Pasaje al paraíso, de Michael Connelly

“Los avances en la investigación le habían dado nuevas fuerzas, así que se quedó allí un rato, disfrutando de la inyección de adrenalina. Hacía mucho tiempo que esperaba aquella sensación”. Pasaje al paraíso es un regreso a la normalidad para Harry Bosch, que vuelve a identificarse como Detective de Homicidios. Atrás quedan los dos últimos años, con un juicio por derechos civiles y una baja involuntaria con terapia psicológica. El nuevo panorama es alentador: trabaja de acuerdo a su vocación bajo una jefa leal.

Michael Connelly abre un nuevo ciclo en la carrera de Bosch. El detective pasó nueve meses suspendido y otros tantos reintegrado en la sección de Robos antes de que la Teniente Billets le recuperara para la renovada sección de Homicidios ante el descenso de casos resueltos. Y además al frente de un equipo de tres policías. Harry sabía que las estadísticas se debían en parte a que la flamante jefa no seguía la política del Teniente Pounds de manipular datos. Su honestidad y actitud franca permiten a Billets ganarse el respeto de Harry Bosch. El que nunca consiguió Pounds ni siquiera tras su muerte.Sigue leyendo

El último coyote

Michael Connelly había enseñado poco a poco la juventud de Harry Bosch en las primeras novelas. Hasta ahora sabíamos que Harry tenía once años y vivía en un orfanato cuando Irvings encontró el cuerpo de Marjorie Howe en un cubo de basura, y ahí se acababan las certezas. En El último coyote, llega la hora de que Bosch despeje más de treinta años después las sombras del crimen que le dejó huérfano. En el aire planea la idea que el protagonista tiene de la profesión: “todas las víctimas cuentan, o cuentan todas o no cuentan ninguna”. Y su madre no contó, hasta ahora.

Bosch atraviesa su peor momento en el Departamento de Policía de Los Ángeles desde que fue desterrado a Hollywood. Ahora está apartado y sometido a evaluación psicológica tras agreder al teniente Pounds. El detective había citado como testigo a un sospechoso de asesinar a una prostituta, un viejo truco. Sin embargo, su jefe aprovechó una ausencia para leerle los derechos revelándole su verdadera posición. Cuando Bosch se enteró, enfureció y tiró por la ventana a su superior.Sigue leyendo

La rubia de hormigón

La tercera entrega del detective creado por Michael Connelly continúa la inmersión retrospectiva en Harry Bosch. En esta ocasión se retoma como un móvil crucial para aclarar el caso que le desterró de Robos y Homicidios a la división de Hollywood. El caso del Maquillador fue mencionado fugazmente en El eco negro y también en Hielo negro. Ahora irrumpe en la primera línea del relato cuando la viuda de Norman Church abre un proceso de derechos civiles contra el detective cuatro años después. Era el principal sospechoso, y finalmente fue encontrado culpable. La aparición de la rubia de hormigón pone en duda la inocencia de Harry.
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Hielo negro, de Michael Connelly

Michael Connelly fue periodista de sucesos antes de escritor y se pateó Los Ángeles viendo sus problemas sociales. En el debut de la serie de Harry Bosch, el autor utilizó como contexto del caso principal las dificultades de las ratas de túnel en Vietnam al volver a su país después de un conflicto. En Hielo negro, la investigación del detective conecta con el narcotráfico que se aprovecha de los trabajadores que necesitan cruzar la frontera entre Estados Unidos y México.

Hielo negro avanza al ritmo que Bosch descubre el pegamento entre varias pistas. El más preocupante es el cadáver con la documentación de un policía, de quien hereda la investigación de una droga. Junto a él había una nota de suicidio, pero el detective no da el caso por cerrado. Y cuando mira la carpeta del investigador fallecido se encuentra varios casos que apuntan a una guerra por el narcotráfico. “Cuando recibió la placa dorada de detective, un compañero de la mesa de Robos le había dicho que lo más esencial en una investigación no eran los hechos. Es el pegamento. Y según él, estaba compuesto de instinto, imaginación, un poco de especulación y un mucho de suerte”.
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El eco negro

Tenía a Michael Connelly en la lista de deudas pero no llegué a arrancar con sus libros hasta que llegó la serie de Amazon protagonizada por Harry Bosch. El piloto ya me convenció pero antes de seguir decidí introducirme en su universo con los libros. Se trata de un universo literario nacido hace ya veintitrés años, compuesto por las novelas de Bosch y las de personajes como Mick Haller y Jack McEvoy. La curiosidad también me iba empujando ya que el autor era periodista antes de dedicarse por completo a la literatura. Debutó con este El eco negro que le otorgó un Premio Edgar a Mejor primera novela.

Confeso admirador de Raymond Chandler, Connelly viste a Bosch con aires de Marlowe pese a las grandes diferencias de época. Marlowe era un detective privado y Bosch pertenece al Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) pero ambos comparten una forma de vida y de trabajar. Marlowe se describía diciendo “tengo algo de lobo solitario, no estoy casado, ya no soy un jovencito y carezco de dinero”, en una conversación Harry se identifica con el hombre solitario del cuadro Aves nocturnas de Hopper, es un cuarentón y su dinero le llegó hace poco tiempo.
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