Patrick Kenzie

Apenas dos novelas nos han enseñado que los detectives Patrick Kenzie y Gennaro aguantan la mirada a cualquiera sin pestañear. Lo vimos en Un trago antes de la guerra, cuando se implicaron en un conflicto entre bandas en Dorchester para proteger su barrio y tomar plena conciencia del caso que aceptaron. Y ahora lo vuelven a demostrar en Abrázame, oscuridad, donde es la violencia quien les busca a ellos para amenazar su universo y sus biografías. Y obviamente ellos acaban mal, pero tendrías que ver al otro.
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Aro Sainz de la Maza El asesino de la pedrera

Descubrí esta novela por casualidad: una promoción de verano que por apenas 1,95€ ofrece un buen taco de seiscientas páginas. No conocía ni el autor ni la historia, pero el título refiriéndose a un símbolo de Barcelona fue bastante para cazarme. Aro Sainz de la Maza es un escritor experimentado en otros géneros y además trabaja como editor. El asesino de la pedrera es su primera novela negra, y con ella nace el inspector Milo Malart.

Uno de las primeras conclusiones al leer la novela es que Sainz de la Maza pretende y consigue lucir Barcelona como escenario, no la limita a un apellido del asesino o un conjunto intercambiable de calles, y además le da el barniz de la Barceluña de la que hablaba Enric González. El autor consigue poner en contra de la ciudad condal sus grandes marcas, empezando por Gaudí y remitiendo a la Semana Trágica de 1909 que bautizó a la ciudad condal como la Rosa de Fuego. 
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El último coyote

Michael Connelly había enseñado poco a poco la juventud de Harry Bosch en las primeras novelas. Hasta ahora sabíamos que Harry tenía once años y vivía en un orfanato cuando Irvings encontró el cuerpo de Marjorie Howe en un cubo de basura, y ahí se acababan las certezas. En El último coyote, llega la hora de que Bosch despeje más de treinta años después las sombras del crimen que le dejó huérfano. En el aire planea la idea que el protagonista tiene de la profesión: “todas las víctimas cuentan, o cuentan todas o no cuentan ninguna”. Y su madre no contó, hasta ahora.

Bosch atraviesa su peor momento en el Departamento de Policía de Los Ángeles desde que fue desterrado a Hollywood. Ahora está apartado y sometido a evaluación psicológica tras agreder al teniente Pounds. El detective había citado como testigo a un sospechoso de asesinar a una prostituta, un viejo truco. Sin embargo, su jefe aprovechó una ausencia para leerle los derechos revelándole su verdadera posición. Cuando Bosch se enteró, enfureció y tiró por la ventana a su superior.¡Dame más!

Enric González dice en Memorias líquidas que su Barcelona es la de los ochenta, “una ciudad en tránsito. El franquismo hacía las maletas o se disfrazaba de otra época, los poderes sustitutorios no habían llegado todavía y la libertad era un estado de ánimo sin reglas ni procedimientos democráticos. Era una ciudad y desordenada, relativamente pobre y pocos turistas. No se parecía en nada al parque temático de la actual Barceluña”. Enric es uno de mis periodistas preferidos y llegué a él, como muchos futboleros, a través de Historias del Calcio.

Para mí, él era Enric y González Ledesma su padre, lo que seguramente supone una herejía para los veteranos de la novela negra española. Aunque eso cambió hace poco con La dama de cachemira (1986, Premio Mystère), Historia de Dios en una esquina (1991) y Una novela de barrio (2007, Premio RBA aunque “ya ni el Barrio Chino se llama así”). No es un cambio de roles, es un aumento de admiración hacia Francisco González Ledesma.
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Kenzie y Gennaro

Ha pasado un año desde que Lehane publicó su última novela, que cerrará la trilogía sobre la familia Coughlin, y seguimos sin noticias en España. Así las cosas, he aprovechado para viajar a los origenes del autor con la serie Kenzie y Gennaro. Un trago antes de la guerra es el estreno de esta pareja de detectives de Dorchester.

