Velvet cómic

El género negro se mueve entre sombras. Entre ellas se difuminan las fronteras de lo correcto y lo incorrecto, “¡gris! ¡el mundo es gris, Jack!”. Y envuelto en sombras, cualquiera puede ser un aliado oculto o un enemigo íntimo. Hay un tipo de historias que no suele considerarse noir, las de espías, pero encajan sin problemas. Es el caso de Velvet, un cómic de Ed Brubaker y Steve Epting, quienes firmaron una de las etapas más aclamadas del Capitán América, con marcados ecos del mundo del espionaje. Aunque fueron siete años ininterrumpidos, los autores se quedaron con ganas. Tras unos meses de descanso se volvieron a reunir para dar vida a Velvet Templeton. Ella es la protagonista de este potente, cautivador y adictivo thriller de ambientación setentera.

Velvet crece a lo largo de quince grapas vibrantes. Brubaker entiende el juego de espías. La trama es compleja y se retuerce a cada descubrimiento, pero es sólida. El punto de partida es el asesinato en París de Jefferson Keller, un agente X-14 de la agencia británica Arc-7. Tanto él como otros protagonistas de este cómic tan coral son claros trasuntos de algunos personajes del universo James Bond. 007 sería X-14, M sería Manning… y Moneypenny estaría inspirada muy libremente en Velvet Templeton. Pero Brubaker les da su propia personalidad más turbia en un entorno más intrigante y tenso al estilo de Tinker Tailor Soldier Spy, Charada o Con la muerte en los talones. Tampoco se queda atrás Steve Epting con un dibujo espectacular en las escenas de acción e imaginativo en los diálogos. En estos círculos de claroscuros, los colores de Elizabeth Breitweiser también son absolutamente imprescindibles.¡Dame más!