El asesinato como diversión

Brown insiste en esta novela en la idea de que un ciudadano cualquiera puede verse envuelto en una actividad criminal. Igual que El gran reloj, pone a un periodista en el centro de la historia. Sin embargo, Fredric Brown hace una gran incorporación: el humor, no como chascarrillo aislado sino como algo natural en la narración, algo lógico al titular la novela El asesinato puede ser divertido. En España se tradujo El asesinato como diversión.

Fredric Brown se ganó la vida escribiendo, sobre todo, ciencia ficción. A mediados de los años cuarenta probó con el género negro con La trampa fabulosa. Se le dio tan bien que ganó un Premio Edgar en 1947 a mejor novela de misterio. La segunda novela negra no tardó en llegar y en 1948 publicó El asesinato puede ser divertido.
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El gran reloj de Kenneth Fearing

Esta novela es una de las excepciones noirs de Kenneth Fearing, desconocido por mí pero reconocido en Estados Unidos por, principalmente, su legado poético. El autor pisó varias habitaciones de la literatura: periodista en los años veinte; poeta desde el año del Crack y consagrado durante la Gran Depresión; novelista desde 1939, cuando arrancó la II Guerra Mundial. No se dedicó al género negro, solo tres novelas, pero El gran reloj de Kenneth Fearing supuso los elogios de uno de los reyes del sector, como Raymond Chandler: “todavía estoy un tanto asombrado de cómo es que no ha aparecido nadie que me haya dejado en evidencia. Excepto algún tour de force ocasional como El gran reloj, no ha salido nadie”.

David G. Panadero, uno de los que más saben de este género, cuenta en Prótesis que en los años posteriores a la II Guerra Mundial “los escritores policíacos dejaban a un lado su afán contestatario para pasar a indagar en el comportamiento humano” y, a partir de la generalización del psicoanálisis, para muchos autores resulta más interesante profundizar en el ciudadano medio que en los criminales habituales: “cualquier hombre corriente podría ser víctima o autor del delito”. Panadero explica que estas novelas fueron denominadas “suspense”: más importante que el crimen son las sensaciones de los personajes sobre lo que creen que va a pasar.
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El halcón maltés

Dashiell Hammett edificó su leyenda en el género negro escribiendo principalmente relatos, durante los años veinte, y dejando cinco novelas entre 1929 y 1934, los años de la Gran Depresión. Entre estas destaca El halcón maltés, la tercera que publicó y la primera en la que apareció el detective Sam Spade, quien tuvo continuación en años posteriores en relatos cortos. Todo un clásico para iniciarme en este autor, cuya adscripción a los ideales de izquierda le costó caro. En las líneas se puede entrever un profundo desapego hacia el sistema estadounidense de Sam Spade. En esta novela vemos los elementos históricos del noir. Un crimen, un detective, la femme fatale, varios delincuentes y una historia intrincada que los une.Sigue leyendo

El asesino dentro de mí

Existen varios subgéneros, pero creo que El asesino dentro de mí pertenece a esa clase de novela negra que más me gusta. Se desarrolla en una comunidad lo suficientemente grande para tener un buen mosaico de paisajes y lo suficientemente reducida para que las acciones repercutan en el conjunto. Y da igual si el protagonista es bueno o malo, pero sabe dialogar. Es, según leo, una de las novelas que más fama le dio a Jim Thompson y la que le permitió trabajar como guionista con Stanley Kubrick en la genial Atraco Perfecto y en Senderos de gloria (sin adjetivo porque no la he visto).

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A quemarropa, de Richard Stark

El País y SerieNegra lanzaron en verano una promoción de clásicos de novela negra a precio reducidos, 1,95€, una mina para acercarse al género. Uno de ellos es A quemarropa, primera novela del atracador profesional Parker, firmada por Richard Stark. Este nombre el seudónimo de Donald E. Westlake, ganador de tres Premios Edgar, y nombrado Gran Maestro del Misterio por la Asociación de Escritores de Misterio. En esta novela presenta a un hombre violento y sin el menor atisbo de intentar caer simpático ni asustarse ante el poderío de una organización criminal.Sigue leyendo

Honrarás a tu padre, de Gay Talese

La mafia es probablemente la sociedad secreta más atractiva narrativamente. Su carácter hermético e inaccesible convive con su cercanía a la sociedad a través de empresas legales y relaciones políticas. La ficción más famosa que describe este mundo es El Padrino, de Mario Puzo. La historia de los Corleone estaba muy bien documentada pero solo fusionaba figuras y las colocaba en situaciones imitadas del hampa real. Dos años después de El Padrino, el periodista Gay Talese (Nueva Jersey, 1932) publicó Honrarás a tu padre. Y “cada detalle era real”.

