Sneaky Pete: entre timos y timbas

Sneaky Pete

Sneaky Pete: entre timos y timbas

“La clave es jugar con el hombre, no con las cartas” explicaban en Rounders. Hablaban de póker pero podría referirse del género negro. Sam Spade fardaba de que su mala reputación le atraía casos. Y Michael Corleone alertaba a Vincent de que no odiara a sus enemigos, porque nubla la razón. Es una constante. Lo vemos también cuando un asesino en serie intenta establecer una comunicación con su perseguidor. Pero esa sugestión es palpable sobre todo cuando unos cuantos buscavidas tratan de hacer negocios, como en Sneaky Pete.

Sneaky es una palabra que se puede traducir como travieso o gamberro. Así llamaba a Bryan Cranston su familia porque siempre andaba buscando atajos y dinero fácil. Cambió de vida cuando encontró su gran pasión, la interpretación. Al recibir en 2014 su cuarto Emmy a Mejor Actor, enhebró un discurso invitando a los sneaky petes del mundo a buscar su pasión. Al día siguiente, recibió una llamada de Sony para desarrollar una serie basada en sus palabras. Cranston se sentó a trabajar con David Shore, creador de House, quien asumió el cargo de showrunner y firmó el guion del piloto ofrecido a la CBS. Sin embargo, la network rechazó darle continuidad y Amazon se quedó con los derechos negociando una reorientación. Shore dejó el puesto pocos meses después, y el liderazgo pasó a manos de Graham Yost, creador de Justified. No hay mal que por bien no venga.

Sneaky Pete es un excelente neo noir de timos, timbas, estafadores y polis metidos a gánsters

El reemplazo en la sala de mandos implicó un profundo cambio argumental. El piloto insinuaba una serie muy procedimental, muy delincuente-con-habilidades-ayuda-a-investigar. En cambio, a partir del segundo se apunta a una trama a largo plazo aprovechando la premisa inicial. Sneaky Pete arranca con la salida de Marius Josipovic de prisión en régimen de libertad condicional, sin embargo, no puede volver a casa porque su hermano pequeño le advierte que Vince, un gánster, le está buscando para cobrarse una deuda. Marius decide entonces ser Pete, su compañero de celda, aprovechando que él sigue entre rejas y no ha visitado a su familia en más de veinte años. Cuando el endeudado Marius ve que su nueva familia gestiona un negocio de fianzas judiciales, suma dos más dos.

Marius se encuentra entre los peligros de su vida original y la amenaza de ser descubierto por los Bernhardt. Por un lado le persigue un policía a sueldo de Vince, el gánster al que intentó engañar en un timo antes de entrar en prisión. Por otro, sus primos intentan rememorar momentos que él no vivió. Su plan es aprovecharse de sus abuelos para pagar la deuda, pero el negocio familiar está en crisis.

Giovanni Ribisi y Bryan Cranston comparten el protagonismo de la serie

Pero el Sneaky Pete de Graham Yost también es un gran drama de personajes. Por ejemplo, Margo Martindale parece que recupera su Mags Bennet de Justified, pero su autoridad va mutando en fragilidad. O Carly (Libe Barer) la prima más joven de Pete, la más susceptible sobre la memoria familiar del falso Pete. O Vince, interpretado por Bryan Cranston, un ex poli metido a mafioso y gerente de una timba, memorable en cada aparición por su inagotable labia. En la estructura procedimental inicial no sé cuánto protagonismo tendría Cranston, pero con este nuevo esquema se convirtió en la perfecta némesis de Josipovic. Y esto tuvo que ser una gran alegría para Giovanni Ribisi, quien confesó haber aceptado el papel de Marius porque es uno de sus actores preferidos. Ambos hicieron buenas migas: Cranston reconoce haber tomado ideas suyas para su interpretación y para la dirección del octavo capítulo.

La duda preside cada escena. Sobre lo que puede ocurrir y sobre lo que intuimos que sabe cada personaje sobre el otro. En el mismo piloto de la serie, aún con Shore, Audrey deja un momentazo con una historia sobre lobos y huevos que nos deja pensando si ella ha reconocido a Pete. Sneaky Pete me ha parecido un excelente neo-noir con timos, timbas, estafadores y polis metidos a gánsters. Y con conversaciones deliciosas, uno de los valores que más me gustaron de Graham Yost en Justified. Con una trama que recuerda sin mucho esfuerzo a El golpe, el último capítulo le brinda su homenaje. It’s not enough… but it’s close.

Y aunque soy muy limitado para la música, el responsable musical de la serie ha acertado de pleno ambientado las escenas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *