Jack McEvoy #2: La oscuridad de los sueños

la oscuridad de los sueños

Jack McEvoy #2: La oscuridad de los sueños

Michael Connelly ha creado una liga de la justicia que le permite buscar la verdad desde diferentes puntos de vista. Estos antihéroes llevan placa policial, imponen el poder del buró federal, litigan en los tribunales o firman crónicas. Cada linaje ha tenido a uno de los suyos protagonizando una novela, pero lo más habitual es que se dejen ver en las historias de los demás. Sorprendentemente, uno de los menos recurrentes en este universo literario es el periodista Jack McEvoy. Fue el primero en interrumpir la serie principal protagonizada por Harry Bosch. Comparte profesión con Connelly: el periodismo. Tenía todos los números para ser una voz del autor en las novelas. Pero debutó en El poeta como cabeza de cartel, fue secundario dos veces y no ha vuelto a aparecer desde que repitió como protagonista en La oscuridad de los sueños.

En el trabajo, las cosas tampoco le van precisamente bien. El gran contrato que consiguió con el Times gracias a su buen cartel ahora se le vuelve en contra. En medio de la crisis financiera y la revolución digital, los contables están aprovechando para aligerar plantilla y gasto en salarios. Y McEvoy es elegido como uno de los cien despedidos. Por si fuera poco, también recibe el encargo de formar a la heredera de su puesto, Angela Cook. Las clases permiten a McEvoy confirmar que no están sustituyendo trabajadores, están cambiando la vieja guardia por nuevos periodistas orquesta. Y en ese ajetreo, Jack encuentra una grieta por la que se escapan demasiadas cosas que le gustan del periodismo.

Mientras trata de sobrevivir a sus últimos días como desterrado, McEvoy se empeña en dejar el Times a lo grande. La idea es despedirse con un tema tan potente como el que hizo que se fijaran en él. Y llega casi por casualidad, cuando una señora llama para quejarse de que Jack está diciendo mentiras en el periódico. El artículo presuntamente falso es una noticia breve donde se informa de que un chico había sido detenido por el asesinato de una joven. Efectivamente había sido detenido, pero la señora entendía que no se había dejado lo suficientemente claro que era una acusación y no un hecho probado. El olor de la historia humana y la discriminación racial despiertan el apetito periodístico de McEvoy.

Jack McEvoy y Rachel Walling destacan en La oscuridad de los sueños

La oscuridad de los sueños es un thriller periodístico que juega al perro cazando al gato que caza ratones. Tiene un punto débil muy claro que es el villano, Carver, un guardián informático de una empresa de seguridad. Connelly trata de crear tensión alternando capítulos de McEvoy y de Carver, pero no lo consigue. El problema no es tanto conocer al culpable desde el principio como que ese culpable no sea interesante. Es tan listo y tiene tantos planes de contingencia que sencillamente aburre. Sin embargo, La oscuridad de los sueños se devora en la parte de la investigación llevada a cabo por Jack McEvoy y Rachel Walling.

El talento narrativo de Michael Connelly salva La oscuridad de los sueños. Y lo hace con los ingredientes de siempre: la ambición del investigador de llegar hasta el final del asunto, las relaciones personales entre sus protagonistas y un problema social. Con la ambición periodística de Jack, la resistencia de verso suelto de Rachel y el amor por sus profesiones cuando los que mandan en ellos le dan la patada en el culo.

Ficha técnica

la oscuridad de los sueñosTítulo: La oscuridad de los sueños
Autor: Michael Connelly
Traducción: Javier Guerrero
Editorial: Roca Editorial
Año: 2013 (España), 2009 (EEUU)

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