El sheriff de Babilonia, de Tom King y Mitch Gerads

El sheriff de Babilonia

El sheriff de Babilonia, de Tom King y Mitch Gerads

“El único cómic de la historia supervisado por la CIA”

Esta afirmación del dibujante Mitch Gerads impregna de morbo y misterio a El Sheriff de Babilonia. Pero no es un reclamo gratuito. Este cómic está escrito por un antiguo agente de la agencia de inteligencia exterior estadounidense durante once años. Tampoco hay sombra de censura. Tom King, que incluso fue oficial de operaciones en Bagdad durante unos meses de 2004, explica que no revela ningún secreto pero somete sus guiones a la CIA para no poner en peligro asuntos confidenciales que le fueron confiados. Es, en cualquier caso, un gesto elocuente sobre la honestidad con la que King pretende mostrar el Bagdad post Saddam.

El Sheriff de Babilonia es una gran razón para que los amantes del género negro se acerquen al noveno arte. Tom King mezcla el género policíaco, el espionaje, el bélico e incluso el western, aunque esto es más por la atmósfera del perfecto dibujo de Gerads. El editor de Vértigo definió la obra como un cruce de Justified y Homeland. No hay tanta comedia como en el caso de Graham Yost, pero está bien tirada. Después de la caída de Saddam Hussein, Bagdad entró en una especie de vacío de poder que recuerda a las zonas desiertas de las películas del oeste. Para describir la situación de la ciudad, fundada cerca de las ruinas de Babilonia, King recurre a las sagradas escrituras.

Y el ángel clamó con voz potente, diciendo: ¡Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible!

La historia gira en torno a tres protagonistas de esta Bagdad en ruinas. Dos hombres y una mujer. Dos investigadores y una influyente miembro de la sociedad civil. El primero en aparecer es Christopher Henry, ex policía estadounidense y ahora contratista que entrena a la nueva policia iraquí. Le sigue Saffiya al Aqani, líder suní y miembro del Consejo Iraquí con una vasta red de influencias y contactos. Por último está Nassir Al Maghreb, experimentado  inspector de la antigua policía de Saddam, un chiita en un régimen suní. Son tres perfiles muy distintos, aunque me parecen más interesantes los dos musulmanes. Ambos cuentan con tragedias familiares relacionadas con la política. Y sus diferencias religiosas no son meros adornos. Además, también hay notables contrastes de personalidad: Al Aqani es consciente de su carácter identitario y religioso, Nassir es puro pragmatismo.

El Sheriff de Babilonia arranca sin concesiones. Un hombre uniformado de militar aparece con un tiro en la frente al lado de las Manos de la Victoria. Es uno de los reclutas a los que instruye Christopher, pero necesita a un local para moverse por Bagdad. Y Saffiya le envía a Nassir. No son colaboraciones desinteresadas. Por lo que vemos, Nassir es rehén de un favor anterior y parece que espera otro. Tampoco Saffiya parece interceder a cambio de nada. Son dinámicas sociales que reinan en este Bagdad que Chris no entiende: ni a los iraquíes ni a sus compatriotas.

El Sheriff de Babilonia

El Sheriff de Babilonia se desarrolla a lo largo de doce capítulos, recogidos por ECC en dos tomos de seis números, subtitulados como Bang, bang, bang y Pum, pum, pum. Recuperando la comparación del editor de Vertigo, los tintes policíacos recaen en el primer libro y el suspense de espionaje en el segundo. No son islas separadas, la trama es densa y mezcla varios géneros, pero se notan esas tendencias.

La investigación policial arranca por los cauces habituales del género policíaco para ir destapando pistas y misterios que elevan la trascendencia de la muerte de Ali al Fahar. Es el ritmo necesario: no es vertiginoso, pero tampoco tiene pausa. Tiene el aire de la urgencia, pero también el de no saber muy bien a quién dirigirse en un país sin autoridad clara. “¿Qué hago? ¿Llamo a la policía? -¿Qué policía? ¿No eres tú la policía?”. Por su parte, cuando la historia entra en terreno del thriller de intrigas y secretos, resulta infartante. El segundo volumen está repleto de diálogos reveladores, aunque se exponen simultaneando diferentes escenarios y dejando al lector maquinando posibilidades. Una absoluta delicia.

El sheriff de Babilonia mezcla géneros como el policíaco, el espionaje, el bélico y el western

Tan responsable del deleite es Mitch Gerads, el dibujante. Si King fue agente de la CIA, la familia de Gerads es de tradición militar, aunque él se decantó por las artes. Su dibujo es casi una sucesión de fotogramas en algunas páginas. Son viñetas casi idénticas que se suceden con tantos detalles que vemos cada matiz y gesto del personaje. Este modelo es especialmente visible en las conversaciones, aunque llega a la excelencia en las reuniones de Saffiya con distintos militares o miembros del Consejo. Pero también destaca con narraciones más oníricas, como la leyenda de cómo conoció la princesa Saffiya al profeta Mahoma.

El sheriff de Babilonia es una historia digna de ocupar el podio en cualquiera de los géneros que toca. Y con un tema tan delicado como la ocupación norteamericana de Irak, y la consiguiente caída de Saddam. Ni esa ni la de Afganistán fueron modélicas, no dejaron países estables. Pero tampoco estamos tan acostumbrados a encontrarnos obras de este nivel ambientadas en ese caos. Si no la habéis leído, desde aquí recomiendo. Y si ya lo habéis hecho, podéis alegraros del anuncio de una segunda temporada. Aunque de momento no hay indicaciones sobre el título, trama o fecha de estreno.

Ficha técnica
El Sheriff de BabiloniaTítulo: El Sheriff de Babilonia Bang, bang, bang y Pum, Pum, Pum
Autores: Tom King y Mitch Gerads
Traducción: Guillermo Ruiz Carreras
Editorial: ECC
Páginas: 160 y 144
Año: 2015 (original). 2016 y 2017 en España

El Sheriff de Babilonia

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