Galveston

El  valor de la firma de un autor como garantía de calidad suele estar reservado para escritores consagrados. La simple aparición de Lehane o Zanón en una portada invita a comprar un libro. En 2014, Salamandra decidió abrir su sello noir con una novela de 2010 cuyo principal reclamo también era el autor, Nic Pizzolatto, pese a que Galveston es su primera y única novela. La explicación es la gran fama que le reportó el exitoso estreno de la primera temporada de True Detective, una serie que jugaba con los elementos clásicos de las historias negras y que recuperaba el título de una revista fundacional del género negro.

Las dos temporadas de True Detective estrenadas han seguido esquemas diferentes pero están unidas por la sensación de corrupción generalizada. Tenía curiosidad de por dónde iría Galveston, y lo que me he encontrado es la lectura de un noir muy triste. Son personajes marcados por el dolor y la pérdida, desarraigados, solitarios rodeados de otros solitarios; y paisajes y lugares deprimentes del sur de Estados Unidos. No hay delincuentes escapando de detectives, es un testimonio de personas intentando escapar de sus lastres biográficos.
Sigue leyendo

Mátalos suavemente, George V Higgins

El  halcón maltés (Dashiell Hammett) y La jungla de asfalto (W. R. Burnett) son ejemplos de cómo un puñado de buscavidas son una base magnífica para una excelente novela negra. Pasaron veinte años entre una y otra, y transcurrieron otros tantos hasta que irrumpió George V Higgins. El ex abogado y periodista sorprendió con su elogiadísimo debut, Los amigos de Eddie Coyle (1970). Y cuatro años más tarde llegó Mátalos suavemente (1974), donde vemos un sistema autogestionario de la delincuencia.

Higgins dijo que no creía que sus novelas fuesen sobre crímenes, “escribo sobre la gente, y una parte de ella tiende a violar la ley”. También se puede aplicar sin matices la teoría de Dennis Lehane: la diferencia entre el noir y Shakespeare es desde dónde caen los héroes. “Un rey cae desde lo más alto. En el género negro el héroe cae desde el bordillo. No es una gran caída, pero es igual de dolorosa”. Es lo que suele pasar cuando unos pringados del sector intentan dar un golpe en una timba protegida por la mafia local. Y más cuando el cabecilla es un apostador pésimo que se las da de astuto cazador de oportunidades.
Sigue leyendo

La entrega, de Dennis Lehane

Dennis Lehane se adentró con Vivir de noche en el mundo de los grandes criminales, más parecidos a los grandes empresarios que a los perdedores del progreso que suelen protagonizar sus novelas. Sin embargo, como suele explicar en entrevistas, se siente más cómodo escribiendo sobre gente obrera con vidas anónimas. Supongo que por recuperar el gusto antes de cerrar la trilogía Coughlin, desempolvó la historia de Bob y su primo Marv. La entrega es el concepto de novela negra de Lehane en estado puro.

Me fascina increíblemente la lucha entre los que tienen y los que no. Siempre ha sido una partida interesante de observar. Y en particular me interesa la perspectiva de los no pudientes porque ésa es la gente con quien me crié. […] Eso es sobre lo que escribo y lo que me fascina. El motivo por el que creo que escribo estas historias de género negro es porque el noir es la tragedia de la clase trabajadora. La diferencia entre el género negro y Shakespeare es la altura desde donde caen los personajes. Un rey cae desde lo más alto. En el género negro el héroe se cae desde el bordillo. No es una gran caída, pero es igual de dolorosa.

Lehane, en Fuera de series

Sigue leyendo

El gran reloj de Kenneth Fearing

Esta novela es una de las excepciones noirs de Kenneth Fearing, desconocido por mí pero reconocido en Estados Unidos por, principalmente, su legado poético. El autor pisó varias habitaciones de la literatura: periodista en los años veinte; poeta desde el año del Crack y consagrado durante la Gran Depresión; novelista desde 1939, cuando arrancó la II Guerra Mundial. No se dedicó al género negro, solo tres novelas, pero El gran reloj de Kenneth Fearing supuso los elogios de uno de los reyes del sector, como Raymond Chandler: “todavía estoy un tanto asombrado de cómo es que no ha aparecido nadie que me haya dejado en evidencia. Excepto algún tour de force ocasional como El gran reloj, no ha salido nadie”.

