Cuando gritan los muertos, de Paco Gómez Escribano

Cuando gritan los muertos

Vivir en un barrio siempre te da una perspectiva diferente de la vida. Sobre todo si ese vecindario está situado en los márgenes de la ciudad y lejos de los puntos neurálgicos de la zona. Sus calles no cogen de camino a ningún sitio: vas si tienes que ir y difícilmente las pisarás si no eres de allí. Y su población es un conjunto de caras habituales que apenas cambia con el paso de los años. La única forma de no reconocerlas es perder la memoria o quedar afectado por las drogas. O ambas cosas, como le pasa al Cuqui, que vuelve a Canillejas tras unos años en prisión. El mundo que vivió ya no existe, y no recuerda ni su casa. Pero el Tente, el Mochuelo y el Elena le recuerdan que cuando gritan los muertos es porque no están tranquilos.

Los personajes de Paco Gómez Escribano son herederos de la tradición quinqui, la versión española más cruda del género negro de perdedores. El Cuqui y el Tente podrían estar entre aquellos jóvenes delincuentes nacidos en la marginalidad y crecidos entre droga y violencia. Y el Mochuelo y el Elena entre los familiares y amigos que admiraban a sus mayores, aquellos buscavidas al margen de la ley. Aquello eran ejemplos extremos del barrio abandonado, pero lo quinqui arraigó durante la Transición a camino entre el entretenimiento y la denuncia social. Y de hecho, a la vista de aquellas historias, los quinquis que robaban y se drogaban eran tan delincuentes como víctimas de la sociedad. Tan abandonados estaban por las instituciones en sus barriadas como perseguidos en cuanto asustaban a la gente civilizada. Algunos consiguieron reinsertarse, como el Lute. Pero la droga arruinó muchas vidas, como la del Cuqui.

Cuando gritan los muertos es una novela negra de barrio ambientada en el barrio madrileño de Canillejas

Cuando gritan los muertos es una historia de venganza, y una versión retorcida de El silencio de los corderos. Clarice Starling sentía que necesitaba salvar a la pequeña Catherine para no oír más a los corderos. Pero lo que entiende el Tente que hay que hacer cuando gritan los muertos es acabar con los asesinos que mataron a sus amigos y le dejaron a él cojo y al Cuqui en prisión, con su cuadro médico que asusta al más echao palante. No deberían sentirse obligados, porque no tienen motivos para sufrir el síndrome del superviviente. Pero tanto ellos como el Mochuelo y el Elena, que tenían familiares en la banda, necesitan ajustar cuentas.

Los cuatro vengadores no están en ninguna banda. Son solo unos amigos, un puñado de perdedores, que viven en el mismo barrio, se ven cada mañana en el bar y tienen algunos asuntos en común. Esta es la tradición de la novela negra que más le gusta a Paco Gómez Escribano, tal y como defendió en la última Semana Negra de Gijón. Se trata de historias en la línea de WR Burnett, a quien menciona, o George V. Higgins, a quien más me ha recordado. Unas historias que «tienen que acabar mal o poco bien», como acaban básicamente las cosas para la gente sin contactos que se mete en según qué jaleos, vaya.

Ficha técnica

Cuando gritan los muertos
  • Título: Cuando gritan los muertos
  • Autor: Paco Gómez Escribano
  • Editorial: Al Revés Editorial
  • Páginas: 208
  • Año: 2018

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