La llave de cristal, de Dashiell Hammett

La llave de cristal

Desde que Hammett llevó el crimen literario al callejón, era cuestión de tiempo que el género negro llegara a la política. Y más aún si hablamos de alguien tan comprometido políticamente como Dashiell Hammett, reconocido militante del Partido Comunista y preciado objetivo del Comité de Actividades Antiamericanas. El padre de la novela negra más callejera no obvió nunca la corrupción de las instituciones. Pero en La llave de cristal puso la cuestión política en el centro de la historia. Ni siquiera menciona cómo se llama la ciudad y tampoco presenta a los partidos. La llave de cristal solo se preocupa por la lucha política, que no es un debate sobre modelos económicos y sociales. Es una guerra por imponer una red clientelar.

Hammett no renuncia a su estilo aséptico y directo para denunciar la corrupción. El funcionamiento de la maquinaria electoral dirigida por Paul Madvig es descrito con normalidad y por la vía de los hechos. No se dedican parrafadas a explicar lo inteligente o corrupto que es Madvig al utilizar las instituciones de ese modo. Y mucho menos se advierte que su posición corre peligro si se descubre el tejemaneje. Es más, su influencia correría peligro solo si se corriera la voz de que el otro mafioso de la ciudad, Shad O’Rory, le echa una mano a algún chico de Madvig. Eran los años treinta, y la gente sabía de sobra qué clase de persona se había hecho fuerte durante la Ley Seca (aún en vigor cuando se publicó esta novela). No era algo exagerado por Hammett. En Atlantic City ocurría algo similar bajo el mando de Nucky Johnson (Boardwalk Empire).

La llave de cristal es la novela negra más política de Dashiell Hammett

La llave de cristal, después de todo, también tiene un asesinato a resolver. Pero a diferencia de anteriores novelas del autor, el crimen no es investigado por un detective profesional. Es Ned Beamount, mano derecha de Madvig, quien se dedica a husmear. Y entre las razones por las que este jefe de gabinete oficioso se mete a jugar a los policías está que el muerto sea hijo del senador al que Paul apoya públicamente. Pero Beamount está lejos de ser un detective profesional con cierto conjunto de normas éticas. Él es un insider. Como tal investiga, con los resortes del poder que maneja su jefe, y como tal le ven los demás, alguien que pretende desviar la culpa de Madvig.

Con esta ciudad como escenario y este asesinato como desestabilizador del ilusionante horizonte electoral de Paul Madvig, Hammett presenta una novela negra apasionante. Las luchas criminales salpican a la competición electoral, y las relaciones personales afectan a ambas refriegas. De hecho, a pesar del estilo desapasionado del autor y la galería de personajes tan corrompidos, La llave de cristal avanza a merced de sentimientos tan humanos como el odio, la desconfianza, el amor o la codicia. Puede que la criminalidad haya evolucionado desde entonces y haya dejado de parecerse a la que reflejaba Hammett en su momento, pero los aspectos personales hacen de sus novelas historias vigentes casi noventa años después.

Ficha técnica

  • Título: La llave de cristal
  • Autor: Dashiell Hammett
  • Traducción: Luis Murillo Fort
  • Editorial: RBA Serie Negra
  • Páginas: 361
  • Año: 1931 (original), 2015 (última en España)

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