The deuce

Cada vez que suena el chisporroteo previo a la aparición del logo de la HBO, pienso en David Simon. A lo largo de los años, este periodista de profesión ha gestionado mejor que nadie mi concepto de la cadena con mejor prestigio de la industria. Se gestó con The Wire. Luego, retrocedí a The Corner. Avancé hasta Treme. Seguí con Show me a hero. Y ahora ha tocado gozar The Deuce. En esta última historia firma la autoría con George Pelecanos, brillante escritor de novela negra que ya ha participado en otras obras de Simon. Y aunque ambos son de Washington DC, estrenan liderazgo compartido relatando el origen de la industria pornográfica en el Nueva York de los setenta. Una putrefacta muestra de lo que es el género negro más sucio.

Eso es lo que significaba la calle 42 de Manhattan. Hoy es un lugar lleno de teatros y puntos de interés turísticos en los que hacerse fotos. Pero a mediados del siglo XX era llamado The Deuce, el demonio, era el barrio a evitar para la buena gente, el barrio frecuentado por lo peor de la ciudad. Prostitución, drogas y atracadores. Simon y Pelecanos escriben sobre un puñado de perdedores que viven en este sumidero municipal. Buscavidas, prostitutas, chulos, gánsters, jugadores morosos, sindicalistas confundidos y policías que tampoco renuncian a un bocado de más. Es como ver los ambientes de Serpico, Malas Calles y Pánico en Needle Park a la vez. Pero sin taxista redentor.Sigue leyendo

Suburra

La Suburra era el Bronx de la Antigua Roma. Era un área ruidosa y sucia en la que se ubicaban muchos comercios y fábricas, cobijaba en sus calles a un buen puñado de criminales, prostitutas y pobres. Sobre su tierra, hoy se levanta el barrio Monti, pero para alguno “este lugar no ha cambiado en 2000 años. Patricios y plebeyos, políticos y criminales, prostitutas y curas… Roma”. Esa mezcla de actores sociales reúne el concepto de lo que hoy significa la palabra Suburra: inmoralidad y criminalidad.

Suburra también es uno de los libros del magistrado Giancarlo de Cataldo publicado en 2013. Su libro más famoso es Romanzo criminale (2002), una novela que ficcionaba la historia de la banda de la Magliana. Michele Placido la llevó al cine en 2005, y tres años después apareció como excelente serie televisiva con Stefano Sollima. Estos tres nombres se volvieron reunir para esta nueva producción. En este caso, Sollima se encargó de la adaptación cinematográfica, y Michele Placido se puso al frente de la versión por capítulos encargada por Netflix. Detrás del desarrollo también está Cattleya, productora responsable de la también soberbia Gomorra, que Sollima adaptó del libro de Roberto Saviano. No es de extrañar que tras tanta insistencia en los mismos nombres en este mismo género, en esta serie haya ecos de las anteriores.Sigue leyendo

Sneaky Pete

“La clave es jugar con el hombre, no con las cartas” explicaban en Rounders. Hablaban de póker pero podría referirse del género negro. Sam Spade fardaba de que su mala reputación le atraía casos. Y Michael Corleone alertaba a Vincent de que no odiara a sus enemigos, porque nubla la razón. Es una constante. Lo vemos también cuando un asesino en serie intenta establecer una comunicación con su perseguidor. Pero esa sugestión es palpable sobre todo cuando unos cuantos buscavidas tratan de hacer negocios, como en Sneaky Pete.

Sneaky es una palabra que se puede traducir como travieso o gamberro. Así llamaba a Bryan Cranston su familia porque siempre andaba buscando atajos y dinero fácil. Cambió de vida cuando encontró su gran pasión, la interpretación. Al recibir en 2014 su cuarto Emmy a Mejor Actor, enhebró un discurso invitando a los sneaky petes del mundo a buscar su pasión. Al día siguiente, recibió una llamada de Sony para desarrollar una serie basada en sus palabras. Cranston se sentó a trabajar con David Shore, creador de House, quien asumió el cargo de showrunner y firmó el guion del piloto ofrecido a la CBS. Sin embargo, la network rechazó darle continuidad y Amazon se quedó con los derechos negociando una reorientación. Shore dejó el puesto pocos meses después, y el liderazgo pasó a manos de Graham Yost, creador de Justified. No hay mal que por bien no venga.Sigue leyendo

Fargo nikki swango

No creo que haya muchas series con más capacidad para remontar suspicacias que Fargo. Antes del estreno, Noah Hawley tuvo que trabajar en su historia entre murmullos de dudas. Si por regla general hay desconfianza hacia los remakes, más los iba a haber cuando se trata de adaptar una película tan genial de los hermanos Coen. Y estrenada hacía menos de veinte años. Pero no solo las superó, lo admirable es que las cambió por atronadoras ovaciones y merecidos premios. Después de tres temporadas, no sabemos si habrá más y nos deja un gran vacío.

