Legado en los huesos

legado en los huesos

Fernando González Molina dijo durante la promoción de El guardián invisible, apertura de la Trilogía del Baztán, que había aceptado adaptar las novelas de Dolores Redondo por Legado en los huesos. «Era mi preferida, la que siempre quise llevar al cine». Y vistas las dos películas estrenadas hasta ahora, coincido. Legado en los huesos es una mejor película. Compensa mejor la proporción cultura mágica local – thriller policíaco. Y mantiene todas las virtudes de un aspecto visual totalmente absorbente.

Prácticamente el mismo equipo de El guardián invisible se reúne aquí otra vez. Fernando González Molina se vuelve a encargar de la dirección y mejora un guion Luis Berdejo mejor que el de la primera película. Fernando Velázquez vuelve con una banda sonora bastante reconocible que acompaña muy bien el paisaje rural y ambiente turbio. Sí cambia el director de fotografía, y Xavi Giménez imprime una mayor oscuridad a una primera entrega ya muy sombría. El bosque se lo come todo cuando no lo hace la lluvia.

Legado en los huesos mantiene la asfixiante atmósfera de El guardián invisible y mejora su historia

Legado en los huesos gira en torno a la aparición de una palabra escrita en una nota que dejan para la inspectora Amaia Salazar (Marta Etura) varios presos que se suicidan. A ello se une el hallazgo de cadáveres amputados. Y un aumento del vandalismo en iglesias de la zona. Berdejo se las apaña para aunar estos elementos con las señas de identidad del universo de Dolores Redondo, como son las leyendas regionales, incluso previas al cristianismo; y el examen familiar de la inspectora, no olvidemos que en los pueblos pequeños todos tienen que ver con todo. Este último aspecto se refuerza con la reciente maternidad de Amaia, que permitirá explorar con mayor terror los malos tratos de su propia madre.

El director puede estar contento con el resultado. La adaptación que más deseaba ha resultado en un thriller que se ve con interés. Ayuda mucho que en esta ocasión tengamos enfrente de Amaia Salazar a un personaje que obstaculiza su investigación como el Doctor Sarasola, interpretado por un magnífico Imanol Arias, tangible y poderoso, en lugar del imaginario guardián invisible. Sus conversaciones representan muy bien el espíritu de Legado en los huesos, a caballo entre la cultura histórica regional, la maldad y la investigación policial.

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