El inocente Mick Haller

Mick Haller #1: El inocente

Michael Connelly cruzó la línea de la ley en 2005. Después de alumbrar tres series con protagonistas persiguiendo a los malos, el autor dio protagonismo a un personaje que trabajaba para el otro lado. El verso suelto es Mick Haller, hermanastro de Harry Bosch y abogado defensor. El protagonista de El inocente no es cómodo para el lector, te pone del lado de quien defiende a quien ha infringido la ley. Pero en cierto modo, también es un garante del Estado de Derecho, porque ayuda a controlar excesos policiales. Es un personaje interesantísimo.

El título original es bastante más sugerente que el español: The Lincoln Lawyer, el abogado del Lincoln. Haller maneja un buen número de casos, pero la clientela no es tan acaudalada ni fija para permitirse un despacho. Así, su imagen corporativa reposa su fuerza en un resplandeciente coche lujoso. En él se mueve hacia donde haya clientes, “no debes olvidar que no quieres clientes de las localidades baratas. Quieres los que se sientan en la línea de las cincuenta y ardas, los que tienen dinero en el bolsillo”. Sin hacer miramientos, “algunos clientes normalmente están acusados de ser traficantes de droga, pero su dinero es tan verde como el de los estafadores bursátiles de Beverly Hills”.

Mick Haller es carisma al servicio de la duda razonable

En este aspecto se nota la profunda diferencia con su hermano Harry. Bosch siente devoción por una misión que trasciende la placa, todos cuentan o no cuenta nadie. Sin embargo, para Mick Haller, la Justicia es una maquinaria y no pregunta a sus clientes si han hecho lo que se les acusa. “No importa en términos de la estrategia si el acusado lo hizo o no. Lo que importan son las pruebas acumuladas contra él y si éstas pueden neutralizarse. Mi trabajo consiste en sepultar las pruebas, en colorearlas de gris. El gris es el color de la duda razonable“.

Detesto cuando el fiscal del distrito cree que puede arrancar un veredicto por sentido común: “¿Si no fue él, quién más pudo ser?”. ¡Ya basta con esa monserga! Si quieres condenar a un hombre y meterlo en la cárcel de por vida, entonces presenta las putas pruebas. No esperes que un jurado te saque las castañas del fuego

En El inocente, Haller se encuentra con Louis Roulet, un pijo de Beverly Hills acusado de agredir a una mujer. El criminalista hace cálculos y cree estar ante un cliente filón, “un acusado que quiere ir a juicio y dispone del dinero para pagar a su abogado los honorarios”.  En ese punto acierta. Sin embargo, las medias verdades del cliente minan la confianza necesaria para desarrollar una buena estrategia. Y las investigaciones de Haller y su detective dibujan un caso totalmente distinto. A partir de ese punto es más fácil alinearse con Mick Haller, aunque para ser sinceros su carisma te conquista casi desde el principio.

El inocente es un soberbio thriller judicial con el sello Michael Connelly

El libro de Michael Connelly fue adaptado al cine quince años después de la traumática adaptación de Deuda de sangre. No había nombres tan prestigiosos pero la adaptación resultó considerablemente fiel y entretenida. En la piel de Mick Haller estaba Matthew McConaughey en plena transición a actor de prestigio. Cuando abrí la novela varios años después me acordaba de sobra del desarrollo. Pero son páginas con sello del autor y eso quiere decir mimo por las historias. Se lee con gusto y adicción. Además, El inocente goza de los comentarios de Haller sobre cada truco o trampa que trata de llevar a cabo.

Ficha técnica

El inocenteTítulo: El inocente
Autor: Michael Connelly
Traducción: Javier Guerrero
Editorial: Ediciones B
Páginas: 448
Año: 2006

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