Bosch, la serie del detective honrado

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Bosch, la serie del detective honrado

Harry Bosch es mi personaje favorito. Es un hombre que sufre por su vida, pero también un detective que no permite una sola línea torcida. En plena época de antihéroes y grises morales, el último coyote brilla por su integridad y su honradez. Y nada menos que en el Departamento de Policía de Los Ángeles, un cuerpo largamente señalado por irregularidades y corrupción. Esta mezcla de carácter y entorno le han convertido en un policía tan honesto como cínico: honestidad para las familias y víctimas, cinismo para los que tratan de injerir. Y esa personalidad es la que vemos cuando aparece en pantalla Titus Welliver.

El físico de Titus Welliver y el de Harry se parecen muy poco. Sin embargo, la mirada de Welliver sí proyecta la dura vida de Bosch. La biografía del detective comparte rasgos con la de James Ellroy, cuya madre también fue asesinada cuando él rondaba los 10 años y sin que el caso fuera resuelto. Tiempo más tarde, Michael Connelly señaló que “como Ellroy en sus novelas, Harry Bosch resuelve la muerte de su madre una y otra vez”. También su nombre hunde sus raíces en la Historia. Marjorie Lowe, prostituta y madre soltera, legó a su hijo un nombre y apellido que reflejaría su carácter, Hyeronimus Bosch. Las coincidencias entre el pintor y el detective serían investigadas por Terry McCaleb en Más oscuro que la noche. El Bosco fue descrito como “un alma atormentada, un genio atormentado”.

Bosch es una serie de género negro en estado puro

Basta echar un ojo a la nube de etiquetas para imaginar las veces que Harry aparece por aquí. Sin embargo, mi primer contacto fue el capítulo estrenado por Amazon en su primera ronda de contenido original. En teoría, valorarían la recepción antes de dar luz verde a la temporada completa, pero por cómo se desarrollaba y cómo finalizaba el episodio era evidente que la decisión ya estaba tomada. A este piloto le siguió una temporada basada en La rubia de hormigón, Ciudad de huesos y Echo Park. Ninguno es el primer libro ni tampoco son tres novelas consecutivas. El showrunner Eric Overmyer declinó junto a Connelly (firma varios capítulos) adaptar un caso por temporada y mezcló varias historias. El lector reconoce el tablero, pero las fichas están movidas.

Los principales pilares de la primera temporada de Bosch son Ciudad de huesos y Echo Park. Son dos historias relacionadas con víctimas desatendidas, el tipo de investigaciones que despiertan el instinto policial de Harry. Espoleado por la injusticia que sufrió su madre, Bosch descubrió que su misión era conseguir que ninguna víctima fuera olvidada. “O cuentan todos o no cuenta nadie” es su leitmotiv. Una forma de trabajar que también descubrió asegurando que tomárselo “en serio es la forma de trabajar del verdadero detective. La única forma”.

Amazon adapta varios libros a la vez por temporada

Por un lado, se investiga el hallazgo de unos huesos infantiles en una montaña. Por otro, un hombre es detenido tras hallarse restos mortales en su furgoneta. Ambos casos hacen recordar a Harry una juventud violenta en el orfanato donde estuvo internado durante años. Pero también ponen en marcha una de las claves del universo literario, también brillante en la serie de Amazon: las luchas de poder. El Departamento de Policía de Los Ángeles es un apetitoso juguete para hombres con ambición de influencia y autoridad. No es precisamente el círculo social que mejor cae a Bosch, ni Bosch el que mejor cae a las altas esferas del Departamento. El detective trata de vivir al margen de estas dinámicas tóxicas, hasta que algún superior trata de mangonear su investigación. Cuando un jefe pretende involucrar un caso suyo en la maquinaria de relaciones públicas del Departamento… ay.

Bosch me ha parecido una serie que explota a la perfección el género negro. Cuenta con un protagonista implacable, aunque no coqueteé con la flexibilidad moral. Investiga casos que ponen de manifiesto problemas sociales. Y se respira corrupción moral en las estructuras policiales y judiciales. Y tiene un guion que mezcla gustosamente diálogos cortantes, escenas íntimas y secuencias de acción. No hay fuegos artificiales, es una trama que se desarrolla con tranquilidad para explotar cuando toca. Y es profundamente creíble por su crudeza.

Puedes consultar las reseñas de los libros adaptados en esta primera temporada.

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