Cualquier otro día

En portada ves unos policías con cajas y barriles. La contraportada habla sobre una enfermedad que traen soldados de la Primera Guerra Mundial; sobre un joven policía, que acaba al frente de un movimiento sindical; y sobre un negro que deja un rastro de sangre. Sin embargo, Cualquier otro día arranca hablando de béisbol, con las Series Mundiales de 1918 y una pachanga improvisada por los Red Sox. Es un inicio marca Dennis Lehane, a quien no le gustan los inicios vertiginosos, “creo que el arte de narrar es otra cosa”. Su novela más extensa hasta el momento es una historia monumental que cuida cada momento.

Los Red Sox vuelven hacia Boston. En un corrillo se habla de una huelga: los jugadores van a perder el 5% de la recaudación de taquilla. Una pieza del tren se rompe y tardarán al menos dos horas en arreglarla. Los jugadores salen a pasear y se encuentran con un grupo de negros jugando al béisbol, y organizan un partidito. En este prólogo incluye Lehane los motores que veremos en Cualquier otro día. En la huelga tenemos las tensiones sindicales, salvando las distancias entre los jugadores privilegiados y los policías sin derechos. Además, entre los jugadores también afloran fricciones raciales.

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Dennis Lehane arrancó el siglo XXI con fuerza. Publicó Mystic River en 2001 y Shutter Island en 2003. Su nombre también aparecía en los créditos de The Wire, como guionista y consultor. Sin duda, la serie protagonizada por Kenzie y Gennaro le colocaron en el mapa literario. Sin embargo, después de su libro sobre la locura, Lehane se tomó un período de larga documentación para escribir una de sus grandes obras, Cualquier otro día. Para no desaparecer de la escena mientras tanto, y dar salida a unos relatos de Dennis Lehane, se publicó Coronado.

El título del libro también es el de un guion de teatro que cierra el ejemplar. La primera versión era un relato llamado Hasta Gwen cuyo primer borrador escribió del tirón una noche antes de retocarlo un par de veces y enviárselo a John Harvey, quien trabajaba en una antología llamada Men from boys, publicada en 2005 con textos de Lehane, Pelecanos, Michael Connelly y otros autores del género criminal.

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Shutter Island

Shutter Island es la segunda novela de Dennis Lehane, tras Mystic River, fuera de la serie protagonizada por sus detectives. Lehane hace dos viajes: uno geográfico, abandona Boston como escenario del relato pero la mantiene como referencia geográfica; y otro temporal, la acción se sitúa en los albores de la Guerra Fría: 1954. Es seguramente la novela menos negra del autor, más histórica y misteriosa que callejera y criminal.La historia cuenta con una premisa habitual del género negro como es la desaparición de una persona. La cuestión es que la desaparecida es una paciente de una penitenciaría psiquiátrica localizada en una isla, Ashecliffe. En torno a la institución existen rumores de uso de narcolépticos y lobotomías, y que la mayor parte de su financiación procede de un fondo creado por el Comité de Actividades Antiamericanas. A ese escabroso punto llegan los agentes federales Teddy Daniels y Chuck Aule.

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Mystic River

La primera referencia que tenía de Mystic River era la adaptación cinematográfica liderada Clint Eastwood detrás de las cámaras. Me acuerdo que fui al cine con 13 años y -erróneamente- la tildé de aburrida, de hecho no sé qué estaría pendiente porque al leer la novela no recordaba ninguna escena. Cuando el libro acabó en mis manos vi que el autor era un Dennis Lehane presentado como un escritor que “se ha trabajado su camino hasta el nivel más alto de los escritores de novelas negras” -según Booklist- y un escritor que “ya tiene un lugar entre los mejores escritores de novela negra de la historia” -según The Daily Telegraph-.Sigue leyendo