yo fui johnny thunders

Pasó que todo se fue a la mierda. Que no todos ganamos. De hecho solo ganan los que siempre ganan.  Parecía que con ese trabajo, con ese golpe o con esa chica podía ir la vida a mejor. Pero no fue así. Esta podría ser la Biblia de las historias de perdedores, un género muy asociado en España con Carlos Zanón. Sus novelas están publicadas al amparo de la etiqueta negra, pero Zanón es un escritor de fronteras. En una entrevista, el barcelonés decía que la crisis ha ayudado a que la novela negra se convirtiera en la novela costumbrista. Y la novela negra de Zanón, antes que sobre el crimen, trata sobre la sociedad que vive en los margenes. Desde allí anhelaba Francis ser Mr Frankie. Y lo llegó a ser, pero pasó que todo se fue a la mierda. Aunque hay quien pueda decir Yo fui Johnny Thunders.

Como pasaba en Tarde, mal y nunca y en No llames a casa, la trama no es tan importante como lo que se les puede pasar por la cabeza a los personajes. Yo fui Johnny Thunders gira en torno al regreso de Francis al viejo barrio. Allí donde soñaba con ser Mr Frankie y trascender la vida que le ofrecía el Guinardó. Mr Frankie tuvo años de rock&roll, mujeres, droga y éxito. Pero ahora, años después, Mr Frankie está en coma y a Francis no le queda otra que volver a la casilla de salida, a un barrio en crisis, como el resto del país. Cuarentón, sin éxito, y con hijos a los que no pasa la manutención, tiene que reencontrarse con su padre, su medio hermana, un buen amigo al que echó de su grupo, su ex mujer, sus hijos y todos sus fantasmas.Sigue leyendo

No llames a casa

La gente, a veces, demasiadas veces diría alguno, hace cosas extrañas. Lo dijo Carlos Zanón en una BCNegra citando a sus personajes de No llames a casa, su segunda novela negra. Igual que en Tarde, mal y nunca, Zanón vuelve a construir una excelente historia de personajes ambientada en los parámetros del género negro. Y en una capital del noir como es Barcelona. Pero en el escenario de las investigaciones policíacas de Andreu Martín o González Ledesma ahora imaginamos derrotas de perdedores. Es una etiqueta negra que permite echar un vistazo a la mezquindad en la vida cotidiana.

Zanón vuelve a incidir en la psicología de sus personajes, en qué les mueve. Aunque no son personajes con los que sea fácil o posible empatizar. Es una historia muy coral protagonizada por tres maleantes con un plan y dos víctimas con una promesa rota. En el primer grupo están Cristian, que es de los que olvidan mal (y esos se hacen daño); su hermana Raquel, que quiere lo que tienen las personas normales; y el novio de ella, Bruno, que es el cabecilla del grupo y sabe que los demás solo te quieren cuando tienes algo que necesitan. Y él tiene un espíritu empresario, cuya última idea es un negocio que les reporta nueve 9.000€ por cliente. La forma de conseguirlos es vigilar picaderos de adúlteros para chantajearlos con sacar a la luz sus escarceos.Sigue leyendo

Carlos Zanón

Este barcelonés fue anunciado hace un par de semanas como nuevo comisario de la BCNegra, en sustitución del histórico Paco Camarasa. Cuando se celebró el primer festival, Carlos Zanón aún no sonaba en el ambiente noir. Pero su nombramiento en 2017 es el de una de las firmas más prestigiosas del género negro en español. Y llegó a esta talla en apenas cinco años a partir de inaugurar su biblioteca negra y criminal con Tarde, mal y nunca.

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La última causa perdida

Dennis Lehane ya era una estrella del género cuando volvió a tocar a la puerta de Kenzie y Gennaro. Once años después de Plegarias en la noche, el autor se encontró con la versión más crepuscular de los investigadores. Un momento que permitía a Lehane experimentar con la figura del justiciero cansado, del héroe desilusionado, ante su última causa perdida.
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Ese mundo desaparecido

En el ámbito literario español, Dennis Lehane fue el gran protagonista de enero de 2017. El autor recibió en Barcelona el Premio Pepe Carvalho, Warner estrenó la adaptación cinematográfica de Vivir de Noche y Salamandra trajo por fin a nuestro país el cierre de la trilogía CoughlinEse mundo desaparecido es un relato cautivador y brillante que retoma la vida de Joe Coughlin, ahora asentado como un hombre respetable de Tampa, en un momento de zozobra nacional por culpa de la Segunda Guerra Mundial. También es la novela de la serie que en menos páginas mejor abandera las virtudes del escritor.
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La jungla de asfalto

Esta novela es una de mis preferidas. Aunque no la había reseñado aún, la he leído un par de veces cuando no tengo libro nuevo a mano. Es perfecta: cortita, divertidísima y con una gran galería de personajes memorables. La jungla de asfalto es un lugar magnífico para explorar y enamorarse de la novela negra más pura y clásica. Esta historia de WR Burnett forma parte del altar del género por ser tan negra como humana.

