La rata en llamas, de George V. Higgins

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La rata en llamas, de George V. Higgins

Abrir un libro de este autor es abrir la puerta a una legión de espabilados que quizá no contribuyan mucho a la sociedad, pero conversan que da gusto. George V. Higgins conoció a muchos como ellos mientras trabajó como abogado, ayudante del fiscal o periodista. Son personas a quienes ha escuchado hablar y explicarse. Dan vida a historias que permitieron a Higgins ser considerado como el Balzac de los bajos fondos de Boston. A España nos han llegado tres de ellas, la última es La rata en llamas.

La rata en llamas tiene un mayor equilibrio de personajes de la calle y de las instituciones que otras obras de Higgins. Aunque también hay puntos de encuentro, y uno de ellos es Jerry Fein. Este abogado de poca monta trata de recuperar el edificio cuyos inquilinos que no pagan el alquiler. Y su idea es prenderle fuego. Como contratista cuenta con Leo Proctor, un sospechoso habitual de los bajos fondos y experto en mantenimiento. Pero para ello necesitan colaboración policial de los inspectores de Incendios. Sin embargo, al mismo tiempo, a un ayudante del fiscal se le ha ocurrido que es hora de perseguir los incendios en Boston. La trama se amplía incluyendo personajes como el senador cuyo distrito contiene la construcción o a una familia de inquilinos.

La rata en llamas es otro genial catálogo de personajes de George V. Higgins

A partir de este plantel, George V. Higgins construye una historia breve pero intensa. Entretiene, engancha y hace disfrutar. En apenas doscientas páginas se mezclan intrigas inmobiliarias y desgraciadas historias personales. Y como es habitual, apenas hay descripciones y narración omnisciente, todo fluye por palabras de sus personajes. Las conversaciones, el gran patrimonio de Higgins y su legado al noir. En este caso (1981) hay una notable diferencia con Los amigos de Eddie Coyle (1970) y Mátalos suavemente (1973), las únicas editadas en castellano. Los diálogos abusan de monólogos. No son tan eléctricos. No son tan ágiles. Quizá a eso se refería Dennis Lehane en el prólogo de Los amigos… cuando dijo que ni siquiera el propio Higgins igualó la excelencia de diálogos de su opera prima, empeñado en arreglar algo que no estaba roto. Dicho esto, sus personajes siguen luciendo un gran palique.

Hay veces que pienso que todo el mundo debería pasar un tiempo en chirona para que entendiera algunas cosas sobre ciertas cosas no y no fuera por ahí haciendo gilipolleces que acabarán llevándolo a chirona, donde tendrá mucho tiempo para pensar en ellas. Leo Proctor

Por el momento no habrá más George V. Higgins en español. La joven editorial Libros del Asteroide incluyó al norteamericano en su ideario de publicar libros de al menos más de diez años y sobre todo a autores extranjeros que estuvieran aún por descubrirse en España. Sin embargo, el público no respondió a las expectativas y tras tres años consecutivos de Higgins cesó el flujo. Nos queda la felicidad de haber leído estas joyas y la esperanza de que algún día vean viable seguir recuperando a este Balzac de los bajos fondos de Boston.

Ficha técnica

La rata en llamasTítulo: La rata en llamas
Autor: George V. Higgins
Traducción: Magdalena Palmer
Editorial: Libros del asteroide
Páginas: 221
Año: 1981 (versión original), 2013 (versión en español)

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