Ciudad de huesos

Tenía muchas ganas de llegar a esta novela de Harry Bosch. Ciudad de huesos fue la novela elegida por Eric Overmyer y Michael Connelly como primer caso de la adaptación televisiva del detective. Francamente, me esperaba una historia más explosiva para enganchar espectadores. Sin embargo, Ciudad de huesos no es precisamente vertiginosa. La octava novela de Bosch es una de las que mejor muestra la psicología del personaje.

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Más oscuro que la noche

Los crossovers tienen una magia especial. No es lo mismo que Batman diga que conoce a Superman que verles en la misma habitación. Y aunque los más conocidos, o los que más me vienen a la mente, tienen que ver con los cómics de superhéroes, también los hay en otras artes narrativas. En el mundo de la novela negra, Michael Connelly celebró el cambio de siglo con una reunión de sus personajes más interesantes: el policía Harry Bosch, el ex agente federal Terry McCaleb y el periodista Jack McEvoy. Después de varias referencias cruzadas entre las cabeceras de cada investigador, el universo compartido de las historias de Connelly se consagró con Más oscuro que la noche.Sigue leyendo

American Crime Story

Son buenos años para el género criminal en televisión. A esto contribuye especialmente la reciente irrupción de series de antología. True Detective con historias clásicas de detectives. Fargo buscando relatos más corales y de comedia negra. American Crime se interesa más por el dolor de las víctimas y sus familias. Y American Crime Story se decanta por casos reales alrededor del mundo espectáculo. Esta última ha sido una de las más aclamadas, gracias a su excelente recreación del impacto del caso OJ Simpson que tanto sufrió Marcia Clark.
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El vuelo del ángel

Uno de los vagones del Angel’s Flight de Los Ángeles (Foto: Omar | Flickr)

Una de las últimas series que más me han gustado es The People v. OJ Simpson. Narra cómo se convirtió un juicio por asesinato en un debate sobre racismo y labor policial. Para conseguir este efecto, los abogados de OJ se ayudaron de las tensiones raciales que pesaban sobre Los Ángeles y su Departamento de Policía. Uno de los capítulos más influyentes fue la paliza a Rodney King, propinada por unos agentes blancos más tarde exonerados por un jurado blanco. Como respuesta, los barrios negros ardieron en los conocidos disturbios del 92. Todos estos nombres y acontecimientos los absorbió Michael Connelly para sus novelas de Harry Bosch.

Bosch veía estas cuestiones “como un ciclo. Cada veinticinco años, más o menos, la ciudad acababa con su alma incendiada por el fuego de la realidad. Pero luego seguía adelante, deprisa, sin mirar atrás, como un conductor que se da a la fuga”. El detective también advertía que “se había creado una cultura policial en la cual todo el que no iba de azul era visto como escoria y tratado como tal. Así se acababa con los Rodney King. Se acababa con unos disturbios que los soldados de a pie no podían controlar”. En la perversión también participaban abogados que perseguían la culpabilidad de policías en casos por derechos civiles. Incluso con una indemnización simbólica de un dólar para las víctimas, los abogados cobrarían toda su minuta al ayuntamiento.Sigue leyendo

Deuda de sangre

La  introducción de Jack McEvoy fue un gran aporte al universo Harry Bosch. Michael Connelly consiguió sorprender notablemente cambiando a su detective habitual por un periodista de sucesos, al que otorgó referencias autobiográficas. Dos años después, el autor alumbró a Terry McCaleb, un agente del FBI con talento para los perfiles psicológicos de asesinos en serie y retirado por problemas de salud. El protagonista de Deuda de sangre comparte honestidad y empeño con Bosch, son también dos caras de una misma moneda. Bosch se motiva con la víctima, “o cuentan todos o no cuenta nadie”. McCaleb con el criminal, “odiaba que alguien culpable saliera impune. Todavía lo odio”.

Este nuevo afluente del universo no supone una gran diferencia respecto a la serie Bosch. Ya sea por la forma de trabajar tan parecida o por desarrollarse también en Los Ángeles. Pero a falta del dónde y el cómo, Connelly se renueva con un quién y un porqué. McCaleb utiliza palabras parecidas a las de McEvoy para presentarse, “buscaba el mal, era mi trabajo. Y yo era bueno en eso“, pero “a la larga el mal me superó, se llevó lo mejor de mí. Creo (no lo creo, lo sé) que eso acabó con mi corazón”.Sigue leyendo

Pasaje al paraíso, de Michael Connelly

“Los avances en la investigación le habían dado nuevas fuerzas, así que se quedó allí un rato, disfrutando de la inyección de adrenalina. Hacía mucho tiempo que esperaba aquella sensación”. Pasaje al paraíso es un regreso a la normalidad para Harry Bosch, que vuelve a identificarse como Detective de Homicidios. Atrás quedan los dos últimos años, con un juicio por derechos civiles y una baja involuntaria con terapia psicológica. El nuevo panorama es alentador: trabaja de acuerdo a su vocación bajo una jefa leal.

