La última causa perdida

Dennis Lehane ya era una estrella del género cuando volvió a tocar a la puerta de Kenzie y Gennaro. Once años después de Plegarias en la noche, el autor se encontró con la versión más crepuscular de los investigadores. Un momento que permitía a Lehane experimentar con la figura del justiciero cansado, del héroe desilusionado, ante su última causa perdida.
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Ese mundo desaparecido

En el ámbito literario español, Dennis Lehane fue el gran protagonista de enero de 2017. El autor recibió en Barcelona el Premio Pepe Carvalho, Warner estrenó la adaptación cinematográfica de Vivir de Noche y Salamandra trajo por fin a nuestro país el cierre de la trilogía CoughlinEse mundo desaparecido es un relato cautivador y brillante que retoma la vida de Joe Coughlin, ahora asentado como un hombre respetable de Tampa, en un momento de zozobra nacional por culpa de la Segunda Guerra Mundial. También es la novela de la serie que en menos páginas mejor abandera las virtudes del escritor.
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Live by night, de Ben Affleck

Live by night define las dos caras de Ben Affleck. El californiano vuelve a estrenar una adaptación de Dennis Lehane, aunque sin las críticas tan elogiosas de Adiós, pequeña, adiós. Sin embargo, como entusiasta del autor y admirador del cineasta no quise perderme en pantalla grande esta visita al género negro clásico. Además, una cosa que me gusta de las películas de Affleck como guionista es que no calca el libro. Trata de hacer una historia propia respetando los conflictos.
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Plegarias en la noche

Dennis Lehane puso aquí punto y aparte a su relación con Kenzie y Gennaro. Aunque se reencontraría con ellos once años después, el autor explicó su decisión argumentando que “llega un momento en el que hay que marcar la frontera. The Wire llegó a la quinta y llegó bien, pero fue peor que la cuarta. Llega un punto en el que hay que forzar demasiado a los personajes. Eso me pasó con Angie y Patrick”. Siguiendo su paralelismo, Desapareció una noche también es mejor que Plegarias en la noche. Pero es que Gone, baby, gone es la mejor. En cualquier caso, el final llegó cuando entendió que era lo mejor para no quemar sus personajes.

Esta sentido de la continuidad puede suponer un obstáculo para nuevos lectores, aunque Lehane contextualiza continuamente. A cambio, ofrece un arco dramático de largo recorrido para lectores fieles. De esta forma, en Plegarias en la noche vemos las consecuencias del trágico final de Desapareció una noche. La nota más evidente es la marcha de Angie. Con este panorama, además de un nuevo caso, Lehane trata recomponer la relación entre los ex novios y ex compañeros.
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Desapareció una noche

A veces me cuesta leer una novela tan aclamada que además ha sido adaptada al cine, porque no sé hasta qué punto he sido influido. Además, la firma Dennis Lehane me parece una gran garantía. Esto me rondaba la cabeza antes de abrir Desapareció una noche, o Gone baby gone en su versión original. Una vez acabada, solo sé que es la mejor historia que he leído de Patrick Kenzie y Angela Gennaro. Adiós, pequeña, adiós es una novela oscura y dolorosa para las personas que aparecen en ella.Los detectives viven su mejor momento después de tantas turbulencias.

La agencia pasa por su etapa más rentable gracias a casos financieros y divorcios y ellos llevan un año juntos. Sin embargo, Dorchester sufre y acude a Patrick y Angela para encontrar a Amanda, una niña desaparecida hace tres días. Suena algo rutinario en la novela policíaca, pero es un impresionante thriller acerca de la pérdida, el dolor y la responsabilidad que arranca poniendo un nudo en la garganta con un puñado de datos sobre niños desaparecidos.
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Lo que es sagrado

El abrazo de la oscuridad fue devastador para Kenzie y Gennaro por el dolor y las pérdidas. Los investigadores entraron en una etapa de convalecencia moral y sentimental que va por el cuarto mes cuando arranca esta Lo que es sagrado. Ambos han dejado de abrir la oficina cada día, y ella ni siquiera se acerca a su casa, donde los asesinos del último caso atentaron contra su vida. El problema es que en Boston parece que demasiada gente necesita detectives, y le trae sin cuidado que esos detectives no estén disponibles. Nada que no pueda arreglar un secuestro.

