el sueño eterno portada

El sueño eterno, de Raymond Chandler

Seguramente estemos ante la obra noir con más mitología. Gistau explicaba en una tertulia de Garci que la única forma de afrontar esta historia es renunciar a entender o resolver su trama. Y, de hecho, el mismo Raymond Chandler respondió con un «ni puta idea» cuando Faulkner, que andaba adaptando la novela al guion cinematográfico, le telefoneó para preguntar sobre uno de sus rompecabezas. ¿Cómo llegó entonces El sueño eterno al altar del género negro?

Pues con una carrera que, como todas, empieza con un primer paso corto. Y esta historia arranca con una situación sencilla. El investigador privado Philip Marlowe visita la mansión del viejo general Sternwood, que se enfrenta a un chantaje relacionado con una de sus hijas descarriadas. Pero a partir de aquí… la trama de El sueño eterno se abre y se abre incorporando a más y más personajes. Hasta el punto de costar recordar todos. No es imposible seguir la novela, como decía Gistau sobre la película, pero sí puede ser fácil perderse entre tanto nombre. En cualquier caso, he de decir que mis dudas buscaban comprobar que era él o ella, no descubrir quién era tal o cual.

Marlowe desprende carisma y cinismo en su debut en El sueño eterno

Que en estas condiciones una novela alcance la gloria solo se explica por algo especial. Y en El sueño eterno ese algo son unos personajes vivos, unos diálogos chispeantes, «¿es usted alto, no? -No era esa mi intención», y unas descripciones de personajes de lo más ingeniosas, como la de la dependienta que «se movía con cierto no sé qué que no se veía mucho en librerías». Chandler ofrece una lección magistral de la conversación y el manejo de personajes, de lo que Philip Marlowe es el gran emblema. Ante toda una orgía de individuos procedentes de familias acaudaladas, bajos fondos, policía y crimen organizado, Marlowe siempre tiene la respuesta más ingeniosa y la capacidad para descolocar a su acompañante.

Abrir El sueño eterno es abrir una de las novelas fundacionales del género negro. En su libro El simple arte de matar, Chandler explica que Dashiell Hammett sacó el crimen del jarrón veneciano y lo llevó al callejón. Hammett eliminó los irreales juegos deductivos y se centró en la vida delictiva callejera. Chandler siguió su camino pero introdujo más lirismo en su prosa. Si sus detectives explican sus estilos: Spade es seco y duro, Marlowe es irónico y cínico. Pero como ya nos enseñó Bogart, no hay que elegir, hay que disfrutar de los dos.

Ficha técnica

  • Título: El sueño eterno
  • Autor: Raymond Chandler
  • Traducción: José Luis López Muñoz
  • Editorial: RBA Serie Negra
  • Páginas: 168 (de 1392)
  • Año: 1939

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.