yo fui johnny thunders

Pasó que todo se fue a la mierda. Que no todos ganamos. De hecho solo ganan los que siempre ganan.  Parecía que con ese trabajo, con ese golpe o con esa chica podía ir la vida a mejor. Pero no fue así. Esta podría ser la Biblia de las historias de perdedores, un género muy asociado en España con Carlos Zanón. Sus novelas están publicadas al amparo de la etiqueta negra, pero Zanón es un escritor de fronteras. En una entrevista, el barcelonés decía que la crisis ha ayudado a que la novela negra se convirtiera en la novela costumbrista. Y la novela negra de Zanón, antes que sobre el crimen, trata sobre la sociedad que vive en los margenes. Desde allí anhelaba Francis ser Mr Frankie. Y lo llegó a ser, pero pasó que todo se fue a la mierda. Aunque hay quien pueda decir Yo fui Johnny Thunders.

Como pasaba en Tarde, mal y nunca y en No llames a casa, la trama no es tan importante como lo que se les puede pasar por la cabeza a los personajes. Yo fui Johnny Thunders gira en torno al regreso de Francis al viejo barrio. Allí donde soñaba con ser Mr Frankie y trascender la vida que le ofrecía el Guinardó. Mr Frankie tuvo años de rock&roll, mujeres, droga y éxito. Pero ahora, años después, Mr Frankie está en coma y a Francis no le queda otra que volver a la casilla de salida, a un barrio en crisis, como el resto del país. Cuarentón, sin éxito, y con hijos a los que no pasa la manutención, tiene que reencontrarse con su padre, su medio hermana, un buen amigo al que echó de su grupo, su ex mujer, sus hijos y todos sus fantasmas.Sigue leyendo

george pelecanos

The Wire me recuerda a Los 7 magníficos. David Simon no tenía que defender una aldea, quería contar la historia de lo que pasaba en sus calles. Para conseguirlo, Simon recurrió a los que mejor estaban contando la existencia de los que viven fuera de foco. Y los que más se han ganado esa fama en las últimas décadas son los escritores de novela negra. La mayoría de los que hemos visto, ven o verán The Wire no ha pisado ni pisará Baltimore, pero tenemos la sensación de que aquello va a misa. Da igual si escribía un bostoniano como Dennis Lehane, un neoyorkino como Richard Price o un washingtoniano como George Pelecanos. Todos tenían en común el gusto por apoyarse en la ficción local para contar realidades universales.

Todos estos autores han seguido escribiendo para televisión, paralelamente a sus carreras literarias. Algunos han seguido colaborando estrechamente con Simon, como Pelecanos. Sus nombres son los que aparecen junto al rótulo Created by de la última obra noir de la HBO, The Deuce, que luce genial en su primera temporada. Aprovechando el buen gusto que me está dejando he saldado una deuda que tenía pendiente, el Pelecanos literario. No me parece que haya sido un autor muy bien tratado en España en cuanto a frecuencia de publicación, pero he encontrado en la biblioteca de mi ciudad Mejor que bien.Sigue leyendo

La figura del abogado defensor es siempre interesante porque pone a prueba cuánto estamos dispuestos a soportar el Estado de Derecho. Cuánto estamos dispuestos a defender el ideal de que todo el mundo tiene derecho a la defensa. Incluso cuando pensamos que el acusado apesta a culpable. Es ahí donde se defiende la justicia, cuando se fuerza a la fiscalía a demostrar sin titubeos todos los cargos. Michael Connelly desarrolló su carrera literaria con personajes que trabajaban para la acusación, persiguiendo a autores de delitos y crímenes. Por eso Mickey Haller es tan sugerente. Entre tanto personaje persiguiendo la verdad, Haller busca sembrar la duda.

El abogado de Connelly tiene varias formas de explicar su trabajo. En El inocente, su objetivo era quitar los palitos sobre los que se giraban los platos de los malabaristas, para que cayeran al suelo y no pudieran impresionar al público. En El veredicto es más prosaico y taimado, Haller asegura que en un juicio todos mienten y tan solo hay que esperar la mentira a la que aferrarte para utilizarla como una daga contra la acusación. “Ese es mi trabajo: forjar la daga. Afilarla. Usarla sin misericordia ni cargo de conciencia. Ser la verdad en un sitio donde todo el mundo miente”. El abogado defensor Mickey Haller fuerza a demostrar más allá de toda duda razonable que el acusado es culpable. Pero la cabra tira al monte y Connelly suele reajustar la historia para que no todos, de alguna manera, no se vayan de rositas.Sigue leyendo

el muñeco de nieve

El libro estrella de Jo Nesbo. El caso más famoso del comisario Harry Hole. El muñeco de nieve. Una sombra que ataca cuando más solo está Harry. Cuando más aislado está de sus queridos. Solo sin Rakel, sin Ellen ni Halvorsen, y sin Bjarne Møller. Una maldición que llega por carta, avisando que pronto llegarán las primeras nieves. Y entonces volverá a aparecer: el muñeco de nieve. Y cuando la nieve haya desaparecido, otra vez se habrá llevado consigo a alguien. Como testigo mudo de la pérdida quedará una figura humana de cristales blancos.

