ocho millones de maneras de morir

Ocho millones de maneras de morir, de Lawrence Block

Lawrence Block es uno de esos autores que tienen pinta de haber pasado mucho tiempo en la calle hablando con gente. De haber pisado los sitios que menciona y haber conocido a gente que presenta. Me duele profundamente que haya tan pocas obras suyas en castellano, especialmente de Matt Scudder, y que por bolsillo o disponibilidad en bibliotecas cercanas no las tenga a mano. Pero se hace lo que se puede. Por ejemplo, hace un tiempo pude conocer a Matt con la película Caminando entre las tumbas, le leí por primera vez en Un baile en el matadero, y ahora me reencuentro con él en Ocho millones de maneras de morir.

La novela arranca con un caso más de intermediario que de investigador, público o privado. Una prostituta, amiga de su amiga Elaine, le pide que por favor hable con Chance, su chulo, para que le deje ir. Y Scudder accede. Pero pese a las expectativas, lo que se encuentra es un tipo bastante peculiar que intenta -y consigue- proyectar una imagen distinta a la que podemos imaginar para alguien de esa posición. Matt lo podrá comprobar hablando con otras chicas de este proxeneta, que manifiestan distintos puntos de vista sobre el negocio. Kim Dakkinen, la clienta de Scudder, le contó su propia experiencia cuando le contrató: «llevo 4 años en esto, tengo veintitrés, aún soy joven, ¿no le parece? Pues no me siento joven».

Ocho millones de maneras de morir consiguió el primer premio Edgar a Mejor novela negra de Lawrence Block

Más tarde será el propio Chance quien contrate a Matt Scudder para resolver una muerte. Esto da lugar a una situación un tanto extraña ya que un ex policía convertido en investigador privado contratado por un proxeneta espolea la investigación del detective del Departamento de Policía de Nueva York al mando. De hecho, Block dedica buena parte de la historia a ahondar en estas situaciones caóticas. Como su lectura diaria del periódico, repleto de sucesos rocambolescos. Joe Durkin, el detective del NYPD, lo sintetizará diciendo que hay 8 millones de maneras de morir, una por cada vecino de la ciudad.

Matt Scudder afronta una crisis como alcohólico mientras lidia con un caso de prostitución

Mi deseo es leer las series en orden, pero no siempre puede ser. Al menos me puedo consolar con que esta quinta entrega de la serie es como leer un flashback de la novena, que leí hará cosa de un año. Por ejemplo, vemos el origen de la amistad con Joe Durkin, con quien colaborará en siguientes entregas. Pero, sobre todo, asistimos a un momento clave en la vida de Scudder, pues llega a uno de sus puntos más bajos en sus problemas con el alcohol. Asiste a reuniones de AA, pero sigue frecuentando bares. Se encuentra en una situación de conflicto que la investigación no ayuda a aminorar y sí empuja a beber.

Lawrence Block ganó su primer premio Edgar a Mejor novela negra con este título. 8 millones de maneras de morir es, pese a su compromiso con la serialidad, una novela que se puede leer en solitario. Lo peor que te puede pasar es que te quedes con ganas de más. Y esto tiene fácil solución, hasta cierto punto por la cantidad de novelas traducidas y disponibles, y magnífica recompensa.

Ficha técnica

  • Título: 8 millones de maneras de morir
  • Autor: Lawrence Block
  • Editorial: RBA Serie Negra
  • Traducción: Gabriel Glenson
  • Páginas: 352
  • Año: 1982 (EEUU), 2018 (España)

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