Ese mundo desaparecido

En el ámbito literario español, Dennis Lehane fue el gran protagonista de enero de 2017. El autor recibió en Barcelona el Premio Pepe Carvalho, Warner estrenó la adaptación cinematográfica de Vivir de Noche y Salamandra trajo por fin a nuestro país el cierre de la trilogía CoughlinEse mundo desaparecido es un relato cautivador y brillante que retoma la vida de Joe Coughlin, ahora asentado como un hombre respetable de Tampa, en un momento de zozobra nacional por culpa de la Segunda Guerra Mundial. También es la novela de la serie que en menos páginas mejor abandera las virtudes del escritor.
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Vivir de noche

Vivir de noche es la continuación de la monumental Cualquier otro día. Dennis Lehane cambia las asambleas del mundo obrero por las destilerías y veladas del crimen organizado. Y da un salto de siete años desde la huelga policial de 1919 hasta el ecuador de los felices años veinte. En esos días el crimen organizado ya había una organización demasiado poderosa para echarla abajo gracias a la Ley Seca. Aunque sin igualar el cum laude de Cualquier otro día, el autor recupera la mejor versión de las historias de gánsters.

La familia Coughlin sigue siendo la protagonista, pero en esta ocasión, Danny cede el protagonismo a su hermano menor. Joe tenía poco peso en Cualquier otro día, era un niño de once años, “bajo para su edad, aunque Danny sabía que lo compensaba siendo uno de los niños más duros en un barrio de niños duros”. Pero en Vivir de noche vemos que Joe ha crecido  y se ha hecho un nombre fuera de la ley. Además, ha conseguido superar su miedo a las criaturas de la noche, fruto de su primera escapada nocturna. El pequeño de la familia se queda solo cuando rechaza un “trabajo honrado” cerca de Danny, su familiar favorito:

Joe: Prefiero la noche, tiene sus propias reglas.
Danny: El día también.
Joe: Ya lo sé, pero no me gustan.

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Cualquier otro día

En portada ves unos policías con cajas y barriles. La contraportada habla sobre una enfermedad que traen soldados de la Primera Guerra Mundial; sobre un joven policía, que acaba al frente de un movimiento sindical; y sobre un negro que deja un rastro de sangre. Sin embargo, Cualquier otro día arranca hablando de béisbol, con las Series Mundiales de 1918 y una pachanga improvisada por los Red Sox. Es un inicio marca Dennis Lehane, a quien no le gustan los inicios vertiginosos, “creo que el arte de narrar es otra cosa”. Su novela más extensa hasta el momento es una historia monumental que cuida cada momento.

Los Red Sox vuelven hacia Boston. En un corrillo se habla de una huelga: los jugadores van a perder el 5% de la recaudación de taquilla. Una pieza del tren se rompe y tardarán al menos dos horas en arreglarla. Los jugadores salen a pasear y se encuentran con un grupo de negros jugando al béisbol, y organizan un partidito. En este prólogo incluye Lehane los motores que veremos en Cualquier otro día. En la huelga tenemos las tensiones sindicales, salvando las distancias entre los jugadores privilegiados y los policías sin derechos. Además, entre los jugadores también afloran fricciones raciales.

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