criminal

Criminal #1: Cobarde

El apellido Brubaker impreso en una portada es una gran señal. Es una valla al lado de la carretera que afirma a gritos que hagas lo que hagas estará bien, que tú estarás bien. A ver, realmente esto lo decía Don Draper sobre la publicidad y la felicidad. Pero pocas cosas me hacen más feliz que tener entre manos un guion del bueno de Ed ilustrado por su habitual socio Sean Phillips. Por aquí ya he hablado de las series de espías Sleeper o Velvet, obras de innegable tributo a la escala de grises moral. Pero Criminal es otra cosa. Criminal ocurre en las calles de tu ciudad. Y está protagonizado por delincuentes perdedores, polis corruptos y capos cabreados. Criminal es el noir por excelencia de Brubaker y Phillips.

En enero publicaron su octavo relato. Pero nació a mediados de la década pasada, cuando buscaban algo que hacer juntos tras Sleeper. Entonces, según recoge Terrence R. Wandtke en Ed Brubaker: Conversations, Brubaker consultó sus notas y encontró bosquejos de tramas que años antes intentó vender. «¿Tengo alguna oportunidad de crear un cómic que use todas estas ideas bajo un título paraguas con un amplio reparto de personajes para explorar los temas que me han fascinado durante años?«. Parece que la hubo. ¿Pero se conformó con esto? No. Brubaker explica que uno de sus autores favoritos de género negro es «George Pelecanos. Tiene una gran variedad de personajes. A veces estás leyendo un libro de un personaje y se encuentra con otro de otra serie. Es algo así como el Universo Pelecanos» Y eso le llevó a preguntarse «¿cómo sería un Universo Brubaker?».

Criminal es el fruto del género negro que Brubaker ha leído y ha vivido

Es un paso adelante de Brubaker en el noir de personajes. La escena del crimen tenía un corte muy clásico inspirado en su amor por los libros de Ross Macdonald y Lew Archer. Aunque en realidad se parecía más a Chinatown. Años más tarde trabajó junto a Greg Rucka en Gotham Central, un policíaco magnífico centrado en los olvidados policías de la ciudad Batman, consiguiendo un gran desarrollo de sus personalidades. Y en Sleeper vemos un espía totalmente descolocado por su pérdida de identidad, desorientado en una zona de nadie. Al llegar a Criminal se olvida de las estructuras institucionales y entrega el protagonismo a un fuera de la ley. El protagonista de Cobarde es Leo, un carterista sin amigos ni reputación, pero con buenos planes y salidas de emergencia.

criminal cobarde

La mención a Pelecanos es acertada, aunque también podríamos pensar en George V. Higgins o WR Burnett, maestros del género negro de perdedores. Aunque esto no lo convierte en una obra dedicada al homenaje. Criminal sabe a su autor, Brubaker ha leído mucho género negro pero también lo ha vivido. Ed fue una joya de joven, «fui una especie de ladrón y drogadicto, hice cosas de las que no me siento orgulloso y viví en el sucio mundo de los adictos a la meta y los desechos. Estar tan cerca de ir a la cárcel me enderezó». Este conocimiento del lumpen promete mucho de cara a esta antología de los bajos fondos que es Criminal.

Brubaker y Phillips volvieron a trabajar juntos en Criminal después de triunfar con Sleeper, y no sería la última vez

La premisa de Criminal: Cobarde, como suele pasar, es bastante sencilla y podemos haberla visto antes. Un par de policías corruptos pillan por banda a un delincuente que saben que es bueno en lo suyo para dar un golpe. No se caen bien, pero el delincuente acepta porque no deja de ser una oferta golosa. ¿En qué brilla entonces este primer Criminal? Cobarde destaca por lo que destacan las mejores historias: desarrollo, personajes, contexto. Leo Patterson, última generación de una familia de carteristas que trabaja bajo unas reglas que le permiten vivir tranquilo. Greta, ex drogadicta y madre de la hija de un compañero de Leo. Donnie, un amigo de Leo experto en simular ataques de epilepsia en el metro. Gnarly, dueño de un histórico bar de rateros. Ivan, uno de los mentores de Leo y senil amigo del alma de su padre. Y Jeff y Seymour, los polis corruptos.

La obra no sería un cómic si el guion no fuera retratado, en este caso por Sean Phillips. Respecto a los otros trabajos suyos mencionados (aunque ha trabajado en más, aún no los he leído), este tiene un dibujo menos vertiginoso y más reposado. No tiene esas imágenes de acción tan espectaculares porque Criminal apuesta por un estilo más costumbrista de ese ambiente fuera de la ley. Hay momentos de acción, como el atraco para que el que buscan a Leo, pero sobre todo un desarrollo de personajes. Asimismo es más colorido (trabajo de Val Staples), no ocurre todo entre tantas sombras y lejos de las farolas. Y también refleja bastante bien el tipo de personajes un tanto tristes que aún encuentran cierto humor autocondescendiente en sus vidas: «Mi amor propio soporta que unos tipos se crean que les temo».

No creo que me deje nada por decir para unirme a la larga lista de recomendadores de este cómic. Si acaso repetir que es un cómic de Brubaker y Phillips. Y eso para mí ya es una razón más que suficiente para intentar descubrir si Leo es un cobarde.

Ficha técnica

CriminalTítulo: Cobarde (Incluido en el Criminal Integral 1)
Autores: Ed Brubaker (guion), Sean Phillips (dibujo), Val Staples (Color)
Traducción: José Miguel Pallarés y Joan Josep Mussarra
Editorial: Panini Cómics
Páginas: 129 (432 el tomo completo)
Año: 2007 (EEUU), 2013 (Integral de España)

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