El comisario de Jo Nesbo no recibe la carta por casualidad, uno entre tantos que investigan homicidios en el país nórdico. La razón es que Harry Hole es el único policía de Noruega que ha atrapado a un asesino en serie. Y aunque aquello sucedió en Australia, le confirió una gran fama mediática en tierras escandinavas. Los medios siguen llamándole para pedir su opinión. Harry cree que el muñeco de nieve le ha elegido como un desafío. Y algunos compañeros policías, como Magnus Skarre, creen que tiene un “interés enfermizo” en los asesinos en serie y que trata de aumentar la fama gritando que viene el lobo cada vez que puedePero el mismo Magnus recopila los datos que permiten a Hole concluir que en Oslo “hay demasiados desaparecidas”. Y la mayoría son casadas y madres.Sigue leyendo

No llames a casa

La gente, a veces, demasiadas veces diría alguno, hace cosas extrañas. Lo dijo Carlos Zanón en una BCNegra citando a sus personajes de No llames a casa, su segunda novela negra. Igual que en Tarde, mal y nunca, Zanón vuelve a construir una excelente historia de personajes ambientada en los parámetros del género negro. Y en una capital del noir como es Barcelona. Pero en el escenario de las investigaciones policíacas de Andreu Martín o González Ledesma ahora imaginamos derrotas de perdedores. Es una etiqueta negra que permite echar un vistazo a la mezquindad en la vida cotidiana.

Zanón vuelve a incidir en la psicología de sus personajes, en qué les mueve. Aunque no son personajes con los que sea fácil o posible empatizar. Es una historia muy coral protagonizada por tres maleantes con un plan y dos víctimas con una promesa rota. En el primer grupo están Cristian, que es de los que olvidan mal (y esos se hacen daño); su hermana Raquel, que quiere lo que tienen las personas normales; y el novio de ella, Bruno, que es el cabecilla del grupo y sabe que los demás solo te quieren cuando tienes algo que necesitan. Y él tiene un espíritu empresario, cuya última idea es un negocio que les reporta nueve 9.000€ por cliente. La forma de conseguirlos es vigilar picaderos de adúlteros para chantajearlos con sacar a la luz sus escarceos.Sigue leyendo

El observatorio - Michael Connelly

El The New York Times anunció a mediados de los dos mil la incorporación de una sección llamada The Funny Pages para el suplemento dominical. El editor explicó que trataba de “atraer lectores en formatos que no habíamos tratado aún” con contenidos de cultura popular. Entre ellos estaba la novela de género por entregas firmadas por autores de éxito. Entre ellos se cuentan Elmore Leonard, Patricia Cornwell y Michael Connelly, quien publicó a lo largo de dieciséis semanas su decimotercera historia del detective Harry Bosch. El observatorio finalmente fue recopilado y adaptado para ser publicado como libro.

Es el caso que menos tiempo emplea Bosch en resolver, apenas doce horas. Y esa velocidad es patente en la narración: rápida, priorizando más la acción que la construcción de personajes. Francamente no sabía del formato original de la historia antes de leerla pero esa naturaleza explica el resultado. También esos cliffhangers que cierran los capítulos con la intención de obligar al lector a volver el domingo siguiente. Me parecen elementos que no juegan a favor del goce lector, que es mayor cuando la historia se cuece lentamente y vemos el dolor de encarar la maldad.Sigue leyendo

El redentor Jo Nesbo Harry Hole

El problema es… —Harry se frotó el mentón— que yo no trabajo en el gremio del perdón.

No, Harry Hole no trabaja en el gremio del perdón. El comisario Hole luce la placa del gremio de la justicia, aunque esta necesaria organización no siempre tiene claro el norte moral. En las novelas de Jo Nesbo, su ejemplaridad se ve sistemáticamente cuestionada. Las más agresivas forman la Trilogía de Oslo, con la descripción de una red corrupta nacida en el seno policial. Pero en El redentor, la putrefacción aparece de una forma más profunda y transversal. Es la novela más negra de la serie, es la más pesimista y la más desencantada. Y se leen frases como esta: “Son casualidades y matices que diferencian al héroe del delincuente, siempre ha sido así. La honestidad es la virtud del perezoso, del hombre sin sueños”.

