Adiós, muñeca, de Raymond Chandler

Adiós, muñeca

No me hubiera gustado estar en la piel de Raymond Chandler después de publicar El sueño eterno. Hasta entonces, había acumulado muchos años publicando relatos, ensayos, poemas y columnas. Pero con la publicación de una de las primeras cumbres del noir generó unas expectativas difícilmente salvables. Y él respondió con Adiós, muñeca. Tan cumplidor fue con lo que se esperaba que alumbró la que algunos autores consideran su mejor novela. Presumiblemente fue así porque, en lugar de querer hacer el-más-difícil-todavía, construyó una historia más sencilla para conjugar con su estilo. Una historia donde Philip Marlowe se cruza con una maraña de familias bien, merodeadores de los bajos fondos y policías caídos en desgracia: «lo que me gusta de este trabajo es que todo el mundo conoce a todo el mundo».

Adiós, muñeca tiene dos casos que terminarán confluyendo, porque efectivamente en algunos círculos todos se conocen. Y ese enredo social es parte del estilo de Chandler, que escribe sobre el mal como algo que no es posible contener como en esas historias de campiña inglesa. El crimen en el noir de Chandler es algo que hace metástasis. Incluso uno de los personajes dice que «nadie puede seguir siendo honrado aunque quiera, ese es el problema con este país. Te quedas con el culo al aire si lo intentas». También Marlowe descarta separar policías en buenos y malos y coloca un eslabón intermedio para algunos policías, «tipos duros, a los que se podía comprar, pero que no eran ni mucho menos malos del todo».

Adiós, muñeca consiguió elogios como la mejor novela de Chandler

El primer caso se lo encuentra el detective cuando ve cómo un hombre trajeado entra en un edificio y otro es inmediatamente expulsado. La curiosidad le hace entrar y descubre que ese hombre de «unos 1,95 metros no mucho más ancho que un camión de cerveza» anda buscando a la muñeca a la que dijo adiós hace unos 8 años. Después de eso, Marlowe se sigue dejando llevar y sube con él al bar donde trabajaba Velma la última vez que Moose Malloy le vio. La incursión no ofrece respuestas, pero sí a un Malloy en fuga dejando un muerto. Pero como son los años treinta y es un «caso de morenos» (ay, hija de su tiempo), el teniente Nulty se desentiende y Marlowe se hace cargo. Gratis. Nulty dice que no le vendrá mal conseguir un amigo en el Departamento de Policía. Pero Marlowe dice que lo hará por curiosidad.

Philip Marlowe busca a la ex novia de un gánster fugado

El segundo llega por teléfono. Y otra vez influye la curiosidad. Lindsay Marriott le llama porque le han hablado de él como alguien capaz de mantener cerrado. Y una vez allí, Marriott le encarga un trabajo que se puede resumir como un guardaespaldas que no tiene que hacer nada en ningún momento salvo estar allí y cobrar luego. Marlowe consigue más margen de maniobra, pero al poco de llegar al punto de encuentro es agredido y encuentra otro muerto al despertar. Esta vez, con un caso de blancos, el detective Randall se muestra más diligente y ordena a Marlowe que se mantenga al margen. Pero Marlowe es un poco culo inquieto.

No sé si comparto la calificación de mejor novela de Chandler, porque creo que la mística de El sueño eterno me pesa mucho. Pero Adiós, muñeca es una lectura más resuelta. Es menos confusa gracias a una menor cantidad de personajes, o quizás por una cantidad algo más ordenada. Pero por lo demás, las intrigas y maneras de Chandler siguen intactas. Las idas y venidas de personajes. El divertidísimo sarcasmo de Marlowe. La corrupción policial. Sí hay que reconocer que las caracterizaciones de algunos personajes son poco reconocibles ahora, pero solo su parte más superficial. Las miserias y ambiciones que les rodean son atemporales, por eso resisten tan bien estas novelas. Tanto que aquí estoy yo leyendo y disfrutando estos libros 80 años después de haberse publicado.

Ficha técnica

Adiós, muñeca de Raymond Chandler. Segunda novela de Philip Marlowe.
  • Título: Adiós, muñeca (Incluido en el tomo)
  • Autor: Raymond Chandler
  • Traducción: José Luis López Muñoz
  • Editorial: RBA Serie Negra
  • Año: 1940 (original), 2010 (tomo)

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