Rocco Schiavone #2: La costilla de Adán

A caballo entre la novela enigma y la policíaca de antihéroes debutó Antonio Manzini. Y lo que más me gustó fue la segunda pata de esa mezcla. Un policía corrupto y honrado a la vez. Deseoso de meter a los malos en la cárcel pero sin reparos para sacarse un dinero extra que complemente su nómina oficial. Un romano hasta la médula desterrado al nevado valle de Aosta. Pero Rocco Schiavone sigue calzando sus Clarks y afrontando alguna tocada de cojones de grado máximo (un caso de homicidio) de vez en cuando. Nada puede fastidiarle más el día al subjefe Schiavone. La costilla de Adán propone otra escena del crimen aparentemente irresoluble. Pero Manzini brilla sobre todo con un abanico de personajes divertidos, interesantes y profundos.

La costilla de Adán tiene como caso principal la muerte de Ester Baudo. Aparentemente ahorcada, las pruebas forenses dan a entender que no se lo ha hecho ella sola. La investigación tiene a Schiavone y a su ya inseparable Italo Pierron yendo de acá para allá. Manzini vuelve a insistir en que Rocco se guarde conclusiones para sí mismo, por lo que luego se ve obligado a reconstruir todo el caso entero para unir los puntos. Pero hacia el final, esta parte de la historia obvia el enigma y entra de lleno en el alma humana y las relaciones tóxicas. Explica ese martirio remontándose al Génesis y las implicaciones de que la mujer naciera de la costilla de Adán.

La costilla de Adán es un gran paso para Antonio Manzini y Rocco Schiavone

Relacionado con esta concepción de la mujer como extensión o propiedad arrendada del hombre, reaparece un viejo conocido de Rocco Schiavone. Giorgio Borghetti piensa que todas las mujeres salieron de sus costillas y puede hacer lo que quiera con sus cuerpos. Rocco se cruzó en su camino, pero el joven era hijo de un Subsecretario y se fue de rositas. El problema para la familia Borghetti Ansaldo es que Rocco no iba a permitir eso en su ciudad. Se tomó la justicia por su mano y fue desterrado a Aosta. Pero el violador no se amilanó, y ahora un teléfono suena en la oficina del subjefe Schiavone. En tiempos de superhéroes, Rocco también va a formar su propia Liga de la Justicia.

La costilla de Adán me ha parecido un gran paso para Antonio Manzini. Aunque mantiene la esencia del debut, está mejorada. El caso tiene ese aspecto whodunit, pero le da una vuelta de tuerca para sorprender y hacerlo personal. Y planteando un dilema bastante importante acerca de la justicia como concepto. También los personajes han seguido evolucionando. Sobre todo Rocco Schiavone, que sigue añorando Roma, pero esta vez le vemos más desarraigado aunque sea de forma inconsciente. El humor norte-sur se ha matizado mucho, aunque el protagonista sigue sin identificarse con Aosta. Espero que no pase tanto tiempo otra vez hasta cruzarme con el comisario subjefe Schiavone.

La serie televisiva de Rocco Schiavone adaptó esta novela para su segundo episodio. Marco Giallini encarna al subjefe en esta película para televisión, mientras que el propio Antonio Manzini se encarga de los guiones. Aún no ha sido estrenada en España, pero Lorenzo Mejino la ha podido ver y ha publicado una elogiosa crítica sobre ella.

Ficha técnica

Título: La costilla de Adán
Autor: Antonio Manzini
Traducción: Regina López Muñoz y Julia Osuna Aguilar
Editorial: Salamandra Black
Año: 2014 (Italia), 2015 (España)
Páginas: 256

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