El sheriff de Babilonia

“El único cómic de la historia supervisado por la CIA”

Esta afirmación del dibujante Mitch Gerads impregna de morbo y misterio a El Sheriff de Babilonia. Pero no es un reclamo gratuito. Este cómic está escrito por un antiguo agente de la agencia de inteligencia exterior estadounidense durante once años. Tampoco hay sombra de censura. Tom King, que incluso fue oficial de operaciones en Bagdad durante unos meses de 2004, explica que no revela ningún secreto pero somete sus guiones a la CIA para no poner en peligro asuntos confidenciales que le fueron confiados. Es, en cualquier caso, un gesto elocuente sobre la honestidad con la que King pretende mostrar el Bagdad post Saddam.

El Sheriff de Babilonia es una gran razón para que los amantes del género negro se acerquen al noveno arte. Tom King mezcla el género policíaco, el espionaje, el bélico e incluso el western, aunque esto es más por la atmósfera del perfecto dibujo de Gerads. El editor de Vértigo definió la obra como un cruce de Justified y Homeland. No hay tanta comedia como en el caso de Graham Yost, pero está bien tirada. Después de la caída de Saddam Hussein, Bagdad entró en una especie de vacío de poder que recuerda a las zonas desiertas de las películas del oeste. Para describir la situación de la ciudad, fundada cerca de las ruinas de Babilonia, King recurre a las sagradas escrituras.Sigue leyendo

Sleeper, cómic de Ed Brubaker

Uno de los destinos recurrentes en el género negro en cualquiera de sus formas es la asimilación final entre héroe y villano. Por debajo de ideales y motivaciones, están los peones que tratan de contrarrestarse y cuyos protocolos a veces son indistinguibles. Estas obras sugieren la conclusión de que son los hechos los que te definen. O como dice el personaje de Jack Nicholson en Infiltrados: “nos decían que podemos ser polis o delincuentes, pero cuando tienes delante una pistola cargada, ¿cuál es la diferencia?”

Esta ambigüedad moral está perfectamente representada en Sleeper, un cómic de Ed Brubaker dibujado por Sean Phillips. Los dos forman una de las parejas creativas más prestigiosas de las viñetas en general y el noir en particular. Se cruzaron por primera vez en La escena del crimen (1999), donde Phillips fue el colorista. Sin embargo, inauguraron su camaradería con esta cabecera de espionaje.

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