la escena del crimen

Cuando empecé a buscar cómics de género negro, el nombre de Ed Brubaker fue uno de los más repetidos. Ya sea en obras de nueva creación o imaginando nuevas aventuras para superhéroes. Moviéndose entre la intriga y el espionaje, como pude ver en Sleeper. O recreando el género negro más clásico, como muestra en La escena del crimen. Este fue uno de sus primeros trabajos tras desembarcar en DC Comics, y contó con los dibujos de Michel Lark, entintados por Sean Phillips. Según Brubaker, “fue mi primer intento de escribir misterio, surgido de mi amor por los libros de Ross Macdonald del detective Lew Archer”.

La idea del autor era que La escena… fuese una serie, pero el editor se tomó su tiempo antes de pedir -tarde- otro caso. Y nos quedó únicamente este A little piece of goodnight, un centenar de páginas de noir repleto de homenajes. Empezando por el escenario. La escena del crimen está ambientada en San Francisco, California. La ciudad y el estado de los tres reyes de la novela negra norteamericana. En San Francisco trabajaba Sam Spade, el detective de Hammett. Y en California operaban tanto Marlowe, en Los Ángeles, como Lew Archer, en la ficticia Santa Teresa. Y también en la capital del estado se desarrollaba uno de los referentes más claros de la historia de Brubaker, Chinatown, dirigida por Polanski y escrita por Robert Towne. El cómic se inspira no solo en la tragedia familiar, también rinde tributo estéticamente a Jack Gittes a Jack Herriman.Sigue leyendo

paletos cabrones jason aaron y jason latour

En la parte meridional de Estados Unidos hay una zona que se escribe con mayúscula, el Sur. Es algo más que un puñado de estados o unas coordenadas desplegadas al este del país. El Sur es una región histórica y cultural habitualmente descrita por su conservadurismo y sus ambientes rurales. El Sur también es un concepto que hemos conocido gracias a innumerables obras culturales, que nos enseñaban un territorio estancado en el avance de la Historia. Aunque los más generosos hablan de un territorio “donde las costumbres son fuertes y las memorias largas”. En ese ambiente se desarrolla Paletos Cabrones, de Jason Aaron y Jason Latour. Dos sureños hablando de un pueblo de southern bastards.

Ignatius Farray reflexionaba hace un tiempo sobre el humor horizontal. Sobre quién se expresa en según qué términos sin que ofenda porque se entiende la ironía. Quizá por eso, los dos autores escriben un prefacio sobre lo que sienten por su origen sureño. El guionista Jason Aaron (Alabama) explica que Paletos cabrones va de “un lugar que puedes amar, odiar, echar de menos y temer al mismo tiempo“. Y el dibujante Jason Aaron (Carolina del Norte) comenta que “ahora me río de todos los dramas y estrés que este lugar me ha ocasionado. Buena parte de su condición absurda resulta incluso simpática”, y dedica esta historia a “los capullos que en tu cabeza identificas como sureños. A los paletos que nosotros mismos tememos ser”.Sigue leyendo