Rocco Schiavone

El podcaster CJ Navas suele decir que hay programas a los que llegas por la temática y te quedas por los presentadores. Algo así me ha pasado con la primera novela policíaca de Antonio Manzini. El caso está bien, pero leeré la siguiente por Rocco Schiavone. El cabeza de cartel de esta serie es un romano hasta la médula desterrado a los Alpes, un tipo hosco y malhumorado, y un policía con un complejo equilibrio entre honradez y corrupción. Aún no tengo muy claro cómo me ha gustado tanto este Rocco, porque supone obviar algunos principios por los que admiro tanto a Bosch. Pero siempre habrá atención para quien no duda en meterse en la ciénaga para cazar cocodrilos, aunque el terror se le reaparezca cuando cierra los ojos.
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Galveston

El  valor de la firma de un autor como garantía de calidad suele estar reservado para escritores consagrados. La simple aparición de Lehane o Zanón en una portada invita a comprar un libro. En 2014, Salamandra decidió abrir su sello noir con una novela de 2010 cuyo principal reclamo también era el autor, Nic Pizzolatto, pese a que Galveston es su primera y única novela. La explicación es la gran fama que le reportó el exitoso estreno de la primera temporada de True Detective, una serie que jugaba con los elementos clásicos de las historias negras y que recuperaba el título de una revista fundacional del género negro.

Las dos temporadas de True Detective estrenadas han seguido esquemas diferentes pero están unidas por la sensación de corrupción generalizada. Tenía curiosidad de por dónde iría Galveston, y lo que me he encontrado es la lectura de un noir muy triste. Son personajes marcados por el dolor y la pérdida, desarraigados, solitarios rodeados de otros solitarios; y paisajes y lugares deprimentes del sur de Estados Unidos. No hay delincuentes escapando de detectives, es un testimonio de personas intentando escapar de sus lastres biográficos.
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La entrega, de Dennis Lehane

Dennis Lehane se adentró con Vivir de noche en el mundo de los grandes criminales, más parecidos a los grandes empresarios que a los perdedores del progreso que suelen protagonizar sus novelas. Sin embargo, como suele explicar en entrevistas, se siente más cómodo escribiendo sobre gente obrera con vidas anónimas. Supongo que por recuperar el gusto antes de cerrar la trilogía Coughlin, desempolvó la historia de Bob y su primo Marv. La entrega es el concepto de novela negra de Lehane en estado puro.

Me fascina increíblemente la lucha entre los que tienen y los que no. Siempre ha sido una partida interesante de observar. Y en particular me interesa la perspectiva de los no pudientes porque ésa es la gente con quien me crié. […] Eso es sobre lo que escribo y lo que me fascina. El motivo por el que creo que escribo estas historias de género negro es porque el noir es la tragedia de la clase trabajadora. La diferencia entre el género negro y Shakespeare es la altura desde donde caen los personajes. Un rey cae desde lo más alto. En el género negro el héroe se cae desde el bordillo. No es una gran caída, pero es igual de dolorosa.

Lehane, en Fuera de series

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