Creedme

Creedme

Tenía fuera de radar esta serie hasta que se aproximó el estreno. Pero Netflix dio un golpe en la mesa para que escucháramos una voz interesante en una conversación relevante sobre la labor de las instituciones tras las violaciones. Un tema que en España ha ganado protagonismo en los últimos tiempos por los casos de la Manada o Diana Quer. Frecuentemente, la mirada reprobadora se dirige a la víctima. T. Christian Miller (ProPublica) y Ken Armstrong (Proyecto Marshall) intentaron corregir esta dinámica con el reportaje «Una increíble historia de violación» (Creedme, en español), que evalúa la labor policial en dos frentes similares. Sus resultados fueron premiados con un Pultizer y adaptados en esta serie de Susannah Grant para Netflix.

Creedme es una excepcional serie policíaca y social

Saber que es no-ficción es algo que aumenta la angustia que genera el primer capítulo, uno de los más incómodos del año. Marie (Kaitlyn Dever) es una joven que denuncia una violación y se encuentra con dos detectives más pendientes de valorar si merece ser considerada víctima que de llevar a cabo una investigación. Si alguien se pregunta que es la frustración habría que ponerle este capítulo. Cada encuentro de los policías con Marie o con gente de su entorno tiene como único fin minar la versión de la víctima. Cada repregunta persigue una vacilación y cada vacilación sirve para hacerle dudar de lo dicho.

A partir del segundo capítulo, nos vamos a un par de años más tarde. En otra ciudad, otra chica denuncia una violación similar. Sin embargo, en lugar de encontrarse con los detectives recelosos, se encuentra con una detective que irradia empatía y confianza. La investigadora Karen Duvall (Merritt Wever) ofrece un apoyo básico para que la víctima explique su experiencia. Lo mismo pasa cuando, por otro lado, la también detective Grace Rasmussen (Toni Collette) se encuentra con otro caso de violación. Cuando ambas se unen para realizar una investigación conjunta, o directamente con la mera asociación, ya vemos una actitud en las antípodas de la mostrada por los inspectores del primer caso.

Merritt Wever y Toni Collette forman extraordinaria pareja policíaca

Aunque sería lo fácil, no se trata de comparar cómo investigan un caso de violación un policía hombre y una policía mujer. Si tuviera que imaginar cómo habría afrontado Harry Bosch un caso así, estaría más cerca de Duvall y Rasmussen que de Robert Parker y Pruitt. Ellos dos podrían encarnar esos policías despreocupados que tanto detesta el detective de Los Ángeles. Su falta de esfuerzo y compromiso con la víctima impiden una investigación digna que concluya apartando a un depredador sexual de las calles. Y se llevan por delante la autoestima de una mujer, a quien primero agreden sexualmente y luego tiene que soportar que le culpabilicen por ello o que le llamen mentirosa.

Creedme está disponible en Netflix España.

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