sindicalismo

El delator

El delator, Liam O’Flaherty

Gypo Nolan es un ex revolucionario, ex policía y uno de tantos sintecho de Dublín a comienzos de siglo XX. Y Gypo Nolan sucumbe a uno de los comportamientos peor considerados en una dinámica de grupo: ser el delator. Su caída en desgracia es la traición de Judas adaptada al movimiento obrero y el lumpen dublinés. Al fin y al cabo, en libro de González Ledesma se leía que desde Abel y Caín la gente ha sido siempre la misma.

El delator es una crónica de la noche que vivió Nolan después de contar a las fuerzas de seguridad dónde podían encontrar a Francis J. McPhillip, información por la que se ofrecía una recompensa de 20 libras. Los Gemelos del diablo fueron expulsados de la Organización Revolucionaria seis meses atrás al fracasar en una misión. Francis asesinó a un líder sindical a pesar de tener el encargo de proteger a los huelguistas del Sindicato Agrario. Cuando, debilitado, McPhillip regresa a Dublín, Gypo establece una relación entre su falta de dinero para alquilar una cama donde pasar la noche y el reencuentro con su gemelo buscado por la policía.Leer más »El delator, Liam O’Flaherty

Cualquier otro día

Cualquier otro día, la brillantez de Lehane en el Boston revolucionario

En portada ves unos policías con cajas y barriles. La contraportada habla sobre una enfermedad que traen soldados de la Primera Guerra Mundial; sobre un joven policía, que acaba al frente de un movimiento sindical; y sobre un negro que deja un rastro de sangre. Sin embargo, Cualquier otro día arranca hablando de béisbol, con las Series Mundiales de 1918 y una pachanga improvisada por los Red Sox. Es un inicio marca Dennis Lehane, a quien no le gustan los inicios vertiginosos, «creo que el arte de narrar es otra cosa». Su novela más extensa hasta el momento es una historia monumental que cuida cada momento.

Los Red Sox vuelven hacia Boston. En un corrillo se habla de una huelga: los jugadores van a perder el 5% de la recaudación de taquilla. Una pieza del tren se rompe y tardarán al menos dos horas en arreglarla. Los jugadores salen a pasear y se encuentran con un grupo de negros jugando al béisbol, y organizan un partidito. En este prólogo incluye Lehane los motores que veremos en Cualquier otro día. En la huelga tenemos las tensiones sindicales, salvando las distancias entre los jugadores privilegiados y los policías sin derechos. Además, entre los jugadores también afloran fricciones raciales.

Leer más »Cualquier otro día, la brillantez de Lehane en el Boston revolucionario