El padrino de Harlem

El Padrino de Harlem

Forest Whitaker protagoniza El padrino de Harlem, centrada en la vida del gánster Bumpy Johnson.

Las historias de gánsters tienen un gancho irresistible. Vida al otro lado de la ley, traiciones, alianzas y traiciones. Pero no basta con eso. Hay que darles abono. Hemos visto muchas ya y es fácil que algo nos parezca más de lo mismo. El padrino de Harlem, serie de Epix (en HBO para España), desde luego lo intenta. Con el gánster Bumpy Johnson en el centro del relato, la historia también se acerca a los tejemanejes políticos y a la lucha por los derechos civiles de la población negra. Son los años sesenta, y uno de los más destacados miembros de la familia Genovese sale de Alcatraz.

El padrino de Harlem ha sido presentada como una oficiosa precuela de American Gángster. En aquella película de Ridley Scott, Denzel Washington interpretaba a Frank Lucas, quien pasaba de chófer de un importante mafioso a poderoso jefe del narcotráfico. El importante mafioso y empleador de Lucas era Bumpy Johnson, que fallece al poco de empezar la película. Pero El padrino de Harlem se retrotrae a cinco años antes, cuando Johnson debe recuperar su posición influyente tras su paso por prisión y Frank Lucas ni siquiera está en el mapa.

Forest Whitaker protagoniza El padrino de Harlem

Forest Whitaker se hace cargo de un cincuentón pero vigoroso Bumpy Johnson. La serie gira en torno a tres ejes. El primero es la familia. Su mujer Mayme (Ilfenesh Hadera) le recibe con la esperanza de una nueva vida en una nueva casa, pero en cuanto entra por la puerta, los asistentes a la fiesta de bienvenida dejan claro quién él es para ellos. El segundo son los aliados influyentes. El activista Malcolm X (Nigel Thatch) es un viejo amigo de Bumpy y nos ofrece una aproximación a la lucha contra la discriminación y el racismo. Y el congresista Clayton Powell (Giancarlo Esposito) fue decisivo con su voto en la aprobación de paquetes legislativos progresistas, pero también muestra una curiosa relación con la mafia encarnada en Bumpy Johnson. Y en tercer lugar se encuentra la Cosa Nostra, con la que Bumpy debe entenderse.

La trama criminal promete pero debe mejorar para la segunda temporada

Pero la trama más específicamente mafiosa es precisamente la que más debe mejorarse de cara a la segunda temporada. Tiene un elenco de personajes y actores interesantísimo. Paul Sorvino interpreta a Frank Costello, el llamado primer ministro de los bajos fondos. Ya retirado, actúa como una especie de consejero y mediador entre familias. Chazz Palminteri se encarga de dar vida a Joseph Bonanno, otro prohombre de Cosa Nostra y líder aún de su propia familia. Y cerrando la gran terna tenemos a Vincent d’Onofrio como Vincent Chin Gigante, el racista vigente jefe en funciones de la familia Genovese. Gigante se quedó con Harlem en ausencia de Bumpy y ahora no lo quiere soltar; fue chófer de Vito Genovese, rival de Costello por el poder del clan; y tiene sus cuentas pendientes con Bonanno.

El padrino de Harlem tiene material para ser una serie sobresaliente, pero de momento se ha quedado en el notable justito. Plantea cuestiones raciales y políticas, pero no termina de lucir con las tramas criminales, desgastada por una relación tipo Romeo y Julieta de la hija de Gigante (Lucy Fry). O al menos no genera la misma escalada de interés que tenían las temporadas de Boardwalk Empire, quizá su precedente más obvio con tramas políticas y criminales reales. Aunque en ambos casos hay una alta dosis de ficción. Sería una pena que una cadena recién nacida consiguiera reunir todo este talento y lo dejara consumirse en una cosita que entretiene y poco más. De momento, esperaré con ganas los nuevos episodios para ver si muestran más ambición. Chris Brancato, creador de esta serie, ya demostró mejorar con el paso de las temporadas en Narcos.

El padrino de Harlem está disponible en HBO España.

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