La invisibilidad de Andrew Cunanan

Ryan Murphy desembarcó a lo grande en el género negro. El autor adaptó el nombre de su marca de terror y dio lugar a American Crime Story. Bajo este paraguas intenta (y consigue) explicar el contexto de un crimen más que reconstruir su investigación o el mismo asesinato. El debut sobre el impacto del proceso contra OJ acumuló premios y aplausos, por lo que las expectativas para esta segunda temporada eran muy altas. Para superar el reto, Murphy eligió otro caso que marcó la década de los noventa: el asesinato de Versace. Y, otra vez, lo consigue.

American Crime Story también repite título trampa. En el primer caso mencionaba a OJ, pero los principales protagonistas eran la fiscal Marcia Clark y el abogado defensor Johnnie Cochran. Y en esta segunda temporada el cabeza de cartel es el diseñador Gianni Versace, pero el gran protagonista es otro. El papel central de The Assassination of Gianni Versace es Andrew Cunanan, el asesino, interpretado por un Darren Cris en total estado de gracia. El propio Versace apenas tiene un bosquejo biográfico a lo largo de los nueve capítulos.

El asesino de Gianni Versace es un Andrew Cunanan cautivador y terrorífico

El otro gran pilar de la temporada es la homofobia ambiental, estructural, que sustituye al racismo de la anterior. Esa homofobia le permite a Andrew Cunanan desarrollar una carrera criminal prácticamente invisible y llegar a asesinar a Gianni Versace una mañana de julio de 1997. Este crimen abre la temporada, pero los episodios avanzan a medida que retrocedemos en la biografía de Cunanan. Tom Rob Smith, guionista exclusivo de la historia, consigue una deconstrucción cautivadora hasta la génesis del personaje.

Smith muestra a Cunanan como un joven que sabe de su atractivo y lo utiliza para entablar relaciones con hombres adinerados. Y cuya impunidad le envalentona. Pero eso por sí solo no basta. Si consiguió matar tanto en tan poco tiempo fue porque el mundo gay vivía escondido por la homofobia prácticamente institucional. Bill Clinton se comprometió a que todos los homosexuales pudieran servir en el ejército. Esta garantía escondía una trampa: don’t tell, don’t ask (no digas, no preguntes). No iba de acabar con el monopolio heterosexual, bastaba que los homosexuales no salieran del armario, por así decirlo.

La violencia de The Assasination of Gianni Versace es la peor: la violencia social

Cunanan se movía en un ambiente casi prohibido, de ley del silencio. La política del no digas, no preguntes se refería a las fuerzas armadas, pero es fácil asumir que simbolizaba un punto de vista transversal. Se observa durante algunos de los pasajes de la vida de Gianni Versace (Edgar Ramírez). Su hermana Donatella (Penélope Cruz) llega a decir que si se hace pública su orientación sexual podrían perder dinero. También podemos apreciar la homofobia en el despectivo trato de los policías a la pareja de Gianni o a las familias del resto de víctimas.

En definitiva, Antena 3 para España y FX para el mundo presentaron una idea de serie que no se correspondía con las imágenes de Penelope Cruz y Ricky Martin (Antonio D’Amico) en bañador. A mí me proyectaba la idea de un culebrón. Pero American crime story: The assasination of Gianni Versace es una serie de gran altura: compleja, intimista y violenta.

En nuestro país está disponible íntegramente en Netflix España.

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