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Plegarias en la noche

Dennis Lehane puso aquí punto y aparte a su relación con Kenzie y Gennaro. Aunque se reencontraría con ellos once años después, el autor explicó su decisión argumentando que “llega un momento en el que hay que marcar la frontera. The Wire llegó a la quinta y llegó bien, pero fue peor que la cuarta. Llega un punto en el que hay que forzar demasiado a los personajes. Eso me pasó con Angie y Patrick”. Siguiendo su paralelismo, Desapareció una noche también es mejor que Plegarias en la noche. Pero es que Gone, baby, gone es la mejor. En cualquier caso, el final llegó cuando entendió que era lo mejor para no quemar sus personajes.

Esta sentido de la continuidad puede suponer un obstáculo para nuevos lectores, aunque Lehane contextualiza continuamente. A cambio, ofrece un arco dramático de largo recorrido para lectores fieles. De esta forma, en Plegarias en la noche vemos las consecuencias del trágico final de Desapareció una noche. La nota más evidente es la marcha de Angie. Con este panorama, además de un nuevo caso, Lehane trata recomponer la relación entre los ex novios y ex compañeros.
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Deuda de sangre

La  introducción de Jack McEvoy fue un gran aporte al universo Harry Bosch. Michael Connelly consiguió sorprender notablemente cambiando a su detective habitual por un periodista de sucesos, al que otorgó referencias autobiográficas. Dos años después, el autor alumbró a Terry McCaleb, un agente del FBI con talento para los perfiles psicológicos de asesinos en serie y retirado por problemas de salud. El protagonista de Deuda de sangre comparte honestidad y empeño con Bosch, son también dos caras de una misma moneda. Bosch se motiva con la víctima, “o cuentan todos o no cuenta nadie”. McCaleb con el criminal, “odiaba que alguien culpable saliera impune. Todavía lo odio”.

Este nuevo afluente del universo no supone una gran diferencia respecto a la serie Bosch. Ya sea por la forma de trabajar tan parecida o por desarrollarse también en Los Ángeles. Pero a falta del dónde y el cómo, Connelly se renueva con un quién y un porqué. McCaleb utiliza palabras parecidas a las de McEvoy para presentarse, “buscaba el mal, era mi trabajo. Y yo era bueno en eso“, pero “a la larga el mal me superó, se llevó lo mejor de mí. Creo (no lo creo, lo sé) que eso acabó con mi corazón”.Sigue leyendo

Desapareció una noche

A veces me cuesta leer una novela tan aclamada que además ha sido adaptada al cine, porque no sé hasta qué punto he sido influido. Además, la firma Dennis Lehane me parece una gran garantía. Esto me rondaba la cabeza antes de abrir Desapareció una noche, o Gone baby gone en su versión original. Una vez acabada, solo sé que es la mejor historia que he leído de Patrick Kenzie y Angela Gennaro. Adiós, pequeña, adiós es una novela oscura y dolorosa para las personas que aparecen en ella.Los detectives viven su mejor momento después de tantas turbulencias.

La agencia pasa por su etapa más rentable gracias a casos financieros y divorcios y ellos llevan un año juntos. Sin embargo, Dorchester sufre y acude a Patrick y Angela para encontrar a Amanda, una niña desaparecida hace tres días. Suena algo rutinario en la novela policíaca, pero es un impresionante thriller acerca de la pérdida, el dolor y la responsabilidad que arranca poniendo un nudo en la garganta con un puñado de datos sobre niños desaparecidos.
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Sociedad Negra, novela de Andreu Martín

“Las Tríadas no están implantadas en España” fue la información que recibió Andreu Martín (Barcelona, 1949) cuando se entrevistó con periodistas, policías y abogados para hablar de la mafia china. Sociedad negra es la respuesta a qué pasaría si esta ramificación del crimen organizado sí estuviera entre nosotros. Martín asume el discurso de las fuerzas de seguridad para explicar cómo podrían moverse a sus espaldas las Tríadas.

Barcelona es el gran decorado español de la novela negra. Su larga tradición urbana, su condición de ciudad portuaria y su mezcla de culturas la convierten en un escenario inagotable de historias en torno a los bajos fondos. En esta ciudad nació y construyó su carrera Andreu Martín. Se trata de una de las voces más respetadas en el género y a quien desgraciadamente no había leído aún. He saldado la deuda con Sociedad negra. Martín habla de uno de los puertos más importantes del Mediterráneo y de organizaciones ocultas a fuerzas oficiales.
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