La estructura de Fargo permite una tabla rasa cada año. Hay un universo único y lazos sutiles entre temporadas, pero los saltos temporales permiten esa especie de reseteo. Aunque también están unidas por una serie de personajes ya emblemáticos de Fargo, como la policía honrada, el tipo sádico y cínico o el tipo normal. Y en todas sus tramas, Hawley ha reunido en asociaciones imposibles a gente de los dos lados de la ley. Y se ha recreado en cómo los inocentes afrontan sus preocupaciones criminales. En este punto, Fargo recuerda a novelas de suspense como El gran reloj. Aunque en la serie de FX todo está envuelto en una atmósfera exagerada de humor negro.Sigue leyendo

Snowfall serie

El verano ha llegado con una nueva serie criminal. Se de trata de la serie de estreno Snowfall que habla sobre el aterrizaje del crack en Los Ángeles a mediados de los ochenta. La historia trata de ser coral y se apoya en tres personajes centrales. El más importante es Franklin Saint, un joven negro que sueña ser empresario y encuentra una posibilidad en la droga. Los otros dos son el Oso, un luchador mexicano en la órbita de los carteles mexicanos, y Teddy McDonald, un agente de la CIA que se enrola en una operación de narcotráfico para financiar a las Contras de Nicaragua.Sigue leyendo

The Fix, de Nick Spencer y Steve Lieber

The Fix fue la apuesta de Norma Editorial para el Día del Cómic Gratis de este año. A diferencia de otras editoriales, que apostaron por géneros más fantásticos, este sello barcelonés apostó por lo policíaco. Nick Spencer y Steve Lieber son los creadores de esta serie que combina el género criminal y la comedia negra. Una delicia para amantes de Higgins, Tarantino o Fargo.

Como es habitual, este día se utiliza para promocionar próximos lanzamientos. El ejemplar ofrecido del cómic de Spencer y Lieber ronda la treintena de páginas, y nos sirve como aperitivo. En The Fix nos encontramos a dos atracadores asaltando un asilo. Al poco salta un aviso en el coche, uno de los atracadores responde y dice que se encarga. Los ladrones resultan ser dos policías corruptos que le deben dinero a un tal Josh.Sigue leyendo

Ese mundo desaparecido

En el ámbito literario español, Dennis Lehane fue el gran protagonista de enero de 2017. El autor recibió en Barcelona el Premio Pepe Carvalho, Warner estrenó la adaptación cinematográfica de Vivir de Noche y Salamandra trajo por fin a nuestro país el cierre de la trilogía CoughlinEse mundo desaparecido es un relato cautivador y brillante que retoma la vida de Joe Coughlin, ahora asentado como un hombre respetable de Tampa, en un momento de zozobra nacional por culpa de la Segunda Guerra Mundial. También es la novela de la serie que en menos páginas mejor abandera las virtudes del escritor.
Sigue leyendo

Live by night, de Ben Affleck

Live by night define las dos caras de Ben Affleck. El californiano vuelve a estrenar una adaptación de Dennis Lehane, aunque sin las críticas tan elogiosas de Adiós, pequeña, adiós. Sin embargo, como entusiasta del autor y admirador del cineasta no quise perderme en pantalla grande esta visita al género negro clásico. Además, una cosa que me gusta de las películas de Affleck como guionista es que no calca el libro. Trata de hacer una historia propia respetando los conflictos.
Sigue leyendo

El asesino del acantilado, de Antonio Manzanera

Algunos libros te enganchan por el diseño de la portada, otros por el título y otros por la sinopsis. En este caso fue el planteamiento quien me rescató después de que el engañoso título casi me echara para atrás. Cuando leí El asesino del acantilado me imaginé otra carrera para detener a un serial killer, pero el resumen sugería una de mis corrientes negras favoritas. Unos tipos buscando unos millones perdidos para salir de pobres. Antonio Manzanera, a quien no tenía en el radar, me ha dejado un gran sabor de boca con este homenaje al género negro. Para mayor culto, la historia se desarrolla en California, territorio de leyendas como Marlowe, Archer o Bosch.

Precisamente el primer protagonista del relato es un detective privado, Cheney Moore. Este investigador recibe a un tipo que se presenta como taxista de presos excarcelados. Y Charlie Wilson le explica a Moore que su último pasajero apareció muerto, y que quiere buscar los millones del atraco que le llevó a la cárcel. Moore trata de desentenderse del “encargo más estúpido” que ha recibido, aunque termina cediendo. Aquí arranca una trama clásica de detectives que tocan puertas dudosas y abren otras inesperadas.
Sigue leyendo

Pasaje al paraíso, de Michael Connelly

“Los avances en la investigación le habían dado nuevas fuerzas, así que se quedó allí un rato, disfrutando de la inyección de adrenalina. Hacía mucho tiempo que esperaba aquella sensación”. Pasaje al paraíso es un regreso a la normalidad para Harry Bosch, que vuelve a identificarse como Detective de Homicidios. Atrás quedan los dos últimos años, con un juicio por derechos civiles y una baja involuntaria con terapia psicológica. El nuevo panorama es alentador: trabaja de acuerdo a su vocación bajo una jefa leal.

Michael Connelly abre un nuevo ciclo en la carrera de Bosch. El detective pasó nueve meses suspendido y otros tantos reintegrado en la sección de Robos antes de que la Teniente Billets le recuperara para la renovada sección de Homicidios ante el descenso de casos resueltos. Y además al frente de un equipo de tres policías. Harry sabía que las estadísticas se debían en parte a que la flamante jefa no seguía la política del Teniente Pounds de manipular datos. Su honestidad y actitud franca permiten a Billets ganarse el respeto de Harry Bosch. El que nunca consiguió Pounds ni siquiera tras su muerte.Sigue leyendo