David G. Panadero, uno de los que más saben de este género, cuenta en Prótesis que en los años posteriores a la II Guerra Mundial “los escritores policíacos dejaban a un lado su afán contestatario para pasar a indagar en el comportamiento humano” y, a partir de la generalización del psicoanálisis, para muchos autores resulta más interesante profundizar en el ciudadano medio que en los criminales habituales: “cualquier hombre corriente podría ser víctima o autor del delito”. Panadero explica que estas novelas fueron denominadas “suspense”: más importante que el crimen son las sensaciones de los personajes sobre lo que creen que va a pasar.
Sigue leyendo

El halcón maltés

Dashiell Hammett edificó su leyenda en el género negro escribiendo principalmente relatos, durante los años veinte, y dejando cinco novelas entre 1929 y 1934, los años de la Gran Depresión. Entre estas destaca El halcón maltés, la tercera que publicó y la primera en la que apareció el detective Sam Spade, quien tuvo continuación en años posteriores en relatos cortos. Todo un clásico para iniciarme en este autor, cuya adscripción a los ideales de izquierda le costó caro. En las líneas se puede entrever un profundo desapego hacia el sistema estadounidense de Sam Spade. En esta novela vemos los elementos históricos del noir. Un crimen, un detective, la femme fatale, varios delincuentes y una historia intrincada que los une.Sigue leyendo

El asesino dentro de mí

Existen varios subgéneros, pero creo que El asesino dentro de mí pertenece a esa clase de novela negra que más me gusta. Se desarrolla en una comunidad lo suficientemente grande para tener un buen mosaico de paisajes y lo suficientemente reducida para que las acciones repercutan en el conjunto. Y da igual si el protagonista es bueno o malo, pero sabe dialogar. Es, según leo, una de las novelas que más fama le dio a Jim Thompson y la que le permitió trabajar como guionista con Stanley Kubrick en la genial Atraco Perfecto y en Senderos de gloria (sin adjetivo porque no la he visto).

Sigue leyendo

A quemarropa, de Richard Stark

El País y SerieNegra lanzaron en verano una promoción de clásicos de novela negra a precio reducidos, 1,95€, una mina para acercarse al género. Uno de ellos es A quemarropa, primera novela del atracador profesional Parker, firmada por Richard Stark. Este nombre el seudónimo de Donald E. Westlake, ganador de tres Premios Edgar, y nombrado Gran Maestro del Misterio por la Asociación de Escritores de Misterio. En esta novela presenta a un hombre violento y sin el menor atisbo de intentar caer simpático ni asustarse ante el poderío de una organización criminal.Sigue leyendo

Shutter Island

Shutter Island es la segunda novela de Dennis Lehane, tras Mystic River, fuera de la serie protagonizada por sus detectives. Lehane hace dos viajes: uno geográfico, abandona Boston como escenario del relato pero la mantiene como referencia geográfica; y otro temporal, la acción se sitúa en los albores de la Guerra Fría: 1954. Es seguramente la novela menos negra del autor, más histórica y misteriosa que callejera y criminal.La historia cuenta con una premisa habitual del género negro como es la desaparición de una persona. La cuestión es que la desaparecida es una paciente de una penitenciaría psiquiátrica localizada en una isla, Ashecliffe. En torno a la institución existen rumores de uso de narcolépticos y lobotomías, y que la mayor parte de su financiación procede de un fondo creado por el Comité de Actividades Antiamericanas. A ese escabroso punto llegan los agentes federales Teddy Daniels y Chuck Aule.

Sigue leyendo

Los amigos de Eddie Coyle

El pasado octubre me llegó el primer Fiat Lux. Y en el mismo paquete venía una joya literaria gracias a la propia Fiat Lux y a Libros del Asteroide. Esta editorial nació hace ocho años en Barcelona con un claro objetivo: “ofrecer obras fundamentales de la literatura universal de los últimos 75 años que no hayan sido publicadas antes en español o estén descatalogadas”. En esa situación se encontraba Los amigos de Eddie Coyle de George V Higgins, “la novela negra que cambió las reglas del juego de los últimos cincuenta años” según Dennis Lehane en el prólogo, que además añade que “posiblemente sea una de las cuatro o cinco novelas negras jamás escritas”.Sigue leyendo

Mystic River

La primera referencia que tenía de Mystic River era la adaptación cinematográfica liderada Clint Eastwood detrás de las cámaras. Me acuerdo que fui al cine con 13 años y -erróneamente- la tildé de aburrida, de hecho no sé qué estaría pendiente porque al leer la novela no recordaba ninguna escena. Cuando el libro acabó en mis manos vi que el autor era un Dennis Lehane presentado como un escritor que “se ha trabajado su camino hasta el nivel más alto de los escritores de novelas negras” -según Booklist- y un escritor que “ya tiene un lugar entre los mejores escritores de novela negra de la historia” -según The Daily Telegraph-.Sigue leyendo