Yo fui Johnny Thunders, de Carlos Zanón

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Yo fui Johnny Thunders, de Carlos Zanón

Pasó que todo se fue a la mierda. Que no todos ganamos. De hecho solo ganan los que siempre ganan.  Parecía que con ese trabajo, con ese golpe o con esa chica podía ir la vida a mejor. Pero no fue así. Esta podría ser la Biblia de las historias de perdedores, un género muy asociado en España con Carlos Zanón. Sus novelas están publicadas al amparo de la etiqueta negra, pero Zanón es un escritor de fronteras. En una entrevista, el barcelonés decía que la crisis ha ayudado a que la novela negra se convirtiera en la novela costumbrista. Y la novela negra de Zanón, antes que sobre el crimen, trata sobre la sociedad que vive en los margenes. Desde allí anhelaba Francis ser Mr Frankie. Y lo llegó a ser, pero pasó que todo se fue a la mierda. Aunque hay quien pueda decir Yo fui Johnny Thunders.

Como pasaba en Tarde, mal y nunca y en No llames a casa, la trama no es tan importante como lo que se les puede pasar por la cabeza a los personajes. Yo fui Johnny Thunders gira en torno al regreso de Francis al viejo barrio. Allí donde soñaba con ser Mr Frankie y trascender la vida que le ofrecía el Guinardó. Mr Frankie tuvo años de rock&roll, mujeres, droga y éxito. Pero ahora, años después, Mr Frankie está en coma y a Francis no le queda otra que volver a la casilla de salida, a un barrio en crisis, como el resto del país. Cuarentón, sin éxito, y con hijos a los que no pasa la manutención, tiene que reencontrarse con su padre, su medio hermana, un buen amigo al que echó de su grupo, su ex mujer, sus hijos y todos sus fantasmas.

Carlos Zanón sigue forzando los márgenes de la novela negra

En una escena muy famosa de Novecento, el comunista Olmo Dalcó se niega a matar a su amigo y patrón Alfredo Berlinghieri. “El patrón ha muerto pero Alfredo Berlinghieri vive. No tenemos que matarlo porque él es la prueba viviente de que el patrón ha muerto”. Pero Alfredo no se redime de ningún modo y asegura que “el Patrón vive” Algo así me parece que pasa en Yo fui Johnny Thunders. El regreso de Francis al Guinardó es la prueba de que Mr Frankie ha muerto. Pero en su interior persiste la idea de volver a ser Mr Frankie de alguna manera. Mr Frankie vive.

Va pensando en sus cosas. La idea es pedir trabajo a Marisol. De lo que sea. La idea es ir reuniendo dinero. La idea es poder vivir mejor. Tener siempre tabaco. Una cervecita. Alguna juerga. La idea es ahorrar. La idea es ir pagando las pensiones debidas y las que el cinco de cada mes vencen. La idea es que así sus hijos, Víctor y Óscar, sepan que su padre les ayuda y quieran verle. La idea es evitar una condena que le pueda llevar a prisión. La idea es poderse pagar el alquiler de un piso barato hasta que la espiche Paco y entonces quedarse con su piso y la vida parecerá otra cosa. La idea es levantarse del suelo. Verse guapo y digno en el espejo, a los ojos de los demás.

Esa es la idea.

Y, para qué engañarnos, la idea también es darse una alegría muy de vez en cuando, volver a pasárselo bien una vez curada la dependencia. La idea es follar, que se le vuelva a levantar dura y amarga. La idea es volver a la música. La idea es volver a ser el rey del barrio. La idea ya no es idea, se dice Francis. La idea se te ha ido al reino de las fantasías, cretino. La idea es reunir dinero y pagar pensiones y evitar el juicio o la cárcel o lo que sea. Y si luego te sobra para una caña, perfecto.

Esa es la idea. No nos movamos de la idea. La idea como un ancla.

Como el collar de una bestia. Sin olvidar nunca que la bestia eres tú y no el collar.

Zanón, sin embargo, no se limita a desarrollar este protagonista tan interesante. Con Francis fuera del viejo barrio y de su pequeño piso, la vida ha seguido avanzando. La dualidad de Francis/Frankie permite hablar sobre la vida que quedó atrás, la de los primeros momentos con las chicas, las drogas y la música. Y es su entorno el que más da forma de novela negra a esta historia, que junto a Francis caminan de derrota en derrota hasta la derrota final.

Yo fui Johnny Thunders viene de la música, y en música se convirtió

A lo largo de la novela hay una gran cantidad de menciones musicales que se me escapan. Francamente, casi todas. Pero como pasa en Stranger Things con el cine ochentero o en Halt and catch fire con la informática, solo son una expresión de lo que le ocurre a los personajes. En este caso, puedes entender perfectamente que Francis utiliza la música como una máquina del tiempo.

Solo quiere regresar al país donde se enamoraba como en las canciones. Donde las canciones no mentían. Donde uno era inmortal porque deseaba y era deseado y alguien a mil kilómetros de allí había escrito y cantado una canción especialmente para eso, para pasarla en tu cine particular

Al mismo tiempo, Yo fui Johnny Thunders también se convirtió en música para Brighton 64. Zanón, que también ha escrito letras para Loquillo, colaboró con ellos en Modernista y volvió para El tren de la bruja. Albert Gil explicó en El Periódico que “la primera idea era coger uno de los episodios de su libro Yo fui Johnny Thunders y que fuera la base de la historia, pero luego surgió esa idea del relato nuevo”. Finalmente fueron tres canciones formando parte de esa idea global. Dejo aquí una de ellas, Que Garfio mate a Peter Pan.

Ficha técnica

yo fui johnny thundersTítulo: Yo fui Johnny Thunders
Autor: Carlos Zanón
Editorial: RBA Serie Negra
Año: 2014
Páginas: 320

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