Cien años de perdón: un clásico actualizado

Cien años de perdón, Daniel Calparsoro

Cien años de perdón: un clásico actualizado

El  cine español nos ha acostumbrado en los últimos años a estrenar muy buenos thrillers. El criminal en concreto es un género que sirve para desnudar las miserias del país. Uno de los últimos es Cien años de perdón, una película dirigida por Daniel Calparsoro y escrita por Jorge Guerricaechevarría. Ambos recuperan el cine de atracos actualizándolo con toques de corrupción política.

La película tiene un guion vertiginoso que se ve reforzado por el ajustado metraje de hora y media. Los personajes (atracadores, rehenes, negociadores, miembros de esferas oscuras del gobierno) son puestos al límite y se descubren fricciones enterradas. En un banco de Valencia entran unos atracadores con la intención de un golpe rápido, pero cuando tratan de salir falla el plan de fuga y entra en juego una caja de seguridad clave para una trama de corrupción.

Cien años de perdón es tensa y muy entretenida

Es inevitable acordarse de Plan oculto en cuanto surge la importancia de la caja fuerte. En la cinta de Spike Lee, el objetivo se remontaba más atrás en el tiempo y tenía que ver con guerras pasadas. Sin embargo, Guerricaechevarría apuesta por un conflicto más contemporáneo. En cualquier caso, el macguffin pone en tantos aprietos al equipo español como al norteamericano.

Estas circunstancias plantean el escenario que mejor define al género según el director Alberto Rodríguez, “el thriller solo es interesante cuando se difuminan las fronteras entre el bien y el mal con personajes al límite, es fundamental la identificación del espectador con todos sus personajes. Es muy interesante tensar la cuerda. Me refiero a ver hasta dónde te acompaña el público sin desengancharse. Que el espectador acabe aceptando acontecimientos puramente repulsivos”. El título ayuda, porque cien años de perdón es lo que tiene el ladrón que roba a otro ladrón.

La película además cuenta con un reparto estelar en forma. Luis Tosar y el argentino Rodrigo de la Serna firman actuaciones vibrantes que permiten empatizar con los atracadores. Y para rebajar nuestra identificación con la ley, Marian Álvarez, Raúl Arévalo y José Coronado muestran lo turbio de las cloacas de estado.

La parte política flojea a la hora de impactar

El problema de esta parte política de la película es que me parece bastante débil. Apunta a situaciones conocidas, una caja que contiene documentos comprometedores para miembros de gobiernos. Sin embargo, deja tan en el aire la mayor parte que resta impacto. Quizá para la situación actual, ya curados de espanto, podrían haber afilado más el cuchillo.

En cualquier caso, Cien años de perdón te tiene pegado a la pantalla durante todo el metraje. Es un entretenimiento muy digno y tenso, nos queda el pero de no ser más valientes con el trasfondo. Aún así, conviene echar un vistazo a esta cinta de Calparsoro.

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