suspense

El cartero siempre llama dos veces

El cartero siempre llama dos veces, James M. Cain

Pensaba que era una novela erótica. Quiero empezar este artículo confesando mi ignorancia. No sabía que este era el título de una novela negra. Imagino que esta percepción se debe al run run alrededor de su última adaptación cinematográfica. Pero cuando estaba paseando por la biblioteca vi el lomo de El cartero siempre llama dos veces con el inconfundible diseño de la Serie Negra de RBA. Y en la contraportada, el reclamo como un referente del género negro.

También he de reconocer que lo que más me ha dolido es haberle hecho este feo a James M. Cain. De su cabeza salió la historia de una de las obras cumbre del film-noir, Double indemnity (o Perdición para el público español). También otra obra como Mildred Pierce (Alma en suplicio) salió de su imaginación. Y estas obras, junto a El cartero siempre llama dos veces, tienen en común la idea de colocar a personas anónimas en la esfera del crimen. Nada de detectives privados o gánsters en el centro de la historia. Es una deriva del género que después de la Segunda Guerra Mundial se popularizaría con libros como El gran reloj.Leer más »El cartero siempre llama dos veces, James M. Cain

the snowman

The Snowman no deslumbra pero no es un desastre

Debo de ser una de las escasas personas que ha disfrutado con The Snowman. El primer caso en cines del comisario Harry Hole no ha sido precisamente un éxito deslumbrante, pero tampoco me ha parecido un desastre. Entré en la sala con sensaciones encontradas: por un lado, mis altas expectativas tras leer las novelas; por otro, el bajón de las críticas. Se queda en un thriller muy interesante. Yo al menos no pensé en otra cosa durante las dos horas a oscuras iluminado por la blanca nieve noruega.Leer más »The Snowman no deslumbra pero no es un desastre

El asesinato como diversión

El asesinato como diversión, de Fredric Brown

Brown insiste en esta novela en la idea de que un ciudadano cualquiera puede verse envuelto en una actividad criminal. Igual que El gran reloj, pone a un periodista en el centro de la historia. Sin embargo, Fredric Brown hace una gran incorporación: el humor, no como chascarrillo aislado sino como algo natural en la narración, algo lógico al titular la novela El asesinato puede ser divertido. En España se tradujo El asesinato como diversión.

Fredric Brown se ganó la vida escribiendo, sobre todo, ciencia ficción. A mediados de los años cuarenta probó con el género negro con La trampa fabulosa. Se le dio tan bien que ganó un Premio Edgar en 1947 a mejor novela de misterio. La segunda novela negra no tardó en llegar y en 1948 publicó El asesinato puede ser divertido.
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El gran reloj de Kenneth Fearing

El gran reloj, Kenneth Fearing y la evolución de la novela negra

Esta novela es una de las excepciones noirs de Kenneth Fearing, desconocido por mí pero reconocido en Estados Unidos por, principalmente, su legado poético. El autor pisó varias habitaciones de la literatura: periodista en los años veinte; poeta desde el año del Crack y consagrado durante la Gran Depresión; novelista desde 1939, cuando arrancó la II Guerra Mundial. No se dedicó al género negro, solo tres novelas, pero El gran reloj de Kenneth Fearing supuso los elogios de uno de los reyes del sector, como Raymond Chandler: «todavía estoy un tanto asombrado de cómo es que no ha aparecido nadie que me haya dejado en evidencia. Excepto algún tour de force ocasional como El gran reloj, no ha salido nadie».

David G. Panadero, uno de los que más saben de este género, cuenta en Prótesis que en los años posteriores a la II Guerra Mundial «los escritores policíacos dejaban a un lado su afán contestatario para pasar a indagar en el comportamiento humano» y, a partir de la generalización del psicoanálisis, para muchos autores resulta más interesante profundizar en el ciudadano medio que en los criminales habituales: «cualquier hombre corriente podría ser víctima o autor del delito». Panadero explica que estas novelas fueron denominadas «suspense»: más importante que el crimen son las sensaciones de los personajes sobre lo que creen que va a pasar.
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