Una historia negra, de Antonella Lattanzi

Hace quince años se estrenó Te doy mis ojos, de Icíar Bollaín. Luis Tosar interpreta a un temible maltratador, y Laia Marull a una frágil mujer que trata de sobrevivir. Nos la pusieron en el instituto y la recuerdo aterradora por su categórica verosimilitud. Recuerdo que lo que más me desconcertó fue que se quedara. ¿Pero a dónde iba a ir? ¿Cómo acabaría? La policía no ofrecía una salida de emergencia en condiciones y su madre le presionaba para volver con el padre de su hijo. Aquella era una historia negra entre muchas gemelas. En aquel 2003 también se incorporó el registro histórico de víctimas de violencia de género, que ya va por 971 mujeres asesinadas, 43 en lo que va de 2018. En Italia están aún peor, si se puede estar mejor: mueren 120 mujeres al año. Carla, protagonista de la novela de Antonella Lattanzi, no quiso ser una.

La autora debuta en España con una novela frenética. Una historia negra explora la violencia de género preguntándose acerca de la legítima defensa, proponiendo un final alternativo al habitual. Todo explota la noche en la que Carla invita a su ex marido Vito al cumpleaños de su hija pequeña, de 3 años, para satisfacer a la niña. Esa calurosa noche, Carla, Vito, Nicola, Rosa y Mara reviven los días felices. Pero también es la última noche que alguien ve a Vito. Su desaparición prácticamente blanquea su pasado como maltratador. Solo Nicola parece tener memoria. Incluso Carla, su eterna víctima, reza por su vuelta. Rosa, su hija más próxima, se vuelve loca buscándole. Mimma, su turbia hermana de Massafra, enloquece aún más que Rosa. Y Milena, su amante, se desquicia pensando que todo es una estratagema para que él y Carla puedan empezar una nueva vida lejos.

Una historia negra explora la violencia de género y presenta el «juicio a todas las mujeres»

Una historia negra es también obsesiva. A lo largo de la novela, Lattanzi va saltando de personaje en personaje para mostrar sus sensaciones y todas están marcadas por esa idea. Y casi todas tienen relación con el miedo o la dependencia, porque así lo ha provocado Vito. Su amante llega incluso a decirse a sí misma que Vito no le pegaba porque no le quería tanto como a Carla. Estos pensamientos tan angustiosos y desesperados van sucediéndose en las cabezas de los personajes. Las frases se cortan, se interrumpen unas a otras, reproducen diálogos, intercalan reflexiones, reproducen miedos. Y a tal nivel de dispersión que el lector está obligado a permanecer en estado de alerta para seguir el hilo. Lattanzi no quería una obra cómoda.

Todas estas impresiones llegan a un nuevo nivel cuando Carla es llevada a juicio como principal sospechosa. Ella ha confesado, pero los testimonios y las pruebas dificultan confirmar su versión. Lejos de bajar en interés, crece. No solo en suspense, también en trascendencia. Lattanzi escribe el que llama «juicio a todas las mujeres». Y en el tribunal se oyen algunas palabras que exponen al Estado y a la sociedad italiana, como la inactividad institucional para proteger a las mujeres que denuncian. Y en torno a esta idea gira Una historia negra de Antonella Lattanzi. Si resultara que Carla mató a Vito, ¿sería culpable de asesinato? ¿O sería una mujer que por fin se ha defendido legítimamente?

Ficha técnica

Título: Una historia negra
Autora: Antonella Lattanzi
Traducción: César Palma
Editorial: Penguin Random House
Páginas: 280
Año: 2018 (2017 en Italia)

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