La pareja de detectives es lo mejor de la novela. A diferencia de Bosch o Archer, Kenzie y Gennaro trabajan juntos y no han desarrollado tanto el carácter solitario. Aunque hay que decir que se entienden entre ellos mejor que con nadie. Tienen una gran complicidad edificada desde su infancia, ambos han sufrido el dolor infringido por personas a las que querían y se protegen el uno al otro. Si hay algún problema, les hace de cobertura un antiguo compañero llamado Bubba: un ejército de una sola persona que odia a todo el mundo excepto a Patrick y Angela. Además, Un trago antes de la guerra es notable también por su ritmo.
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La rubia de hormigón

La tercera entrega del detective creado por Michael Connelly continúa la inmersión retrospectiva en Harry Bosch. En esta ocasión se retoma como un móvil crucial para aclarar el caso que le desterró de Robos y Homicidios a la división de Hollywood. El caso del Maquillador fue mencionado fugazmente en El eco negro y también en Hielo negro. Ahora irrumpe en la primera línea del relato cuando la viuda de Norman Church abre un proceso de derechos civiles contra el detective cuatro años después. Era el principal sospechoso, y finalmente fue encontrado culpable. La aparición de la rubia de hormigón pone en duda la inocencia de Harry.
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Hielo negro, de Michael Connelly

Michael Connelly fue periodista de sucesos antes de escritor y se pateó Los Ángeles viendo sus problemas sociales. En el debut de la serie de Harry Bosch, el autor utilizó como contexto del caso principal las dificultades de las ratas de túnel en Vietnam al volver a su país después de un conflicto. En Hielo negro, la investigación del detective conecta con el narcotráfico que se aprovecha de los trabajadores que necesitan cruzar la frontera entre Estados Unidos y México.

Hielo negro avanza al ritmo que Bosch descubre el pegamento entre varias pistas. El más preocupante es el cadáver con la documentación de un policía, de quien hereda la investigación de una droga. Junto a él había una nota de suicidio, pero el detective no da el caso por cerrado. Y cuando mira la carpeta del investigador fallecido se encuentra varios casos que apuntan a una guerra por el narcotráfico. “Cuando recibió la placa dorada de detective, un compañero de la mesa de Robos le había dicho que lo más esencial en una investigación no eran los hechos. Es el pegamento. Y según él, estaba compuesto de instinto, imaginación, un poco de especulación y un mucho de suerte”.
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El eco negro

Tenía a Michael Connelly en la lista de deudas pero no llegué a arrancar con sus libros hasta que llegó la serie de Amazon protagonizada por Harry Bosch. El piloto ya me convenció pero antes de seguir decidí introducirme en su universo con los libros. Se trata de un universo literario nacido hace ya veintitrés años, compuesto por las novelas de Bosch y las de personajes como Mick Haller y Jack McEvoy. La curiosidad también me iba empujando ya que el autor era periodista antes de dedicarse por completo a la literatura. Debutó con este El eco negro que le otorgó un Premio Edgar a Mejor primera novela.

Confeso admirador de Raymond Chandler, Connelly viste a Bosch con aires de Marlowe pese a las grandes diferencias de época. Marlowe era un detective privado y Bosch pertenece al Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) pero ambos comparten una forma de vida y de trabajar. Marlowe se describía diciendo “tengo algo de lobo solitario, no estoy casado, ya no soy un jovencito y carezco de dinero”, en una conversación Harry se identifica con el hombre solitario del cuadro Aves nocturnas de Hopper, es un cuarentón y su dinero le llegó hace poco tiempo.
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El halcón maltés

Dashiell Hammett edificó su leyenda en el género negro escribiendo principalmente relatos, durante los años veinte, y dejando cinco novelas entre 1929 y 1934, los años de la Gran Depresión. Entre estas destaca El halcón maltés, la tercera que publicó y la primera en la que apareció el detective Sam Spade, quien tuvo continuación en años posteriores en relatos cortos. Todo un clásico para iniciarme en este autor, cuya adscripción a los ideales de izquierda le costó caro. En las líneas se puede entrever un profundo desapego hacia el sistema estadounidense de Sam Spade. En esta novela vemos los elementos históricos del noir. Un crimen, un detective, la femme fatale, varios delincuentes y una historia intrincada que los une.¡Dame más!

El asesino dentro de mí

Existen varios subgéneros, pero creo que El asesino dentro de mí pertenece a esa clase de novela negra que más me gusta. Se desarrolla en una comunidad lo suficientemente grande para tener un buen mosaico de paisajes y lo suficientemente reducida para que las acciones repercutan en el conjunto. Y da igual si el protagonista es bueno o malo, pero sabe dialogar. Es, según leo, una de las novelas que más fama le dio a Jim Thompson y la que le permitió trabajar como guionista con Stanley Kubrick en la genial Atraco Perfecto y en Senderos de gloria (sin adjetivo porque no la he visto).

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