La figura del abogado defensor es siempre interesante porque pone a prueba cuánto estamos dispuestos a soportar el Estado de Derecho. Cuánto estamos dispuestos a defender el ideal de que todo el mundo tiene derecho a la defensa. Incluso cuando pensamos que el acusado apesta a culpable. Es ahí donde se defiende la justicia, cuando se fuerza a la fiscalía a demostrar sin titubeos todos los cargos. Michael Connelly desarrolló su carrera literaria con personajes que trabajaban para la acusación, persiguiendo a autores de delitos y crímenes. Por eso Mickey Haller es tan sugerente. Entre tanto personaje persiguiendo la verdad, Haller busca sembrar la duda.

El abogado de Connelly tiene varias formas de explicar su trabajo. En El inocente, su objetivo era quitar los palitos sobre los que se giraban los platos de los malabaristas, para que cayeran al suelo y no pudieran impresionar al público. En El veredicto es más prosaico y taimado, Haller asegura que en un juicio todos mienten y tan solo hay que esperar la mentira a la que aferrarte para utilizarla como una daga contra la acusación. “Ese es mi trabajo: forjar la daga. Afilarla. Usarla sin misericordia ni cargo de conciencia. Ser la verdad en un sitio donde todo el mundo miente”. El abogado defensor Mickey Haller fuerza a demostrar más allá de toda duda razonable que el acusado es culpable. Pero la cabra tira al monte y Connelly suele reajustar la historia para que no todos, de alguna manera, no se vayan de rositas.Sigue leyendo

El observatorio - Michael Connelly

El The New York Times anunció a mediados de los dos mil la incorporación de una sección llamada The Funny Pages para el suplemento dominical. El editor explicó que trataba de “atraer lectores en formatos que no habíamos tratado aún” con contenidos de cultura popular. Entre ellos estaba la novela de género por entregas firmadas por autores de éxito. Entre ellos se cuentan Elmore Leonard, Patricia Cornwell y Michael Connelly, quien publicó a lo largo de dieciséis semanas su decimotercera historia del detective Harry Bosch. El observatorio finalmente fue recopilado y adaptado para ser publicado como libro.

Es el caso que menos tiempo emplea Bosch en resolver, apenas doce horas. Y esa velocidad es patente en la narración: rápida, priorizando más la acción que la construcción de personajes. Francamente no sabía del formato original de la historia antes de leerla pero esa naturaleza explica el resultado. También esos cliffhangers que cierran los capítulos con la intención de obligar al lector a volver el domingo siguiente. Me parecen elementos que no juegan a favor del goce lector, que es mayor cuando la historia se cuece lentamente y vemos el dolor de encarar la maldad.Sigue leyendo

Bosch serie

Harry Bosch es mi personaje favorito. Es un hombre que sufre por su vida, pero también un detective que no permite una sola línea torcida. En plena época de antihéroes y grises morales, el último coyote brilla por su integridad y su honradez. Y nada menos que en el Departamento de Policía de Los Ángeles, un cuerpo largamente señalado por irregularidades y corrupción. Esta mezcla de carácter y entorno le han convertido en un policía tan honesto como cínico: honestidad para las familias y víctimas, cinismo para los que tratan de injerir. Y esa personalidad es la que vemos cuando aparece en pantalla Titus Welliver.

El físico de Titus Welliver y el de Harry se parecen muy poco. Sin embargo, la mirada de Welliver sí proyecta la dura vida de Bosch. La biografía del detective comparte rasgos con la de James Ellroy, cuya madre también fue asesinada cuando él rondaba los 10 años y sin que el caso fuera resuelto. Tiempo más tarde, Michael Connelly señaló que “como Ellroy en sus novelas, Harry Bosch resuelve la muerte de su madre una y otra vez”. También su nombre hunde sus raíces en la Historia. Marjorie Lowe, prostituta y madre soltera, legó a su hijo un nombre y apellido que reflejaría su carácter, Hyeronimus Bosch. Las coincidencias entre el pintor y el detective serían investigadas por Terry McCaleb en Más oscuro que la noche. El Bosco fue descrito como “un alma atormentada, un genio atormentado”.Sigue leyendo

Es una de las mejores historias de Harry Bosch. He escrito algo así ya varias veces, pero es que Michael Connelly alcanza su mejor forma con notable continuidad. En esta ocasión es con Echo Park, una novela que combina las mejores esencias del género negro. Hay ambiciones políticas, un caso complicado y un detective que se toma las cosas como algo personal porque es la única forma que respeta. Pero también vemos la marca inconfundible del autor: el tratamiento de los personajes. Da igual que hayan aparecido en anteriormente o veamos su nombre por primera vez. Todos ayudan a mostrar diferentes formas de afrontar la encrucijada.

