El gran adiós, de Sam Wasson

El gran adios

Las películas que nos hicieron es una de las mejores joyas de Netflix. Es una serie documental que relata los embrollados procesos de producción de algunos de los títulos más icónicos del cine. Con un tono sarcástico y descreído, borra cualquier idea de romanticismo y perfeccionismo. En muchos casos, es un milagro no su camino al éxito, es un milagro que se llegara a estrenar. Chinatown no es ninguno de los episodios de la serie de Netflix. Pero sí es la peli cuya historia quiere contar el peridista Sam Wasson en El gran adiós. Un título fuera de su tiempo. Una cima del cine noir. Una producción catastrófica.

Chinatown nació de la forma más sencilla posible. Y desde la intención más honesta posible. Un amigo le promete a otro que le escribirá una película para que él la protagonice. El primero era Robert Towne, uno de los mejores arreglistas de guiones de Hollywood. El segundo era un joven Jack Nicholson en ascenso. Eran los años sesenta, eran jóvenes y estaban locos por el cine. Pero nada fue fácil. Nada. Cada pieza que se sumaba pintaba genial, pero era una piedra más en el camino. Roman Polanski era ya un reputado director, pero su idea del final era radicamentel distinta a la de Towne. Robert Evans era el jefe de producción de la Paramount, y estaba enamorado del cine y los guiones, pero tenia una gran necesidad de figurar.

El gran adiós trata el aparatoso rodaje del noir Chinatown

Si ves Chinatown, como pasa con las pelis de Las películas que nos hicieron, lo normal es pensar que es fruto de talento (sí) y trabajo bien coordinado (más bien no). Pero la guerra abierta entre Towne y Polanski ya anticipaba que no sería un camino fácil. Director y guionista se reunieron para aligerar el último borrador y establecer un guion definitivo. Primero, las diferencias se debatían con argumentos considerados por su compañero: ambos se reconocían como alguien con algo que decir en el cine. Pero Polanski un día dijo que el perro de Towne no volvía a su casa porque les despitaba. Y al día siguiente no tenían a nadie más a quien echarle la culpa. Y finalmente dejaron de hablarse. Por delante quedaría un rodaje con cambios de directores de fotografía, compositores musicales y alguna pelea a gritos, persecución en en coche incluida, entre Nicholson y Polanski.

Al final el principal problema era que cada participante en ese rodaje venía con su propia mochila emocional. Towne había depositado en el guion no pocas referencias directas de su propia vida, Polanski venía condicionado por el reciente y traumático asesinato de Sharon Tate, y Evans se veía en un momento determinante de su paso por la dirección del estudio más exitoso de Hollywood. Nicholson afrontaba su primer gran papel, y se lamentaba porque se iba a pasar media peli con la nariz rota. Y Faye Dunaway, que ya se había lucido con Bonnie and Clyde despertaba recelos en el equipo por su comportamiento de estrella. Sam Wasson repasa las vidas de todos ellos, aunque pasa un poco de puntillas por Faye, para explicar cómo se llegó a ese rodaje y cómo se salió, que es igual de interesante. El gran adiós es un potente retrato de un momento en el que los estudios de cine estaban a punto de decir adiós a una era. Un título totalmente recomendable si te gusta el cine y conocer las tripas del negocio.

Ficha técnica

  • Título: El gran adiós
  • Autor: Sam Wasson
  • Traducción: Óscar Palmer
  • Editorial: Es Pop
  • Páginas: 366
  • Año: 2020 (EEUU), 2021 (España)

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