manhunt: unabomber

Sigue el rastro del dinero. Es una frase histórica y cuando la oímos pensamos directamente en Garganta Profunda en Todos los hombres del presidente. O en The Wire. Si alguien la menciona, muy probablemente ha visto bien la película, bien la serie, o bien las dos cosas. Y sin recurrir a la cultura popular, también podemos imaginar de dónde es alguien por las palabras que utiliza. Es decir, el vocabulario normalmente delata a las personas. En el campo de la investigación, esta corriente se conoce como lingüística forense. Esta forma de trabajar es el centro de Manhunt: Unabomber, la historia de cómo un ex agente de patrulla logró cazar a uno de los terroristas más buscados por el FBI.

La caza del Unabomber fue una de las más longevas y caras de la historia del Buró Federal, según Newsweek. Arrancó en los años setenta y finalizó en los noventa. El objetivo era el terrorista que explotó dieciséis bombas a lo largo de dieciocho años, entre 1978 y 1995. Entre sus dianas se encontraban universidades y aerolíneas, lo que provocó que el FBI le bautizara con el acrónimo Unabomber: University and Airline Bomber. Un primer perfil del histórico John E. Douglas (Holden Ford en Mindhunter) describía al sujeto desconocido como un hombre con una inteligencia superior a la media. Sin embargo, ese bosquejo fue sustituido por uno que definía al terrorista como un trabajador de cuello azul, un mecánico. Estas últimas indicaciones provocaron palos de ciego hasta que un nuevo analista consiguió hacer tabla rasa y empezar de cero.Sigue leyendo