En Echo Park, Bosch tiene la oportunidad de cerrar como investigador de Casos Abiertos un crimen que no pudo resolver trece años atrás como detective de Homicidios. El expediente de Marie Gesto fue uno de los que se llevó cuando dejó durante unos años el Departamento de Policía, y lo ha ido sacando regularmente desde que volvió. Pero continuamente llegaba a un callejón sin salida. No había ADN, ni huellas, ni indicios sobre el paradero. Su principal sospechoso, al que siempre volvía, incluso consiguió una orden de alejamiento. Y de repente, de la nada surge un detenido que trata de colaborar con la Fiscalía en varios casos. Incluyendo el que atormenta a Bosch.Sigue leyendo

El inocente Mick Haller

Michael Connelly cruzó la línea de la ley en 2005. Después de alumbrar tres series con protagonistas persiguiendo a los malos, el autor dio protagonismo a un personaje que trabajaba para el otro lado. El verso suelto es Mick Haller, hermanastro de Harry Bosch y abogado defensor. El protagonista de El inocente no es cómodo para el lector, te pone del lado de quien defiende a quien ha infringido la ley. Pero en cierto modo, también es un garante del Estado de Derecho, porque ayuda a controlar excesos policiales. Es un personaje interesantísimo.

El título original es bastante más sugerente que el español: The Lincoln Lawyer, el abogado del Lincoln. Haller maneja un buen número de casos, pero la clientela no es tan acaudalada ni fija para permitirse un despacho. Así, su imagen corporativa reposa su fuerza en un resplandeciente coche lujoso. En él se mueve hacia donde haya clientes, “no debes olvidar que no quieres clientes de las localidades baratas. Quieres los que se sientan en la línea de las cincuenta y ardas, los que tienen dinero en el bolsillo”. Sin hacer miramientos, “algunos clientes normalmente están acusados de ser traficantes de droga, pero su dinero es tan verde como el de los estafadores bursátiles de Beverly Hills”.Sigue leyendo

Harry Bosch Último recurso

Tres años sin placa fueron suficientes. Harry Bosch ha vuelto al Departamento de Policía de los Ángeles. El primer impulso llegó por necesidad, pero el paso definitivo obedece a la convicción y al gusto por volver a trabajar en compañía. Y aunque sería fácil volver a la situación previa a su salida, Michael Connelly plantea una situación nueva a la que el detective debe acostumbrarse. Bosch ha pasado de ser el primer investigador al último recurso de las familias para encontrar paz y justicia.Sigue leyendo

Cauces de maldad

A estas alturas de la serie podemos distinguir dos tipos de novelas del detective Harry Bosch. Unas mortifican al personaje, como El último coyote o Ciudad de huesos: reafirman su misión pero le deprimen. Otras le inyectan adrenalina, como El eco negro o El vuelo del ángel: le hacen sentir que su trabajo sirve y la rabia puede más que el dolor. Cauces de maldad es de las segundas, y las páginas parece que vibran en manos del lector.

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luz perdida

El título de esta novela hace referencia a un concepto instalado en la mente del detective Bosch desde su época en los oscuros túneles de Vietnam. Se lo explicó a Terry McCaleb en Más oscuro que la noche y a Julia Brasher en Ciudad de huesos. La luz perdida era el resplandor que le guiaba en la oscuridad, cuando se acostumbraba a la negrura y podía apreciar los detalles. “Estaba como atrapada allí abajo con nosotros. Estaba perdida, pero nosotros la encontrábamos”.

Michael Connelly abre con este libro un nuevo arco en la serie. El último arrancó con su feliz regreso a la División de Hollywood después de una baja forzosa, pero terminó perdiendo a su mujer y renunciando a la placa. De las sombras, salió un nuevo Bosch reinventado en investigador privado, como Marlowe.

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Ciudad de huesos

Tenía muchas ganas de llegar a esta novela de Harry Bosch. Ciudad de huesos fue la novela elegida por Eric Overmyer y Michael Connelly como primer caso de la adaptación televisiva del detective. Francamente, me esperaba una historia más explosiva para enganchar espectadores. Sin embargo, Ciudad de huesos no es precisamente vertiginosa. La octava novela de Bosch es una de las que mejor muestra la psicología del personaje.

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Más oscuro que la noche

Los crossovers tienen una magia especial. No es lo mismo que Batman diga que conoce a Superman que verles en la misma habitación. Y aunque los más conocidos, o los que más me vienen a la mente, tienen que ver con los cómics de superhéroes, también los hay en otras artes narrativas. En el mundo de la novela negra, Michael Connelly celebró el cambio de siglo con una reunión de sus personajes más interesantes: el policía Harry Bosch, el ex agente federal Terry McCaleb y el periodista Jack McEvoy. Después de varias referencias cruzadas entre las cabeceras de cada investigador, el universo compartido de las historias de Connelly se consagró con Más oscuro que la noche.Sigue leyendo