Michael Connelly abre un nuevo ciclo en la carrera de Bosch. El detective pasó nueve meses suspendido y otros tantos reintegrado en la sección de Robos antes de que la Teniente Billets le recuperara para la renovada sección de Homicidios ante el descenso de casos resueltos. Y además al frente de un equipo de tres policías. Harry sabía que las estadísticas se debían en parte a que la flamante jefa no seguía la política del Teniente Pounds de manipular datos. Su honestidad y actitud franca permiten a Billets ganarse el respeto de Harry Bosch. El que nunca consiguió Pounds ni siquiera tras su muerte.Sigue leyendo

Jack McEvoy

Los primeros cuatro años de Michael Connelly como escritor fueron de la mano del detective Harry Bosch, su gran personaje, su Marlowe, su Spade. Los creadores de estos personajes fundacionales encontraron en Connelly un nuevo heredero casi medio siglo después. Dashiell Hammett fue detective antes de crear a Spade. Raymond Chandler aprendió el género leyendo entre otros a Hammett. Y Michael aprendió de ambos. Y también creó un personaje al que darle matices autobiográficos de su pasado como periodista. En los primeros casos del detective apareció un periodista como personaje secundario (Billy Bremmer), pero en El Poeta amplió el universo Bosch con el reportero Jack McEvoy de Denver como protagonista.Sigue leyendo

El último coyote

Michael Connelly había enseñado poco a poco la juventud de Harry Bosch en las primeras novelas. Hasta ahora sabíamos que Harry tenía once años y vivía en un orfanato cuando Irvings encontró el cuerpo de Marjorie Howe en un cubo de basura, y ahí se acababan las certezas. En El último coyote, llega la hora de que Bosch despeje más de treinta años después las sombras del crimen que le dejó huérfano. En el aire planea la idea que el protagonista tiene de la profesión: “todas las víctimas cuentan, o cuentan todas o no cuentan ninguna”. Y su madre no contó, hasta ahora.

Bosch atraviesa su peor momento en el Departamento de Policía de Los Ángeles desde que fue desterrado a Hollywood. Ahora está apartado y sometido a evaluación psicológica tras agreder al teniente Pounds. El detective había citado como testigo a un sospechoso de asesinar a una prostituta, un viejo truco. Sin embargo, su jefe aprovechó una ausencia para leerle los derechos revelándole su verdadera posición. Cuando Bosch se enteró, enfureció y tiró por la ventana a su superior.Sigue leyendo

La rubia de hormigón

La tercera entrega del detective creado por Michael Connelly continúa la inmersión retrospectiva en Harry Bosch. En esta ocasión se retoma como un móvil crucial para aclarar el caso que le desterró de Robos y Homicidios a la división de Hollywood. El caso del Maquillador fue mencionado fugazmente en El eco negro y también en Hielo negro. Ahora irrumpe en la primera línea del relato cuando la viuda de Norman Church abre un proceso de derechos civiles contra el detective cuatro años después. Era el principal sospechoso, y finalmente fue encontrado culpable. La aparición de la rubia de hormigón pone en duda la inocencia de Harry.
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Hielo negro, de Michael Connelly

Michael Connelly fue periodista de sucesos antes de escritor y se pateó Los Ángeles viendo sus problemas sociales. En el debut de la serie de Harry Bosch, el autor utilizó como contexto del caso principal las dificultades de las ratas de túnel en Vietnam al volver a su país después de un conflicto. En Hielo negro, la investigación del detective conecta con el narcotráfico que se aprovecha de los trabajadores que necesitan cruzar la frontera entre Estados Unidos y México.

Hielo negro avanza al ritmo que Bosch descubre el pegamento entre varias pistas. El más preocupante es el cadáver con la documentación de un policía, de quien hereda la investigación de una droga. Junto a él había una nota de suicidio, pero el detective no da el caso por cerrado. Y cuando mira la carpeta del investigador fallecido se encuentra varios casos que apuntan a una guerra por el narcotráfico. “Cuando recibió la placa dorada de detective, un compañero de la mesa de Robos le había dicho que lo más esencial en una investigación no eran los hechos. Es el pegamento. Y según él, estaba compuesto de instinto, imaginación, un poco de especulación y un mucho de suerte”.
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