La figura del abogado defensor es siempre interesante porque pone a prueba cuánto estamos dispuestos a soportar el Estado de Derecho. Cuánto estamos dispuestos a defender el ideal de que todo el mundo tiene derecho a la defensa. Incluso cuando pensamos que el acusado apesta a culpable. Es ahí donde se defiende la justicia, cuando se fuerza a la fiscalía a demostrar sin titubeos todos los cargos. Michael Connelly desarrolló su carrera literaria con personajes que trabajaban para la acusación, persiguiendo a autores de delitos y crímenes. Por eso Mickey Haller es tan sugerente. Entre tanto personaje persiguiendo la verdad, Haller busca sembrar la duda.

El abogado de Connelly tiene varias formas de explicar su trabajo. En El inocente, su objetivo era quitar los palitos sobre los que se giraban los platos de los malabaristas, para que cayeran al suelo y no pudieran impresionar al público. En El veredicto es más prosaico y taimado, Haller asegura que en un juicio todos mienten y tan solo hay que esperar la mentira a la que aferrarte para utilizarla como una daga contra la acusación. “Ese es mi trabajo: forjar la daga. Afilarla. Usarla sin misericordia ni cargo de conciencia. Ser la verdad en un sitio donde todo el mundo miente”. El abogado defensor Mickey Haller fuerza a demostrar más allá de toda duda razonable que el acusado es culpable. Pero la cabra tira al monte y Connelly suele reajustar la historia para que no todos, de alguna manera, no se vayan de rositas.Sigue leyendo

la rata en llamas

Abrir un libro de este autor es abrir la puerta a una legión de espabilados que quizá no contribuyan mucho a la sociedad, pero conversan que da gusto. George V. Higgins conoció a muchos como ellos mientras trabajó como abogado, ayudante del fiscal o periodista. Son personas a quienes ha escuchado hablar y explicarse. Dan vida a historias que permitieron a Higgins ser considerado como el Balzac de los bajos fondos de Boston. A España nos han llegado tres de ellas, la última es La rata en llamas.

La rata en llamas tiene un mayor equilibrio de personajes de la calle y de las instituciones que otras obras de Higgins. Aunque también hay puntos de encuentro, y uno de ellos es Jerry Fein. Este abogado de poca monta trata de recuperar el edificio cuyos inquilinos que no pagan el alquiler. Y su idea es prenderle fuego. Como contratista cuenta con Leo Proctor, un sospechoso habitual de los bajos fondos y experto en mantenimiento. Pero para ello necesitan colaboración policial de los inspectores de Incendios. Sin embargo, al mismo tiempo, a un ayudante del fiscal se le ha ocurrido que es hora de perseguir los incendios en Boston. La trama se amplía incluyendo personajes como el senador cuyo distrito contiene la construcción o a una familia de inquilinos.Sigue leyendo

El inocente Mick Haller

Michael Connelly cruzó la línea de la ley en 2005. Después de alumbrar tres series con protagonistas persiguiendo a los malos, el autor dio protagonismo a un personaje que trabajaba para el otro lado. El verso suelto es Mick Haller, hermanastro de Harry Bosch y abogado defensor. El protagonista de El inocente no es cómodo para el lector, te pone del lado de quien defiende a quien ha infringido la ley. Pero en cierto modo, también es un garante del Estado de Derecho, porque ayuda a controlar excesos policiales. Es un personaje interesantísimo.

El título original es bastante más sugerente que el español: The Lincoln Lawyer, el abogado del Lincoln. Haller maneja un buen número de casos, pero la clientela no es tan acaudalada ni fija para permitirse un despacho. Así, su imagen corporativa reposa su fuerza en un resplandeciente coche lujoso. En él se mueve hacia donde haya clientes, “no debes olvidar que no quieres clientes de las localidades baratas. Quieres los que se sientan en la línea de las cincuenta y ardas, los que tienen dinero en el bolsillo”. Sin hacer miramientos, “algunos clientes normalmente están acusados de ser traficantes de droga, pero su dinero es tan verde como el de los estafadores bursátiles de Beverly Hills”.Sigue leyendo

Sé quién eres

Mediaset ha decidido en los últimos tiempos desarrollar su ficción con series cortas con las que apostar fuerte. Y el último en descubrir sus cartas ha sido Pau Freixas con Sé quién eres, un thriller muy seductor gracias a la ambigüedad moral tan retorcida de la mayoría de sus personajes. El director y guionista barcelonés ha asegurado en entrevistas que se fija mucho en las series americanas, aunque Sé quién eres bebe más de la reciente influencia escandinava a la hora de desarrollar una premisa más que habitual.

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The night of

Criminal Justice iba a ser la vuelta de James Gandolfini a la HBO, hasta que su muerte prematura lo evitó. Durante el luto, Robert de Niro se hizo cargo pero meses más tarde el papel de John Stone recayó finalmente en John Turturro. El título de la producción también cambió unos meses antes de la premiere, que fue anunciada como The night of. Quienes sí sobrevivieron desde la gestación del proyecto a su estreno son los creadores, Steven Zaillian y Richard Price.
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American Crime Story

Son buenos años para el género criminal en televisión. A esto contribuye especialmente la reciente irrupción de series de antología. True Detective con historias clásicas de detectives. Fargo buscando relatos más corales y de comedia negra. American Crime se interesa más por el dolor de las víctimas y sus familias. Y American Crime Story se decanta por casos reales alrededor del mundo espectáculo. Esta última ha sido una de las más aclamadas, gracias a su excelente recreación del impacto del caso OJ Simpson que tanto sufrió Marcia Clark.
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La rubia de hormigón

La tercera entrega del detective creado por Michael Connelly continúa la inmersión retrospectiva en Harry Bosch. En esta ocasión se retoma como un móvil crucial para aclarar el caso que le desterró de Robos y Homicidios a la división de Hollywood. El caso del Maquillador fue mencionado fugazmente en El eco negro y también en Hielo negro. Ahora irrumpe en la primera línea del relato cuando la viuda de Norman Church abre un proceso de derechos civiles contra el detective cuatro años después. Era el principal sospechoso, y finalmente fue encontrado culpable. La aparición de la rubia de hormigón pone en duda la inocencia de Harry.
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