“Wolfe y muchos de sus contemporáneos reconocieron -algunos antes que la gran mayoría- un hecho destacado de los años sesenta. Las herramientas tradicionales con las que se realizaban los reportajes resultaban inadecuadas a la hora de cubrir los tremendos cambios culturales y sociales de aquella época”, escribe Marc Weingarten en su libro La banda que escribía torcido. En ese grupo pionero estaba Gay Talese, frustrado por los espacios limitados del NY Times mientras Esquire le proporcionaba mayor libertad.Sigue leyendo

Cualquier otro día

En portada ves unos policías con cajas y barriles. La contraportada habla sobre una enfermedad que traen soldados de la Primera Guerra Mundial; sobre un joven policía, que acaba al frente de un movimiento sindical; y sobre un negro que deja un rastro de sangre. Sin embargo, Cualquier otro día arranca hablando de béisbol, con las Series Mundiales de 1918 y una pachanga improvisada por los Red Sox. Es un inicio marca Dennis Lehane, a quien no le gustan los inicios vertiginosos, “creo que el arte de narrar es otra cosa”. Su novela más extensa hasta el momento es una historia monumental que cuida cada momento.

Los Red Sox vuelven hacia Boston. En un corrillo se habla de una huelga: los jugadores van a perder el 5% de la recaudación de taquilla. Una pieza del tren se rompe y tardarán al menos dos horas en arreglarla. Los jugadores salen a pasear y se encuentran con un grupo de negros jugando al béisbol, y organizan un partidito. En este prólogo incluye Lehane los motores que veremos en Cualquier otro día. En la huelga tenemos las tensiones sindicales, salvando las distancias entre los jugadores privilegiados y los policías sin derechos. Además, entre los jugadores también afloran fricciones raciales.

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Dennis Lehane arrancó el siglo XXI con fuerza. Publicó Mystic River en 2001 y Shutter Island en 2003. Su nombre también aparecía en los créditos de The Wire, como guionista y consultor. Sin duda, la serie protagonizada por Kenzie y Gennaro le colocaron en el mapa literario. Sin embargo, después de su libro sobre la locura, Lehane se tomó un período de larga documentación para escribir una de sus grandes obras, Cualquier otro día. Para no desaparecer de la escena mientras tanto, y dar salida a unos relatos de Dennis Lehane, se publicó Coronado.

El título del libro también es el de un guion de teatro que cierra el ejemplar. La primera versión era un relato llamado Hasta Gwen cuyo primer borrador escribió del tirón una noche antes de retocarlo un par de veces y enviárselo a John Harvey, quien trabajaba en una antología llamada Men from boys, publicada en 2005 con textos de Lehane, Pelecanos, Michael Connelly y otros autores del género criminal.

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frases de Enric González

Enric González está considerado como uno de los mejores periodistas del país. Comenzó en La Hoja del lunes con dos carajillos de ron y su primer cigarro. Con la mente puesta en que aquello sería una prueba para confirmar que prefería ser veterinario. Pero pasó a El Correu, luego a El Periódico de Catalunya y finalmente a El País, su consagración. Luego llegó el ERE y desembarcó en El mundo.

En un principio quería firmar con su nombre y dos apellidos, pero cuando estamparon Enric González sobre un obituario de Elvis –La insinuación de unas caderas– no dijo nada, y así se quedó. En Memorias líquidas -Jot Down Books-, publicado poco después del ERE que le sacó voluntariamente de El País, Enric recuerda su carrera con capítulos como las corresponsalías en Londres, París, Nueva York, Washington y Jerusalén. Aquí van 25 frases de Enric González de un libro totalmente recomendable.
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Confesiones de un gánster de Barcelona

La biografía novelada de Miguel Ángel Soto es una novela rompedora. Rubén Bertomeu decía en Crematorio que “hace tiempo que se acabó la gran comilona, eso de comérselo todo muy deprisa antes de que te lo quiten del plato. Ahora ha llegado el momento de la moral pública”. El Millonario es hijo de esa gran comilona, de la Barcelona underground y de unas “libertades de los 80 que no volveremos a tener” según comenta Soto (9:55). Miguel Ángel se hizo un nombre en la delincuencia barcelonesa gracias a su habilidad para dar palos. No fue el único, las cárceles estaban superpobladas, pero sí es uno de los poquísimos que lo han contado, ahora ya totalmente reformado. Confesiones de un gánster de Barcelona es la historia de su vida criminal y carcelaria.

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