Nic Pizzolatto

La reciente aceleración de la tercera temporada de True Detective me ha recordado lo mucho que me gustó Galveston. Pero antes de que Nic Pizzolatto triunfara con su serie, y antes de que lo hiciera con la novela, había publicado una serie de relatos. Salamandra Black los recogió hace poco en La profundidad del mar Amarillo, título de una de estas historias. En su momento, el autor consiguió un gran reconocimiento como promesa literaria. El talento se confirmó años después. Y terminó rompiendo en estrella como autor de género negro. Pero estos cuentos son de años antes. Hay protagonistas que podrían aparecer en cualquier texto noir, pero las historias giran en torno a la soledad y la inseguridad.

Por muy bueno que sea un autor, en una recopilación de relatos la calidad es difícil que sea uniforme. Lo pude ver, por ejemplo, con Coronado, de Dennis Lehane. O lo vemos habitualmente en Black Mirror. En este caso, La profundidad del mar amarillo recoge hasta once textos, y personalmente me han gustado casi todos. Apenas me han aburrido un par, aunque uno de ellos tiene una frase que resume muy bien el espíritu de todas las historias: “si vives en las praderas y no ocupas los días con algo, el tiempo y el sol acaban volviéndote majara”.¡Dame más!


Dennis Lehane arrancó el siglo XXI con fuerza. Publicó Mystic River en 2001 y Shutter Island en 2003. Su nombre también aparecía en los créditos de The Wire, como guionista y consultor. Sin duda, la serie protagonizada por Kenzie y Gennaro le colocaron en el mapa literario. Sin embargo, después de su libro sobre la locura, Lehane se tomó un período de larga documentación para escribir una de sus grandes obras, Cualquier otro día. Para no desaparecer de la escena mientras tanto, y dar salida a unos relatos de Dennis Lehane, se publicó Coronado.

El título del libro también es el de un guion de teatro que cierra el ejemplar. La primera versión era un relato llamado Hasta Gwen cuyo primer borrador escribió del tirón una noche antes de retocarlo un par de veces y enviárselo a John Harvey, quien trabajaba en una antología llamada Men from boys, publicada en 2005 con textos de Lehane, Pelecanos, Michael Connelly y otros autores del género criminal.

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