corrupción policial

Corrupción policial es una de mis mejores sorpresas literarias de este año. Lamento no haberme apuntado a Don Winslow antes, pero me felicito por haberle conocido con esta novela tan explosiva. A principios de año, Stephen King pidió que pensáramos en ella como El padrino pero con policías. Sin embargo, a mí me ha sugerido más un cóctel de Uno de los nuestrosThe Shield Serpico. Obras muy distintas pero unidas por un hermético sentimiento de grupo. Y un ambiente muy hostil a la delación. Policías y personas con una personalidad muy marcada. Aunque después de todo, como dice el fragmento de Adiós, muñeca que encabeza la novela, “los policías solo son personas”. “Empiezan así, según me han dicho”.

Decía Dennis Lehane que “la novela negra era el Shakespeare de la clase trabajadora. La diferencia es desde dónde caen los personajes. Un rey cae desde lo más alto. En el género negro el héroe se cae desde el bordillo”. Pero en esta novela negrísima, el ídolo también cae desde lo más alto, desde el trono. Dennis Malone es el Rey de Manhattan Norte. El último hombre que los neyorquinos esperarían ver confinado es este sargento. A través de un prólogo metralleta, Winslow te convence de que Malone es el preso más improbable de la ciudad y tampoco tú te crees que pueda estar entre rejas. Un líder natural de la unidad de élite más importante del Departamento de Policía de Nueva York, la Unidad especial de Manhattan Norte. La Unidad, a secas, The Force, como se titula la obra en inglés.Sigue leyendo

Sigue sorprendiéndome en cada historia Blacksad. Juanjo Guarnido y Juan Díaz Canales atesoran en unas cincuenta páginas un homenaje al género negro más clásico. En apenas cincuenta páginas por caso, hemos visto ya tres tipos distintos de investigación. La primera fue la más sencilla, y revestía menos implicaciones más allá de la víctima. En la segunda se trataron las tensiones raciales. Y, en este tercer libro, Blacksad vive en los años de la Guerra Fría y la Caza de brujas. En Alma roja, los autores de esta serie de animalitos vuelven a enfrentarse a las vergüenzas de la tierra de la libertad y las oportunidades.

Alma roja es el cómic más político de los publicados hasta ahora en la serie Blacksad. Guarnido y Díaz Canales reviven la caza de brujas macartista de mediados de siglo XX. Un período marcado por el mandato como senador del republicano Joseph McCarthy, quien asimiló las simpatías con el comunismo con la traición a la nación y la colaboración con Moscú. Periodistas, intelectuales y científicos eran acusados de actuar como espías soviéticos o pasar información para producir una bomba atómica. De este eje del mal se queda fuera de Blacksad el ataque a periodistas, para lo que recomiendo Buenas noches y buena suerte. Edward Murrow fue acusado por McCarthy pero consiguió plantar cara y colaborar en su desprestigio. Murrow fue autor de una frase clave para denunciar la situación: “No debemos confundir disensión con deslealtad”.Sigue leyendo

mindhunter

Mindhunter es una precuela conceptual del género policíaco. Tarde o temprano, los detectives de homicidios terminan recurriendo alguna vez al FBI. No es una situación cómoda, porque los investigadores municipales siempre creen que los federales les quieren quitar su caso y éstos no hacen muchos esfuerzos por desmentirlo. Pero en un momento dado se les romperá la linterna y tendrán que pedir luz para salir del callejón oscuro. Y entonces, un agente del FBI revisa las anotaciones del detective, cruza datos y proporciona unas indicaciones. Y finalmente el asesino (quizá múltiple) cae en manos de la ley. ¿Por qué tan fácil? A mediados de los años setenta, en el Buró de Investigación Federal germinó un cambio en la forma de afrontar la investigación criminológica. Un par de agentes se preguntaron ¿Cómo nos adelantamos a la mentalidad de un loco si no sabemos cómo piensa?

La última serie de David Fincher para Netflix se inspira en esta aventura emprendida por Robert Ressler y John E. Douglas. Son dos figuras bastante más familiares en el imaginario popular que lo que sugieren sus nombres. El primero acuñó el término “asesino en serie” y al segundo le hemos visto retratado como Jack Crawford en la saga de Hannibal Lecter. En Mindhunter, Ressler está encarnado por Holt McCallany en el personaje Bill Tench, y Douglas por Jonathan Groff en Holden Ford. Sus diferentes edades y personalidades dan la sensación de buddy movie, pero Mindhunter no es Arma Letal. Mindhunter es una serie de personas que hablan en habitaciones. Y tratan de mantener esas conversaciones con criminales para saber qué se les pasa por la cabeza.Sigue leyendo

