Kenzie y Gennaro #5: Plegarias en la noche

Plegarias en la noche

Kenzie y Gennaro #5: Plegarias en la noche

Dennis Lehane puso aquí punto y aparte a su relación con Kenzie y Gennaro. Aunque se reencontraría con ellos once años después, el autor explicó su decisión argumentando que “llega un momento en el que hay que marcar la frontera. The Wire llegó a la quinta y llegó bien, pero fue peor que la cuarta. Llega un punto en el que hay que forzar demasiado a los personajes. Eso me pasó con Angie y Patrick”. Siguiendo su paralelismo, Desapareció una noche también es mejor que Plegarias en la noche. Pero es que Gone, baby, gone es la mejor. En cualquier caso, el final llegó cuando entendió que era lo mejor para no quemar sus personajes.

Esta sentido de la continuidad puede suponer un obstáculo para nuevos lectores, aunque Lehane contextualiza continuamente. A cambio, ofrece un arco dramático de largo recorrido para lectores fieles. De esta forma, en Plegarias en la noche vemos las consecuencias del trágico final de Desapareció una noche. La nota más evidente es la marcha de Angie. Con este panorama, además de un nuevo caso, Lehane trata recomponer la relación entre los ex novios y ex compañeros.

Kenzie trata de seguir adelante sin Gennaro

La pérdida de su compañera dejó solo a Patrick en la oficina, con la única ayuda esporádica de Bubba Rugowski. Su fama se resume en ser la persona non grata número uno del Departamento de Policía. Además no para de escuchar que “su reputación en el negocio es una mierda” y que “sin Gennaro no le llega el dinero”.

También él mismo está afectado afectado “por las vidas rotas” que ha visto y aburrido “sin Angie. Sin sus comentarios, aquel decadente espectáculo ya no era divertido“. La condición habitual de Kenzie como narrador ayuda a conocer su situación, pero a en este caso perdemos perspectiva al estar Gennaro tan fuera de plano. Aunque el misterio ayuda a la fama de Bubba, creo que nos perdemos mucho al no saber qué siente Angela.

Karen Nichols es uno de los pocos clientes que pasan por la oficina de Kenzie. El encargo no es nada del otro mundo: darle un toque a un acosador. Pero su inocencia pura conmueve al investigador. “El tipo de mujer que seguramente planchaba los calcetines” y “ha vivido siempre alejada de cualquier tragedia”. Cuando seis meses más tarde Patrick se entera del suicidio de la joven, se siente en deuda con ella. Hundido moralmente por su trabajo y situación personal, se decide a descubrir qué pudo pasar en medio año para que aquella chica tan alegre se suicide.

Plegarias en la noche cerró la serie once años

El desarrollo del caso es entretenidísimo: el seguimiento de pistas va modificando el tablero continuamente y las vigilancias dejan muy buenos diálogos. Además, los detectives se encuentran con detalles que permiten repensar sobre casos anteriores. Lo que menos me ha llamado la atención, sin llegar a disgustarme, es el villano peliculero que siempre va un por delante de los dos detectives; digo sin disgustarme porque a pesar de ese cliché creo que aguanta bien el final y además tiene un plan.

Si hubiera leído este Plegarias en la noche cuando salió a la venta, y pensara que era el último, me hubiera quedado con ganas de más. Después de cinco novelas, Kenzie y Gennaro ya son de mis personajes preferidos: duros sin ser unos bordes, y encantadores sin ser cursis. Por fortuna, lejos de Dorchester el autor nos dejó historias aún mejores. Y por fortuna (bis) aún me queda una despedida con La última causa perdida.

Ficha técnica

Ficha: Plegarias en la noche
Autor: Dennis Lehane
Traducción: María Montserrat Vía Giménez
Editorial: RBA Serie Negra
Páginas: 448
Año: 1999

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