Lo que es sagrado recurre a un tipo de historia que recuerda al género negro clásico. Por los perfiles de personajes y por la forma de llevar la historia, con sus giros y suspense. El hombre que secuestra a los dos detectives es Trevor Stone, un hombre muy rico que quiere encontrar a su hija, y ya de paso al investigador contratado en primer lugar (que además fue mentor de Patrick) y al que también perdió de vista. A partir de aquí aparecen los matones de Trevor con título de asistente, los delincuentes de medio pelo que sueñan con grandes golpes y la femme fatale que suele liar a hombres de poca consistencia, todo envuelto en versiones que se refutan unas a otras y lejos del Boston natal de Angela y Patrick.
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Patrick Kenzie

Apenas dos novelas nos han enseñado que los detectives Patrick Kenzie y Gennaro aguantan la mirada a cualquiera sin pestañear. Lo vimos en Un trago antes de la guerra, cuando se implicaron en un conflicto entre bandas en Dorchester para proteger su barrio y tomar plena conciencia del caso que aceptaron. Y ahora lo vuelven a demostrar en Abrázame, oscuridad, donde es la violencia quien les busca a ellos para amenazar su universo y sus biografías. Y obviamente ellos acaban mal, pero tendrías que ver al otro.
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La entrega, de Dennis Lehane

Dennis Lehane se adentró con Vivir de noche en el mundo de los grandes criminales, más parecidos a los grandes empresarios que a los perdedores del progreso que suelen protagonizar sus novelas. Sin embargo, como suele explicar en entrevistas, se siente más cómodo escribiendo sobre gente obrera con vidas anónimas. Supongo que por recuperar el gusto antes de cerrar la trilogía Coughlin, desempolvó la historia de Bob y su primo Marv. La entrega es el concepto de novela negra de Lehane en estado puro.

Me fascina increíblemente la lucha entre los que tienen y los que no. Siempre ha sido una partida interesante de observar. Y en particular me interesa la perspectiva de los no pudientes porque ésa es la gente con quien me crié. […] Eso es sobre lo que escribo y lo que me fascina. El motivo por el que creo que escribo estas historias de género negro es porque el noir es la tragedia de la clase trabajadora. La diferencia entre el género negro y Shakespeare es la altura desde donde caen los personajes. Un rey cae desde lo más alto. En el género negro el héroe se cae desde el bordillo. No es una gran caída, pero es igual de dolorosa.

Lehane, en Fuera de series

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Kenzie y Gennaro

Ha pasado un año desde que Lehane publicó su última novela, que cerrará la trilogía sobre la familia Coughlin, y seguimos sin noticias en España. Así las cosas, he aprovechado para viajar a los origenes del autor con la serie Kenzie y Gennaro. Un trago antes de la guerra es el estreno de esta pareja de detectives de Dorchester.

La pareja de detectives es lo mejor de la novela. A diferencia de Bosch o Archer, Kenzie y Gennaro trabajan juntos y no han desarrollado tanto el carácter solitario. Aunque hay que decir que se entienden entre ellos mejor que con nadie. Tienen una gran complicidad edificada desde su infancia, ambos han sufrido el dolor infringido por personas a las que querían y se protegen el uno al otro. Si hay algún problema, les hace de cobertura un antiguo compañero llamado Bubba: un ejército de una sola persona que odia a todo el mundo excepto a Patrick y Angela. Además, Un trago antes de la guerra es notable también por su ritmo.
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Vivir de noche

Vivir de noche es la continuación de la monumental Cualquier otro día. Dennis Lehane cambia las asambleas del mundo obrero por las destilerías y veladas del crimen organizado. Y da un salto de siete años desde la huelga policial de 1919 hasta el ecuador de los felices años veinte. En esos días el crimen organizado ya había una organización demasiado poderosa para echarla abajo gracias a la Ley Seca. Aunque sin igualar el cum laude de Cualquier otro día, el autor recupera la mejor versión de las historias de gánsters.

La familia Coughlin sigue siendo la protagonista, pero en esta ocasión, Danny cede el protagonismo a su hermano menor. Joe tenía poco peso en Cualquier otro día, era un niño de once años, “bajo para su edad, aunque Danny sabía que lo compensaba siendo uno de los niños más duros en un barrio de niños duros”. Pero en Vivir de noche vemos que Joe ha crecido  y se ha hecho un nombre fuera de la ley. Además, ha conseguido superar su miedo a las criaturas de la noche, fruto de su primera escapada nocturna. El pequeño de la familia se queda solo cuando rechaza un “trabajo honrado” cerca de Danny, su familiar favorito:

Joe: Prefiero la noche, tiene sus propias reglas.
Danny: El día también.
Joe: Ya lo sé, pero no me gustan.

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