la escena del crimen

Cuando empecé a buscar cómics de género negro, el nombre de Ed Brubaker fue uno de los más repetidos. Ya sea en obras de nueva creación o imaginando nuevas aventuras para superhéroes. Moviéndose entre la intriga y el espionaje, como pude ver en Sleeper. O recreando el género negro más clásico, como muestra en La escena del crimen. Este fue uno de sus primeros trabajos tras desembarcar en DC Comics, y contó con los dibujos de Michel Lark, entintados por Sean Phillips. Según Brubaker, “fue mi primer intento de escribir misterio, surgido de mi amor por los libros de Ross Macdonald del detective Lew Archer”.

La idea del autor era que La escena… fuese una serie, pero el editor se tomó su tiempo antes de pedir -tarde- otro caso. Y nos quedó únicamente este A little piece of goodnight, un centenar de páginas de noir repleto de homenajes. Empezando por el escenario. La escena del crimen está ambientada en San Francisco, California. La ciudad y el estado de los tres reyes de la novela negra norteamericana. En San Francisco trabajaba Sam Spade, el detective de Hammett. Y en California operaban tanto Marlowe, en Los Ángeles, como Lew Archer, en la ficticia Santa Teresa. Y también en la capital del estado se desarrollaba uno de los referentes más claros de la historia de Brubaker, Chinatown, dirigida por Polanski y escrita por Robert Towne. El cómic se inspira no solo en la tragedia familiar, también rinde tributo estéticamente a Jack Gittes a Jack Herriman.Sigue leyendo

yo fui johnny thunders

Pasó que todo se fue a la mierda. Que no todos ganamos. De hecho solo ganan los que siempre ganan.  Parecía que con ese trabajo, con ese golpe o con esa chica podía ir la vida a mejor. Pero no fue así. Esta podría ser la Biblia de las historias de perdedores, un género muy asociado en España con Carlos Zanón. Sus novelas están publicadas al amparo de la etiqueta negra, pero Zanón es un escritor de fronteras. En una entrevista, el barcelonés decía que la crisis ha ayudado a que la novela negra se convirtiera en la novela costumbrista. Y la novela negra de Zanón, antes que sobre el crimen, trata sobre la sociedad que vive en los margenes. Desde allí anhelaba Francis ser Mr Frankie. Y lo llegó a ser, pero pasó que todo se fue a la mierda. Aunque hay quien pueda decir Yo fui Johnny Thunders.

Como pasaba en Tarde, mal y nunca y en No llames a casa, la trama no es tan importante como lo que se les puede pasar por la cabeza a los personajes. Yo fui Johnny Thunders gira en torno al regreso de Francis al viejo barrio. Allí donde soñaba con ser Mr Frankie y trascender la vida que le ofrecía el Guinardó. Mr Frankie tuvo años de rock&roll, mujeres, droga y éxito. Pero ahora, años después, Mr Frankie está en coma y a Francis no le queda otra que volver a la casilla de salida, a un barrio en crisis, como el resto del país. Cuarentón, sin éxito, y con hijos a los que no pasa la manutención, tiene que reencontrarse con su padre, su medio hermana, un buen amigo al que echó de su grupo, su ex mujer, sus hijos y todos sus fantasmas.Sigue leyendo

george pelecanos

The Wire me recuerda a Los 7 magníficos. David Simon no tenía que defender una aldea, quería contar la historia de lo que pasaba en sus calles. Para conseguirlo, Simon recurrió a los que mejor estaban contando la existencia de los que viven fuera de foco. Y los que más se han ganado esa fama en las últimas décadas son los escritores de novela negra. La mayoría de los que hemos visto, ven o verán The Wire no ha pisado ni pisará Baltimore, pero tenemos la sensación de que aquello va a misa. Da igual si escribía un bostoniano como Dennis Lehane, un neoyorkino como Richard Price o un washingtoniano como George Pelecanos. Todos tenían en común el gusto por apoyarse en la ficción local para contar realidades universales.

Todos estos autores han seguido escribiendo para televisión, paralelamente a sus carreras literarias. Algunos han seguido colaborando estrechamente con Simon, como Pelecanos. Sus nombres son los que aparecen junto al rótulo Created by de la última obra noir de la HBO, The Deuce, que luce genial en su primera temporada. Aprovechando el buen gusto que me está dejando he saldado una deuda que tenía pendiente, el Pelecanos literario. No me parece que haya sido un autor muy bien tratado en España en cuanto a frecuencia de publicación, pero he encontrado en la biblioteca de mi ciudad Mejor que bien.Sigue leyendo