Quizá para contrastar tanta oscuridad, El redentor sucede entre nieve y ambiente navideño. En esos días, las calles son un bullicio. Pero ni siquiera ahí encontramos felicidad, “las personas avanzaban con la vista clavada en el hielo, como si tuvieran remordimientos, como si a pesar de ser ciudadanos de la socialdemocracia más generosa del mundo, se sintiesen avergonzados. Porque mi chaval suele dejarse caer por allí“. Allí se mercadea droga. No muy lejos de la plaza Egertorget, donde el Ejército de Salvación organiza conciertos navideños. Y donde un voluntario es asesinado. En la escena solo queda la víctima. La única pista es el casquillo del disparo y entre el público no hay testigos. Tampoco hay móvil. Parece una ejecución perfecta hasta que el criminal lee en el periódico que la víctima no se llama como su objetivo. Y, por el negocio, no puede salir de Oslo hasta cumplir su misión.Sigue leyendo

la rata en llamas

Abrir un libro de este autor es abrir la puerta a una legión de espabilados que quizá no contribuyan mucho a la sociedad, pero conversan que da gusto. George V. Higgins conoció a muchos como ellos mientras trabajó como abogado, ayudante del fiscal o periodista. Son personas a quienes ha escuchado hablar y explicarse. Dan vida a historias que permitieron a Higgins ser considerado como el Balzac de los bajos fondos de Boston. A España nos han llegado tres de ellas, la última es La rata en llamas.

La rata en llamas tiene un mayor equilibrio de personajes de la calle y de las instituciones que otras obras de Higgins. Aunque también hay puntos de encuentro, y uno de ellos es Jerry Fein. Este abogado de poca monta trata de recuperar el edificio cuyos inquilinos que no pagan el alquiler. Y su idea es prenderle fuego. Como contratista cuenta con Leo Proctor, un sospechoso habitual de los bajos fondos y experto en mantenimiento. Pero para ello necesitan colaboración policial de los inspectores de Incendios. Sin embargo, al mismo tiempo, a un ayudante del fiscal se le ha ocurrido que es hora de perseguir los incendios en Boston. La trama se amplía incluyendo personajes como el senador cuyo distrito contiene la construcción o a una familia de inquilinos.Sigue leyendo

La estrella del diablo

La elección de Oslo como escenario está entre las mejores decisiones de Jo Nesbo. El cambio llegó para el tercer libro, después de arrancar la serie con dos casos en Australia y Tailandia. De esta forma, Harry Hole volvió a investigar casos en su propia ciudad. Y así nos hemos acostumbrado a un paisaje y a un entorno de amigos y compañeros. Y también nos hemos encontrado con una ascendente trama horizontal que da sentido a lo que Nesbo llamó Trilogía de OsloPetirrojo, Némesis y La estrella del diablo. En esta última historia de cierre, un asesino en serie sorprende en un acalorado verano en la capital.

Némesis acabó con un gran cliffhanger. En el primer día de las vacaciones navideñas, el comisario Hole ocupaba una de las salas de la desierta Comisaría General para enseñar una foto a un posible testigo. A lo largo de varias novelas, el también comisario Tom Waaler se ha convertido en un gran antagonista de Harry Hole. Carismático, encantador o temible, pero siempre impenetrable. Y con ese tipo, Harry creía que podía empezar a derrotarle. Pero cuando arranca La estrella del diablo siete meses después, descubrimos que fracasó y volvió a caer en el alcohol. Incluso Bjarne Møller, su superior y protector en el cuerpo, tiene cada vez más difícil salvarle el culo.Sigue leyendo

Es una de las mejores historias de Harry Bosch. He escrito algo así ya varias veces, pero es que Michael Connelly alcanza su mejor forma con notable continuidad. En esta ocasión es con Echo Park, una novela que combina las mejores esencias del género negro. Hay ambiciones políticas, un caso complicado y un detective que se toma las cosas como algo personal porque es la única forma que respeta. Pero también vemos la marca inconfundible del autor: el tratamiento de los personajes. Da igual que hayan aparecido en anteriormente o veamos su nombre por primera vez. Todos ayudan a mostrar diferentes formas de afrontar la encrucijada.

En Echo Park, Bosch tiene la oportunidad de cerrar como investigador de Casos Abiertos un crimen que no pudo resolver trece años atrás como detective de Homicidios. El expediente de Marie Gesto fue uno de los que se llevó cuando dejó durante unos años el Departamento de Policía, y lo ha ido sacando regularmente desde que volvió. Pero continuamente llegaba a un callejón sin salida. No había ADN, ni huellas, ni indicios sobre el paradero. Su principal sospechoso, al que siempre volvía, incluso consiguió una orden de alejamiento. Y de repente, de la nada surge un detenido que trata de colaborar con la Fiscalía en varios casos. Incluyendo el que atormenta a Bosch.Sigue leyendo