Antidisturbios: porras y cloacas

Antidisturbios

Uno de los grupos policiales más polémicos del país y una de las parejas de cineastas más reputadas del cine español. Esta mezcla fue durante meses la promesa de lo que tenía que venir. Y lo que finalmente vino fue una de las series más ambiciosas de nuestra ficción este año. Todo acompaña en Antidisturbios. El reparto, elegido al servicio de los personajes entre estrellas consagradas, habituales segundas espadas y jóvenes sorprendentes. La trama, con ecos de las cloacas que en los últimos años fueron adueñándose de los titulares de prensa. Y el título, seco, como la violencia que impregna casi cada escena.

La primera aproximación a ese ambiente es el trágico desahucio con el que abre Antidisturbios. No hace falta ni un solo golpe de porra para advertir esa violencia en el aire. Los planos de cámara, a menudo pegados a las caras. El ritmo con el que se mueve todo, con urgencia y preocupación. Las palabras atropelladas, entre los propios compañeros antidisturbios ante la escalada de tensión que ven venir ante el apoyo social con el que cuentan los inquilinos a desalojar. Diversos sindicatos policiales han denunciado que esta serie de Movistar intenta hundir el prestigio de esta unidad, pero solo con este primer capítulo ya es difícil tomarse en serio esa crítica. El grupo Puma 93 es quien ejecuta el desahucio, pero está lejos de ser el malo de la película.

Antidisturbios es una de las series más ambiciosas del año

En cuanto el suceso salta al circuito mediático, los policías encarnados por Hovik Keuchkerian, Roberto Álamo, Raúl Arévalo, Álex García, Raúl Prieto y Patrick Criado son sacrificados como los culpables y están a un suspiro de que les tatúen «culpable» en la frente. Para los activistas son los grandes verdugos. Y para los que dieron la orden y les dejaron abandonados a su suerte en la corrala son los cabezas de turco ideales. Pero por suerte para el Puma 93, aunque sus miembros no lo sepan, en Asuntos Internos hay policías con ganas de saber qué pasó aquella mañana. Y en ese grupo emerge el otro gran protagonista de la serie y la gran revelación: la inspectora Laia Costa interpretada por Vicky Luengo. Frente a la testosterona musculada de los antidisturbios, Laia es una canija tan aparentemente frágil como realmente firme. No es que esto vaya de físico, pero es un contraste que salta a la vista, y que se desvanece ante quien trate de arrinconarla.

Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen beben de los mejores policíacos de los últimos años. El Puma 93 recuerda al equipo de asalto de Vic Mackey en The Shield. El espíritu de investigación de Asuntos Internos también tiene es heredera del equipo AC-12 de Line of Duty. Pero no solo han mirado a títulos ajenos. Las propias obras de la pareja de cineastas se dejan ver aquí. Que dios nos perdone ya dejaba ver a una pareja de policías recibiendo instrucciones de superiores sobre la importancia de resolver el caso para las relaciones públicas. Y El Reino mostraba la corrupción sistémica de nuestro país, cuyas redes se protegían dejando caer al primero que tropiece. Y pese a todo este montón de ecos de otros títulos, Antidisturbios tiene una gran personalidad propia con una puesta en escena apabullante, una historia que avanza lenta y agresivamente y unos personajes tan imperfectos como atractivos.

La primera temporada de Antidisturbios está disponible en Movistar Plus.

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