El cartero siempre llama dos veces

El cartero siempre llama dos veces, James M. Cain

Pensaba que era una novela erótica. Quiero empezar este artículo confesando mi ignorancia. No sabía que este era el título de una novela negra. Imagino que esta percepción se debe al run run alrededor de su última adaptación cinematográfica. Pero cuando estaba paseando por la biblioteca vi el lomo de El cartero siempre llama dos veces con el inconfundible diseño de la Serie Negra de RBA. Y en la contraportada, el reclamo como un referente del género negro.

También he de reconocer que lo que más me ha dolido es haberle hecho este feo a James M. Cain. De su cabeza salió la historia de una de las obras cumbre del film-noir, Double indemnity (o Perdición para el público español). También otra obra como Mildred Pierce (Alma en suplicio) salió de su imaginación. Y estas obras, junto a El cartero siempre llama dos veces, tienen en común la idea de colocar a personas anónimas en la esfera del crimen. Nada de detectives privados o gánsters en el centro de la historia. Es una deriva del género que después de la Segunda Guerra Mundial se popularizaría con libros como El gran reloj.

El cartero siempre llama dos veces enfrenta a personas anónimas al crimen

El cartero siempre llama dos veces comienza con la llegada de un buscavidas a un bar de carretera. No tiene un duro, pero sí mucha hambre tras cruzar la frontera de vuelta a Estados Unidos. Espera a un amigo, dice, y pide algo para tomar en lo que llega el amigo para pagar. Pasa el rato y cuando ya es evidente que ese amigo no llegará porque no existe, el dueño le ofrece quedarse a trabajar. Aún a estas alturas, Frank Chambers ve conveniente hacerse el interesante, pero termina aceptando. La razón principal es una mujer, cómo no en la novela negra clásica. Cora. Cora llegó a Hollywood ganando un concurso de belleza, con sueños de cine, y terminó cocinando en el bar de Nick Papadakis, casada con él. «¿Te lo imaginas, Frank? No, ningún hombre sabe lo que significa para una mujer tener que soportar a un hombre grasiento».

Jack Nicholson y Jessica Lange inmortalizaron a Frank y Cora

Él quiere estar con ella, y ella con él. Pero ella, sobre todo, quiere no estar con Nick Papadakis. A Nick y Cora no les ha salido nunca nada bien. Pero por alguna razón creen que esto sí les va a salir bien y serán felices. El título tiene que ver con el destino que espera siempre, paciente, inexorable. Está negando el libre albedrío. Pero está confirmando el determinismo del extracto social. Y la condición de la novela negra como el Shakespeare de la clase trabajadora. Frank y Cora, o cualquiera, pueden evitar el destino una vez. Pero si no abres la puerta al primer timbrazo, el cartero te dará otra oportunidad.

Adaptación al cine

Esta novela cortísima, no pasa de las 150 páginas, ha sido adaptada en varias ocasiones. James M. Cain vio su nombre en los créditos por primera vez en la cinta francesa Le dernier tournant, en 1939, solo 5 años después de su publicación en 1934. Un poco más tarde, en 1943, llegó Ossessione, de producción italiana. Y tras la II Guerra Mundial fue el turno la primera adaptación norteamericana, con John Garfield como Nick y la superestrella Lana Turner como Cora.

Sin embargo, la que más ha calado en el imaginario popular me parece que es la del 1981. El prestigioso David Mamet firmó su primer guion para cine adaptando la novela haciendo un reajuste que acentuaba la carga erótica y rebajaba la tensión noir. El resultado me parece bastante admirable, aunque prefiero la obra original. Jack Nicholson y Jessica Lange son mis inolvidables caras para Frank y Cora.

Ficha técnica

Título: El cartero siempre llama dos veces
Autor: James M. Cain
Traductor: Federico López Cruz
Editorial: RBA Serie Negra
Páginas: 144
Año: 1934 (EEUU), 2017 (España)

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