Nic Pizzolatto

La reciente aceleración de la tercera temporada de True Detective me ha recordado lo mucho que me gustó Galveston. Pero antes de que Nic Pizzolatto triunfara con su serie, y antes de que lo hiciera con la novela, había publicado una serie de relatos. Salamandra Black los recogió hace poco en La profundidad del mar Amarillo, título de una de estas historias. En su momento, el autor consiguió un gran reconocimiento como promesa literaria. El talento se confirmó años después. Y terminó rompiendo en estrella como autor de género negro. Pero estos cuentos son de años antes. Hay protagonistas que podrían aparecer en cualquier texto noir, pero las historias giran en torno a la soledad y la inseguridad.

Por muy bueno que sea un autor, en una recopilación de relatos la calidad es difícil que sea uniforme. Lo pude ver, por ejemplo, con Coronado, de Dennis Lehane. O lo vemos habitualmente en Black Mirror. En este caso, La profundidad del mar amarillo recoge hasta once textos, y personalmente me han gustado casi todos. Apenas me han aburrido un par, aunque uno de ellos tiene una frase que resume muy bien el espíritu de todas las historias: “si vives en las praderas y no ocupas los días con algo, el tiempo y el sol acaban volviéndote majara”.¡Dame más!

Galveston

El  valor de la firma de un autor como garantía de calidad suele estar reservado para escritores consagrados. La simple aparición de Lehane o Zanón en una portada invita a comprar un libro. En 2014, Salamandra decidió abrir su sello noir con una novela de 2010 cuyo principal reclamo también era el autor, Nic Pizzolatto, pese a que Galveston es su primera y única novela. La explicación es la gran fama que le reportó el exitoso estreno de la primera temporada de True Detective, una serie que jugaba con los elementos clásicos de las historias negras y que recuperaba el título de una revista fundacional del género negro.

Las dos temporadas de True Detective estrenadas han seguido esquemas diferentes pero están unidas por la sensación de corrupción generalizada. Tenía curiosidad de por dónde iría Galveston, y lo que me he encontrado es la lectura de un noir muy triste. Son personajes marcados por el dolor y la pérdida, desarraigados, solitarios rodeados de otros solitarios; y paisajes y lugares deprimentes del sur de Estados Unidos. No hay delincuentes escapando de detectives, es un testimonio de personas intentando escapar de sus lastres biográficos.
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