su curiosidad. La apuesta visual seca y austera abundaba en esa idea del detective que solo se tiene a sí mismo y a quien pueda convencer por el camino. Neeson no ha vuelto a ser Scudder, pero en las páginas de Lawrence Block suma más de treinta años de vida en novelas como Un baile en el matadero.

El principal problema de esta serie es que no están todos los libros traducidos, y por tanto no es fácil seguir el hilo biográfico. Algunas las tenemos en RBA Serie Negra, que está reeditando en orden no cronológico, otras las tenemos en La factoria de las ideas, aunque descatalogadas (en la web no se anuncian), y tenemos que acudir a bibliotecas. Y la verdad es que me extraña porque estamos ante uno de los autores más prestigiosos del género negro. Lawrence Block está entre los herederos de los padres fundadores, Hammett y Chandler. En 1994, la Asociación de Escritores de Misterio de Estados Unidos le otorgó su máxima distinción como Gran Maestro. Un reconocimiento merecido para este neoyorquino que empezó a escribir en revistas pornográficas, como Donald E. Westlake, y lleva publicando novelas los últimos 60 años.Leer más »Un baile en el matadero, de Lawrence Block

corrupción policial

Corrupción policial, de Don Winslow

Corrupción policial es una de mis mejores sorpresas literarias de este año. Lamento no haberme apuntado a Don Winslow antes, pero me felicito por haberle conocido con esta novela tan explosiva. A principios de año, Stephen King pidió que pensáramos en ella como El padrino pero con policías. Sin embargo, a mí me ha sugerido más un cóctel de Uno de los nuestrosThe Shield Serpico. Obras muy distintas pero unidas por un hermético sentimiento de grupo. Y un ambiente muy hostil a la delación. Policías y personas con una personalidad muy marcada. Aunque después de todo, como dice el fragmento de Adiós, muñeca que encabeza la novela, «los policías solo son personas». «Empiezan así, según me han dicho».

Decía Dennis Lehane que «la novela negra era el Shakespeare de la clase trabajadora. La diferencia es desde dónde caen los personajes. Un rey cae desde lo más alto. En el género negro el héroe se cae desde el bordillo». Pero en esta novela negrísima, el ídolo también cae desde lo más alto, desde el trono. Dennis Malone es el Rey de Manhattan Norte. El último hombre que los neyorquinos esperarían ver confinado es este sargento. A través de un prólogo metralleta, Winslow te convence de que Malone es el preso más improbable de la ciudad y tampoco tú te crees que pueda estar entre rejas. Un líder natural de la unidad de élite más importante del Departamento de Policía de Nueva York, la Unidad especial de Manhattan Norte. La Unidad, a secas, The Force, como se titula la obra en inglés.Leer más »Corrupción policial, de Don Winslow

The deuce

The Deuce, crónicas de Times Square

Si la has visto completa, puedes leer la crítica final de The Deuce.

Cada vez que suena el chisporroteo previo a la aparición del logo de la HBO, pienso en David Simon. A lo largo de los años, este periodista de profesión ha gestionado mejor que nadie mi concepto de la cadena con mejor prestigio de la industria. Se gestó con The Wire. Luego, retrocedí a The Corner. Avancé hasta Treme. Seguí con Show me a hero. Y ahora ha tocado gozar The Deuce. En esta última historia firma la autoría con George Pelecanos, brillante escritor de novela negra que ya ha participado en otras obras de Simon. Y aunque ambos son de Washington DC, estrenan liderazgo compartido relatando el origen de la industria pornográfica en el Nueva York de los setenta. Una putrefacta muestra de lo que es el género negro más sucio.

Eso es lo que significaba la calle 42 de Manhattan. Hoy es un lugar lleno de teatros y puntos de interés turísticos en los que hacerse fotos. Pero a mediados del siglo XX era llamado The Deuce, el demonio, era el barrio a evitar para la buena gente, el barrio frecuentado por lo peor de la ciudad. Prostitución, drogas y atracadores. Simon y Pelecanos escriben sobre un puñado de perdedores que viven en este sumidero municipal. Buscavidas, prostitutas, chulos, gánsters, jugadores morosos, sindicalistas confundidos y policías que tampoco renuncian a un bocado de más. Es como ver los ambientes de Serpico, Malas Calles y Pánico en Needle Park a la vez. Pero sin taxista redentor.Leer más »The Deuce, crónicas de Times Square

Sneaky Pete

Sneaky Pete: entre timos y timbas

«La clave es jugar con el hombre, no con las cartas» explicaban en Rounders. Hablaban de póker pero podría referirse del género negro. Sam Spade fardaba de que su mala reputación le atraía casos. Y Michael Corleone alertaba a Vincent de que no odiara a sus enemigos, porque nubla la razón. Es una constante. Lo vemos también cuando un asesino en serie intenta establecer una comunicación con su perseguidor. Pero esa sugestión es palpable sobre todo cuando unos cuantos buscavidas tratan de hacer negocios, como en Sneaky Pete.

Sneaky es una palabra que se puede traducir como travieso o gamberro. Así llamaba a Bryan Cranston su familia porque siempre andaba buscando atajos y dinero fácil. Cambió de vida cuando encontró su gran pasión, la interpretación. Al recibir en 2014 su cuarto Emmy a Mejor Actor, enhebró un discurso invitando a los sneaky petes del mundo a buscar su pasión. Al día siguiente, recibió una llamada de Sony para desarrollar una serie basada en sus palabras. Cranston se sentó a trabajar con David Shore, creador de House, quien asumió el cargo de showrunner y firmó el guion del piloto ofrecido a la CBS. Sin embargo, la network rechazó darle continuidad y Amazon se quedó con los derechos negociando una reorientación. Shore dejó el puesto pocos meses después, y el liderazgo pasó a manos de Graham Yost, creador de Justified. No hay mal que por bien no venga.Leer más »Sneaky Pete: entre timos y timbas